“Peligro, idiota con poder a la vista”

Idiota“Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera, y la estupidez concienzuda”. Martin Luther King.

Idiota es, de los tantos vocablos existentes en la lingüística castellana, que define a, y cito textual, “quien padece de idiocia; a todo aquel engreído, sin fundamento, que, a su vez, no es más que un tonto, corto de entendimiento, carente de toda instrucción”. Babieca, mentecato, zopenco, pelele, gilí, tontaina, cretino, borrico, papanatas, gaznápiro, paleto, ceporro, palurdo, cateto… Son de los tantos términos, que también existen en el vasto idioma castellano, reitero, que suelen referir, o aludir,  a un idiota.

Reza un antiquísimo adagio de la autoría popular: “Cuídate más de un idiota, que de un canalla”. La explicación es bien sencilla: Todos conocen la maldad que posee un canalla, sin embargo, el idiota, puede conducirte a la mismísima muerte, con las mejores intenciones.

En derredor, como suele suceder en la viña del señor, existen innumerables de idiotas que, con cadena de sucesos que acostumbra a portar, nos endulzan, o, en no pocos casos, amargan la existencia. En el perímetro que nos circunda, palpamos, a diario, distintas tonalidades de idiotas, que no son óbice, pro de facilitar un extendido estudio antropológico, y folclórico, de distintas clasificaciones.

En cualquier sociedad, por ejemplo, encontramos, “El idiota nostálgico”, que, hasta la saciedad, se lamenta repitiendo aquello de “todo tiempo pasado fue mejor”; también, podemos constatar la presencia de “El idiota necrológico”, que, gustosamente acude a velorios y sepelios, cuan afamado convite carnavalesco, e importuna a los presentes exclamando, a punto de bramido, “no somos nada, o “murió bien conservado, parece que está dormido”; o un idiota más contemporáneo, “El idiota con mp3”, asimismo sindicado como “El idiota tecnológico, que va por el mundo cantando, con desafinación asombrosa, fuera de todo acorde y armonía, lo que percibe, a través de su sentido de la audición, auriculares mediante.

No deseo ser extenso, porque el motivo de este opúsculo periodístico no son, precisamente, las clasificaciones de idiotas, anteriormente citadas, sino destacar, lacónicamente, lo que caracteriza, con justeza, a aquel idiota que, también con justeza, es considerado como un peligro, extremo, en todo conglomerado social: “El idiota con poder”.

“El idiota con poder”, sin temor a errar, es omnipresente, ubicuo, universal, propagado, difundido… Llámese Arturo, Alfredo, Oscar, Enzo, Miriam, o Aldo, y aclaro, ilustro haciendo uso de mi onomástico, para aquellos que se nombran Arturo, Oscar, Enzo, Alfredo, Miriam, y, con certeza, son considerados idiotas con poder, no se sientan aludidos.

Prosigo.

“El idiota con poder”, a sabiendas, es un ser repugnante cual concentración fecal o excrementicia; el poder, a esa clasificación de idiotas, se lo otorgó un cargo vacante, en un cierta y determinada entidad, haciéndose habitual que, esos cargos vacantes, no están vacantes por obra y gracia del espíritu santo, sino que son rechazados por todos, y al ser rechazados por todos, más temprano que tarde son ocupados, “digna” y “majestuosamente”, por un idiota.

A partir de ese punto álgido, como mito en la historia universal, el idiota, deja de ser un simple idiota para convertirse en un idiota con poder, y, por ende, en un ser abominable para aquellos infelices mortales que fenecen, paulatinamente, bajo su manto de idioteces. Reitero, “El idiota con poder” se convierte en un ser abominable, en un engendro diabólico, en un espécimen odioso, en un mónada adverso, en un ente malvado, en una criatura perversa, inclemente, despiadada, severa, pétrea, que disimula su grado de idiotez, imponiendo, injustamente, su pensamiento cavernícola. “El idiota con poder” aplica, y los subordinados, padecen.

Los errores de “El idiota con poder”, obviamente, serán cedidos, como gesto de buena voluntad, a la prole que sufre; los aciertos de la prole que sufre, serán concedidos a “El idiota con poder”, sin objeción alguna, porque de lo contrario, el sufrimiento dará paso a un verdadero calvario, martirio, o vía crucis.

Es más valedero, y más sano para cualquier criatura de la especie humana, lidiar con un tiburón blanco, una cobra, un cocodrilo, una cría de leones y panteras, una mancha de pirañas, que con un idiota con poder. Yo, personalmente, a cada idiota con poder, en cualquier patio o corraliza, lo aherrojo, fuertemente, con una cadena, o grilletes, si es ambos, mucho mejor, a una barda cercana; le construiría una morada de madera, con una leyenda, en letras mayúsculas, donde se lea “IDIOTA”, o, también, “MANTÉNGASE ALEJADO DEL ALCANCE DE CUALQUIERA, NO SOLO DE LOS NIÑOS”, y, a su vez, un platito para alimentos y un recipiente para agua, con el objetivo de alejarlo de cualquier roce social.

Conclusión, llámese Arturo, Oscar Enzo, Alfredo, Miriam, o Aldo, el comprendido en la clasificación de idiota con poder, debe de considerarse, a su vez, como una verdadera amenaza, un tajante peligro, y concienzudo enemigo del hombre.

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Un comentario sobre ““Peligro, idiota con poder a la vista”

  1. Me encanta !!! con cuántos idiotas nos cruzamos dias tras días, hasta le hacemos el juego sin darnos cuenta q nos convertimos en idiotas igual q el!! Gracias Aldo!!!

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