“Un film le cambió la vida”

Image1948. Londres, capital inglesa, es la sede de los Decimocuartos Juegos Olímpicos de la Era Moderna. El calor es sofocante en la víspera de la Ceremonia de Inauguración. La alta temperatura reinante provoca que muchos de los participantes tengan que ser hidratados, aunque no impide que estos intercambien saludos, experiencias… El calor no limita el nacimiento de nuevas amistades.

Llama la atención un jovencito húngaro, de no tan elevada estatura, pero de fuerte complexión. Tiene 22 años y sus 75 kilogramos de peso definen una excelente musculatura. Es Laszló Papp, y muchos no imaginan que está a punto de entrar en la historia del olimpismo y del boxeo mundial.

Es una estrella que apenas titila pero que no resulta inadvertida para la prensa. Antes de su llegada a la cita londinense ya había sido blanco de muchas críticas positivas:

–       “Laszló Papp parece hipnotizar al adversario con su fija y persistente mirada. Sus movimientos despiden tranquilidad. Seguridad en sí mismo. Espera. Avanza. Retrocede. Aprieta sus puños contra el pecho y, mientras el adversario, nervioso, evita ponerse al alcance de sus puños, él juega como el gato con el ratón. Sabe que, tras intercambiar los primeros golpes, el nerviosismo del contrincante se convertirá en miedo”.

Si bien es cierto que no posee títulos importantes en Laszló Papp han sembrado una gran esperanza de título y no defrauda. Antes de discutir la final de la categoría 75 kilogramos derrota, inobjetablemente al finlandés Valfrid Resko,  a Jean Welter, representante de Luxemburgo, y al belga Auguste Cavignac, todos por nocaut, y por decisión unánime de los jueces a Ivano Fontana, de Italia.

En el combare por la medalla de oro se enfrenta a John Wright. Un marino inglés, mucho más alto que el magyar, pero este no se amilana. Papp, desde el mismo primer asalto toma la iniciativa de las hostilidades y a ritmo de jabs y ganchos al rostro le proporciona una gran paliza al inglés:

–       Tú eres más fuerte que él, Lasló- Grita su entrenador Zsigmon Adler- Si vences me tiro con ropa a la pileta.

El segundo y tercer round son copia fiel del primero. De la fuerza de los golpes, la inteligencia y una depurada técnica nace una simbiosis muy difícil de superar. Por eso nadie se sorprendió con el veredicto final del partido:

–       Vencedor, y nuevo Campeón Olímpico de la categoría boxística de los 75 kilogramos, de Hungría, Laszló Papp.

Todos lo abrazan. Todos lo agasajan. Todos incluyendo al húngaro Ferenc Mezó, miembro del Comité Olímpico Internacional:

–       A este magnífico muchacho solo lo supera el boxeador siciliano Tisandros, nacido en Naxos, quien hace 2 mil 400 años ciñó a su frente su cuarta corona olímpica. Brindemos pues por el Tisandros húngaro.

Acto seguido el directivo del Comité Olímpico Internacional se lanza, con ropa, a la pileta junto a Zsigmon Adler, el entrenador de Papp, cumpliendo la promesa que este último había hecho:

–       Si ganas me lanzo con ropa a la pileta.

Laszló, por su parte, llora de alegría. Llora y recuerda. Recuerda que en Budapest, capital de Hungría, era un muchachito aprendiz de técnico industrial, que buscaba ser estrella en el fútbol para lograr una mejoría económica. Buscaba ser estrella de fútbol pero la película “El último round” hizo que su vida diera un cambio brusco: Hace que abandone el reino de los golpes y se inserta en el mundo de los cuadriláteros.

Se propuso no ser segundo de nadie y lo consiguió.

Tras su oro olímpico de los 75 kilogramos en Londres’ 1948, sumó los de los juegos de Helsinki’ 1952 y Melbourne’ 1956 pero llama la atención que se tituló en divisiones inferiores. En los 71 kilos y 67 kilos en Helsinki y Melbourne respectivamente. Hizo caso omiso al aumento de peso que experimenta el ser humano con el transcurso del tiempo y en 12 años disminuyó 8 kilogramos, sin perder su forma física.

Laszló Papp, con su título olímpico en Melbourne’ 1956, se convirtió en el primer boxeador que logra tal hazaña. En la actualidad, aunque comparte esa distinción los cubanos Teófilo Stevenson y Félix Savón nadie olvida que el ídolo magyar tiene la primicia.

Papp nació en Budapest, capital húngara, el 25 de marzo de 1926 y falleció, en la misma ciudad, el 16 de octubre de 2003. Por sus sobrados méritos fue incluido al Salón de la Fama del Boxeo en el año 2001.

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