“En Cuba, lo que funciona es la doble moral”

ImageNunca me ha gustado la doble moral.

Me sucedió parecido a Diego, el personaje protagónico de la película “Fresa y Chocolate”:

–       ¿Andrés quiere ser bailarín de ballet clásico?

–       ¿Bailarín de ballet clásico?

Se insultó mi papá:

–       De eso nada.

–       ¿Por qué?

Intentó defenderme mi mamá:

–       El ballet es para los maricones. Todos esos bailarines que ves por la televisión son maricones, y mi hijo no puede ser bailarín.

Mi papá se aferró a que no y que no e hizo cumplir su voluntad. No estudié ballet clásico porque, según él y muchos más, es para los maricones. Ha pasado el tiempo y, aunque no soy bailarín, soy maricón.

Así de sencillo.

¡Soy maricón de nacimiento, porque desde que tengo uso de razón me arrebatan los hombres!

No jugué béisbol, ni voleibol, ni baloncesto, ni tampoco practiqué judo, ni kárate, ni taekwondo, ni hice pesas para ponerme fuerte como Arnold, ni soñé ser como Bruce Lee, ni como Maradona, ni como Antonio Muñoz, ni como Teófilo Stevenson…

Nada de eso.

Lo mío era jugar con las muñecas de mi hermana, pintarme los labios con los cosméticos de mamá y ponerme los vestidos de mi abuela. Salía con mi papá y veía venir a una pareja y se me salía la baba, y ahí mi papá me preguntaba:

–       ¿Te gusta la novia?

Y yo pensaba para mis adentros:

–       Ay, papá, qué iluso eres. El que me gusta es el novio.

La vida es así. Me gustan los hombres, y mira que lucharon conmigo llevándome a psicólogos:

–       ¿Sufrió algún trauma de niño?

El psicólogo que tenía unos ojos verdes que se comían la tierra:

–       ¿Fue violado?

El psicólogo con una voz gruesa, encantadora, cautivadora, soñadora, como la de un locutor de programas radio:

–       ¿Fue abusado sexualmente?

El psicólogo que usaba un perfume exquisito. De olerlo me excitaba:

–       Mamá, vamos a hacerle al niño unos test mentales y después analizamos los resultados.

¡Me encantaba que llegara el lunes por la tarde para ir a la consulta del psicólogo! Yo creo, si mi memoria, no me traiciona, que de aquel psicólogo fue del primer hombre del que me enamoré:

–       Su hijo no tiene ningún problema.

–       ¿Y?

–       A él solo le gustan los hombres.

–       ¿Y?

Mi mamá nerviosa pensando en que se tenía que resignar a un hijo maricón:

–       ¿Cuándo es el próximo turno?

–       Si usted quiere, compañera, lo puede seguir trayendo a mi consulta pero será en vano.

No me llevaron más y tampoco volví a ver al psicólogo, mi primer amor platónico:

–       Es nuestro hijo y lo tenemos que aceptar como tal.

Dijo, asombrosamente, mi papá:

–       Sabías que ibas a reaccionar así.

Dijo asombrosamente mi mamá, porque conociendo a mi papá, esperaba de él cualquier reacción. La que me sorprendió fue mi hermana:

–       Yo te apoyo.

–       Gracias, hermanita.

–       Pero te voy a confesar algo. Me gustan las mujeres.

–       ¿Te gustan las mujeres?

–       Soy pareja de Diana, la que estudia conmigo en la universidad.

Para mí fue una de las sorpresas más grandes que he tenido en mi vida. Nunca me pasó por la mente que mi hermana fuera lesbiana o bisexual:

–       Soy bisexual, porque también me gustan los hombres.

Me acordé del cuento del hombre que va a confesarse a la iglesia:

–       Padre, peco. Me gustan los hombres, pero sucede que a mi papá le gustan los hombres, también a mi hermano, a mi abuela, a mi tío… Hijo, ¿en tu casa no hay nadie que le gusten las mujeres? Sí, padre. A mi mamá, a mi hermana, a mis tías… Jajajajajaja…

No me ha ido mal siendo maricón, u homosexual para no ser tan despectivo conmigo mismo.

Me he cuidado mucho, además del SIDA, de no faltar al respeto en mi casa. He llevado mis relaciones, pero nada de exhibicionismo; y no por el que dirán, porque todos saben qué soy, sino porque nadie tiene derecho a meterse en mi vida.

Tuve mi primera relación homosexual a los 14 años, cuando cursaba el noveno grado. Entré al baño de la escuela en el momento que orinaba un profesor de Educación Física que era todo músculo y buena figura. Un profesor que, con voz de trueno, se paraba a dar discursos en los actos políticos que se organizaban en la escuela:

–       La educación es uno de los baluartes de la revolución cubana.

Te sigo con el cuento de mi primera relación. Entré al baño, me paré a su lado, también para orinar, y mi vista fue directa a su miembro viril. Rápidamente se dio cuenta y poniendo cara de libidinoso me dijo:

–       ¿Qué miras?

No contesté:

–       ¿Te gusta?

Seguí en silencio:

–       ¿Y la tuya? Enséñamela.

No sabía dónde meterme:

–       Te invito hoy a mi casa. Mi mujer está para provincia con mi hijo.

Al concluir la sesión de clases, me estaba esperando en el lobby de la escuela, lo acompañé a su casa y… Te imaginas que sucedió lo que tenía que suceder. Ya no me sorprende nada, pero en ese momento sí, y me asombró mucho que un profesor fuese gay y que se fijaras en un alumno menor de edad. Después supe que como 4 o 5 alumnos, maricones como yo, lo acompañaban a menudo a su casa. Y no es mentira, porque en estos momentos que estamos hablando tú y yo, está preso por pedofilia. A saber a cuantos les hizo lo mismo. Yo se lo agradezco infinitamente, hay que ver los otros.

¡La educación cubana está podrida!

Desde entonces me he asumido muy dignamente y más, cuando he ido por la calle, y me han gritado de todo:

–       ¡Madonna!

–       ¡Cindy Lauper!

–       ¡Princesa Diana!

–       ¡Atmosférica!

–       ¡Nicol Kidman!

–       ¡Bruja!

–       ¡Puta vieja!

–       ¡Aparatosa!

–       ¡Celia Cruz!

–       ¡Isadora Duncan!

Me gritan y lo que hago es contonearme.

Muchos se burlan, pero otros me admiran porque, sin pena de ningún tipo, he salido travestido a la calle. Soy uno de los primeros trasvestis que hay en Ciudad de la Habana y en Cuba. Me vestí de mujer desde la época en que te detenían por eso:

–       ¿Usted es hombre o mujer?

–       Depende, compañero.

–       ¿Me da su identificación?

–       Le voy a evitar trabajo. Me llamo Andrés, pero soy maricón.

–       Queda detenido.

–       ¿Por qué?

–       Entre al auto.

–       ¿Por qué?

–       Entre al auto, ¿a las buenas o a las malas?

–       Primero dígame, ¿qué delito cometí que usted me quiere detener y…

Y el policía terminaba la conversación. Varias veces, a empujones, me subieron a los autos de policía; pero todas esas veces, me tenían que dar la libertad porque no existe ninguna ley que prohíbe a un hombre salir vestido de mujer a la calle.

Nunca me dieron golpes cuando me conducían a las unidades y menos si me llevaban a la que está en la esquina de Zapata y C. Había un capitán, jefe de uno de los sectores, que me encerraba en su oficina con el pretexto de hacerme un interrogatorio y, al igual que en la casa del profesor de Educación Física, pasaba lo que tenía que pasar.

¡No solo la educación, la policía cubana también está podrida!

Me encanta arreglarme como una gran dama y salir a pasear. Si tengo pareja me porto bien, pero si no, levanto al primero que me guiñe un ojo… ¡Y que me guste, claro!

Te puedo dar fe que vuelvo loco a los hombres, incluso a algunos altos dirigentes de este país.

–       ¿Dónde quieres que te lleve?

–       Donde quieras. A mí me… ¿Yo te conozco?

–       No sé.

–       Ay, sí. ¿Tú eres el sale por la televisión?

–       Sí, pero silencio.

–       ¿Cuál es tu cargo? Sí, ya sé. Tú eres el dirigente ese, creo que de Comercio Interior, que dice lo que van a dar por la libreta… Jajajajajaja…

–       ¿Te estás riendo de mí?

–       Ay, perdón… Encantada, me llamo Andrés pero…

–       Pero nada. Quiero pasar la noche contigo.

–       A tu disposición.

Ya te dije que como homosexual no me ha ido mal, pero por ser homosexual no me han dejado ser lo que yo quiero ser:

–       ¿Periodista?

–       Pedí periodismo, mamá, pero me dijeron que para estudiar periodismo, hay que ser militante de la Unión de Jóvenes Comunistas.

–       ¿Crees que te van a dejar ser militante?

–       ¿Y por qué no?

Cuando estaba estudiando el décimo grado me acerqué a los dirigentes de la juventud de mi escuela:

–       Quiero ser militante.

–       ¿Tú, Andrés?

Me preguntaron con cara de burla:

–       ¿Tú quieres ser militante de la Unión de Jóvenes Comunistas?

Les repetí la misma pregunta que le hice a mamá:

–       ¿Y por qué no?

Se miraron entre sí porque no creían lo que estaban escuchando.

–       ¿Estás hablando en serio?

–       ¡En serio!

Ahí les cambió la cara:

–       Bueno, Andrés, sucede que…

–       ¿No me dejan porque soy maricón?

–       Pudiera ser.

–       Yo cumplo con todo, soy buen estudiante, participo en los actos políticos, en las actividades culturales, deportivas; e incluso, padeciendo de bronquitis asmática, voy a las escuelas al campo…

–       Pero es que la organización nuestra…

–       No permite maricones.

–       Andrés, no puedes ver las cosas tan simples.

–       Lo único que quiero es que contesten la pregunta que hice: ¿La Unión de Jóvenes Comunistas no acepta maricones en sus filas?

–       Hay cosas que se saben y como se saben no se preguntan.

–       ¿Un revolucionario no puede ser maricón?

Nada. No me hicieron el proceso, no soy militante, no pude estudiar periodismo, y como no pude estudiar periodismo no quise estudiar nada más. ¡Y como la revolución me rechazó por mi orientación sexual, hace tiempo que para mí, apesta! ¡Aquel ataque de comunismo que me dio cuando solicité el proceso para la juventud se que quitó! ¡No me explico, con cuántos periodistas homosexuales, reconocidos públicamente, que hay en este país! Periodistas, médicos, artistas, dirigentes, deportistas…

¿Tú no sabes la última?

No conozco a los boxeadores cubanos pero dicen que uno, que es el que más campeonatos del mundo ha ganado, es gay. No me imagino a un boxeador gay. ¿Has oído algo de eso? Milagro porque es lo que se comenta en todas las esquinas.

Es la doble moral. Es la doble moral que ha cosechado la revolución, por la tonta ideología que profesa, desde que triunfó hasta la fecha.

Muchachos que recibieron su carné de militante de la Unión de Jóvenes Comunistas y pudieron estudiar periodismo. Muchachos que, a espaldas, se acostaban con otros muchachos, pero tenían la imagen de revolucionarios duros. Muchachos que, hoy son tan buenos periodistas, como tan buenos maricones.

Pero no solo periodistas; está ese dirigente de Comercio Interior que me busca, que se vuelve loco por mí y me busca, y me lleva a pasar las noches con él en lugares que él resuelve por su cargo de ministro:

–       Solo quiero que nunca hables de esto con nadie.

–       Soy una tumba.

–       Me gustas mucho.

–       Los maricones tenemos fama de que lo hablamos todo, pero soy una profesional.

–       Abrázame.

–       Pero antes te voy a hacer una pregunta; si en Cuba alguna vez autorizan las relaciones homosexuales, ¿te unirías conmigo como pareja?

–       ¿Te interesa mucho saber?

–       Tenemos una relación.

–       Por mí lo hiciera, pero…

–       ¿Pero?

–       Tú sabes que si lo hago me cuesta el cargo.

–       No importa.

–       Importa…

–       Por amor se hace todo. Dejas el cargo y te vas a vivir conmigo.

–       Si dejo el cargo me muero de hambre, Andrés.

–       No. No te mueres de hambre. Si dejas el cargo, te anulan como persona y tienes que darte un tiro, porque no te dejan otra opción.

Así era el dirigente que tenía como amante, y digo era no porque se haya muerto, sino porque ya no es mi amante, y no es mi amante, porque lo mandaron a un viaje a Holanda, y por allá se quedó. Fue con una delegación que iba a representar a Cuba en no sé qué festival culinario, y en cuanto pisó tierra holandesa, ojos que te vieron ir, no te vieron regresar. ¡Se quedó con el dinero del viático de la delegación completa! ¿Viste? Así funciona la doble moral.

Y sé de otros ministros, y viceministros, y dirigentes que buscan a los que son como yo, e incluso organizan orgías.

¡Es muy fuerte!

¡La revolución apesta, y como apesta, me burlo, me vengo porque me rechazó, acostándome con uno de sus dirigentes!

La doble moral está en todos lados, y no solo es de maricones, o de homosexuales, para no ser tan despectivo conmigo mismo.

Aclaración: Este relato forma parte del libro “La vida es un monólogo”, de mi autoría, en proceso de edición.

“Tan célebre como desconocido”

ImageAlfredo de Oro (Manzanillo, Cuba, 28 de abril de 1863- Estados Unidos, 2 de junio de 1948), el cubano que hace muchísimos años acaparó la atención de los billaristas en el mundo por lo impecable de sus jugadas y su pulso sereno, fue seleccionado como el cuarto mejor jugador de todos los tiempos.

El ranking fue confeccionado por un selecto grupo de especialistas e historiadores del Billar basándose fundamentalmente, en una cualidad: El dominio integral de la disciplina; además, analizó, de manera justa, a los jugadores en su tiempo y dentro de su contexto, aunque, arbitrariamente, los escogidos tenían que cumplir un requisito de rigor convertido en limitante: Para ser elegido un jugador, aunque fuese extranjero, sus mayores éxitos tenían que haber sido alcanzados en territorio de los Estados Unidos.

¿Quién fue Alfredo de Oro? ¿Quién es ese latinoamericano “desconocido” que fue capaz de destronar a los estadounidenses en su propio país coronándose campeón del mundo en 31 ocasiones?

Con solo 15 años comenzó a practicar el billar y con 21 discutió su primer Campeonato del Mundo ocupando el tercer lugar. Lo anterior sucedió en el año 1887, pero 12 meses después estremece al mundo erigiéndose titular del orbe.

El último match fue descrito por la revista estadounidense “Pearson’s Magazine:

“Fue magistral el cubano Alfredo de Oro ante nuestro compatriota Jerome Keogh. A Keogh le restaban solo 9 bolas para vencer y al cubano 63, pero la maestría de este último se puso de manifiesto y fue descontando lentamente ante la mirada atónita de su rival”.

Los anales de la historia del billar recogen, como algo verdaderamente increíble, que de Oro solamente perdió cuatro partidos en 23 años, e implantó el récord de hacer 96 bolas de un tiro.

Con fecha 6 de enero de 1918, el libro “Crónica cubana” recoge el siguiente comentario:

“El campeón mundial de billar, Alfredo de Oro, reapareció a los 56 años y tras 20 de ausencia, decidió retar a Charles Otis por el título del mundo, e increíblemente, lo derrotó de manera inobjetable”.

Era el asombro de todos. Era ídolo de muchos. Fue, en su época, junto a José Raúl Capablanca y Ramón Font, la elite del deporte latinoamericano. El primero, Capablanca, Campeón Mundial de Ajedrez, y el segundo, Ramón Font, esgrimista, primer latinoamericano en adjudicarse una corona olímpica, sucedió en los Juegos de París, en 1900.

El periodista español José Sixto Sola, en la revista “Cuba Contemporánea” hizo una amplia reseña sobre Alfredo de Oro, asegurando que “con la edad que cuenta conserva su maravillosa habilidad, serenidad imperturbable, pulso fijo como si fuera de acero, ideación rápida y original, que ha hecho de él, el más grande de los billaristas modernos”.

El 1 de marzo de 1922 fue derrotado, por Johnny Layton, disputando la corona del orbe, y 11 años más tarde, a los 71, cuando todos pensaban que Alfredo de Oro disfrutaba de un merecido retiro del deporte, regresó y venció a Layton, recuperando así el título del mundo.

Al año siguiente, o sea, en 1923, anunció su retiro oficial del deporte activo.

En 1967 fue elegido, con justeza, por la Federación de Billar de los Estados Unidos, BCA, para integrar el Salón de la Fama.

“Carta de Rubén Blades a Nicolás Maduro”

ImageMis respetos a usted, señor Rubén Blades. Su respuesta, bien explícita, no deja dudas de que, independientemente, ser ciudadano panameño, y que por sus venas corre sangre cubana, es latinoamericano. Gracias por “Pedro Navajas”, “Amor y control”, “Adán García”, “Tiburón”, “Ligia Elena”, y por esta misiva a Nicolás Maduro. Reciba un cálido abrazo de un cubano, un latinoamericano agradecido.

Señor Presidente Maduro,

He tenido la oportunidad de ver un vídeo en el que se dirige a mi persona, en ocasión de una nota que he publicado en mi página de internet. No acostumbro responder comentarios, pero me siento obligado a referirme a sus palabras por el hecho concreto de que en el vídeo mencionado, usted me nombra directamente. Espero que el dicho vídeo no resulte una falsificación como las que hoy abundan en internet, y si lo fuera, confieso que es de muy buena calidad.

Con el respeto que merece su condición de Presidente, y como tal, representante de una Nación, debo iniciar esta nota agradeciendo el tono general de su comentario a mi escrito. Me complace entender en su gesto amable, que comprendió la buena intención de mis pensamientos, hechos con el corazón puesto en el pueblo venezolano.

Sin ánimo de entablar duelos epistolares, comento solamente con la intención de aclarar algunos de los temas por usted expuestos en el día de ayer, que me atañen de manera personal.

1. Los comentarios expresados por mí, en relación con la difícil situación que hoy vive Venezuela, no son derivados de las noticias de CNN, o de Univisión, o cualesquiera otra fuente noticiosa, “imperialista” o no. Nacen de cartas, comentarios y de reflexiones hechas por amigos, dentro y fuera de Venezuela, y de la lectura cuidadosa y analítica de innumerables publicaciones, tanto afectas como antagonistas a su gobierno. El carácter diverso del material que usualmente escojo para mis lecturas, tiende a nutrir amplia y objetivamente mis puntos de vista.

2. No me he sumado, consciente o inconscientemente, a ningún tipo de complot orquestado por la C.I.A., ni formo parte de ningún “Lobby Internacional” con el propósito de crear mala publicidad para gobierno alguno. Me sorprende escuchar una vez más este tipo de acusaciones, en pleno siglo XXI, cuando debíamos haber superado ese asunto de las etiquetas. Si critico a alguien que se considera de izquierda, soy de la CIA; si critico a quien se considera de derecha, entonces soy comunista; cuando critico al militarismo, soy “subversivo”.

3. Considero como una verdad, el hecho de que el extinto Presidente Chávez haya demostrado, con sus consecutivas elecciones ganadas, el desprestigio de la partidocracia tradicional en Venezuela, y el deseo de cambio expresado libremente en las urnas por la voluntad popular. Pero también es verdad que hoy Venezuela no es una Nación unida: es un país cuya población está polarizada políticamente, una sociedad sumida en contradicciones obvias, con un gobierno electo por un estrecho margen, 1.49%, que no alcanzó el 51% de los votos de alrededor de un 80% de la población votante y con un ausentismo electoral del 20.32%. Ese gobierno, sin embargo, está decidido a imponer un sistema político/económico (que no califico ni descalifico), pero que obviamente no es aceptado por la mayoría de la población. En una situación como la descrita, parece recomendable realizar una consulta nacional para que el pueblo tome su decisión. Sin ello, lo que se percibe es eso, una imposición. Creo que su gobierno, Presidente Maduro, no posee la mayoría representativa que justifique lo que le está haciendo al país. Por otro lado, la oposición, mezcla de lo que existió en el pasado político de Venezuela y de lo nuevo que hoy lucha por hacerse respetar y considerar, no está formada por cuatro gatos fascistas, como se pretende hacer ver. Es una vital cantidad de personas. En estas circunstancias, la realidad de Venezuela es hoy como sería la de una casa donde la familia esta dividida, y existen habitaciones en las que la otra mitad no puede vivir, ni transitar. La Venezuela de hoy no es la Nación que todos sus habitantes desean, es una versión de país a la que sólo parece apoyar el 50% de la población, tomando en cuenta el total de los votos emitidos en las elecciones del 2013. Esa realidad determina la necesidad de considerar una modificación del rumbo presente, en busca de un balance que permita el desarrollo del argumento nacional en sus propios términos, más realista y menos agresivo; una Venezuela en la que no sean necesarios los gritos de “Patria o Muerte”, entre hermanos.

4. Como los Chavistas se auto-definen como “Socialistas”, debemos asumir que comprenden de lo que hablan, y que han estudiado a quienes inicialmente convirtieron las teorías sociales de Marx y Engels, en propuestas experimentales del socialismo y el comunismo, particularmente en Rusia, tras la revolución bolchevique de 1917. Deben conocer, por ejemplo, los comentarios vertidos por Vladimir Ilich Lenin en su folleto titulado, “La Enfermedad Infantil del Izquierdismo en el Comunismo”, (este título no es un artificio al estilo Borges, así lo tituló el propio Lenin y si no lo creen, pregunten a Fidel, que él debe haberlo leído). En ese escrito cita Lenin los errores que se cometen en nombre del izquierdismo, por no considerar las circunstancias objetivas a la hora de tomar decisiones, y peor aún, las consecuencias históricas que produce no reconocer y rectificar dichos errores. Allí describe cómo, en 1918, los camaradas Radek y Bujarin, máximos representantes del entonces llamado ”Comunismo de Izquierda”, fueron obligados a reconocer públicamente su error, al no comprender ni aceptar inicialmente que, el argumento para justificar la Paz de Brest, no constituía necesariamente un compromiso con los imperialistas, sino que obedecía a una necesidad política determinada por las condiciones objetivas del momento, algo que Lenin describió como un “do ut des”, un te doy para que me des. La metáfora que hace Lenin sobre asaltantes y asaltados aclara muy bien el argumento. ¿No es, acaso, un “do ut des” el acuerdo que tiene Venezuela con el “imperialismo” en el caso del petróleo venezolano, que suple a Estados Unidos a cambio de los dólares que necesita la economía del país?

5. Este mismo criterio indicaría que, en las presentes circunstancias, no resulta apropiado que su gobierno imponga sus deseos, o desconozca, o pretenda ignorar la validez de los argumentos planteados por sus críticos venezolanos. No creo que es a través de la represión, la censura, o el recurso demagógico que se produce la respuesta racional a una condición objetiva inobjetable. Tal actitud solo provocaría más violencia, que generaría la posibilidad de una ingobernabilidad, un vacío político que podría ser llenado con un golpe militar, la única institución con la capacidad de organización y poder coercitivo para enfrentar el caos institucional y civil resultantes.

6. Nunca he estado, no estoy, ni estaré de acuerdo con intervenciones armadas del país que sea en los asuntos internos de nuestras naciones. Categóricamente lo digo. El mío sufrió ese mal, y no lo justifico de ninguna manera.

7. Aunque agradezco su invitación a visitar Venezuela, no considero apropiado aceptar en este momento. Tal visita podría ser considerada como un endoso a su gestión y a la posición de su gobierno. De igual forma, tampoco aceptaría una invitación en tal sentido por parte de los que lo oponen; no ahora. Y para aclarar aún más este punto, he recibido también ofrecimientos de trabajo importantes para ir a Venezuela este año, y de igual manera las he rechazado porque no me parece correcto hacerlo en las actuales circunstancias que vive el país.

8. En cuanto al “alma venezolana”, señor Presidente, y a la nobleza de su pueblo, la conozco muy bien porque la llevo dentro, sin etiquetas, junto a mi alma panameña y latinoamericana. Ese argumento no entra en esta discusión. Esa alma, además, me la encuentro dentro y fuera de ese noble país, desde mi primera visita en los años 60. Y se acrecienta con los años y se reaviva en mi amistad con César Miguel Rondón, Pedro Leon Zapata, el finado, pero aun amigo, José Ignacio Cabrujas; Jonathan Yakubowicz,  Edgar Ramirez, Budu, Oscar de León, Clarita Campins, Marilda Vera, Gustavo Dudamel, Ozzy Guillén, el gran Luis Aparicio; en mi admiración por Don Simón Díaz -cuya desaparición justamente hoy tenemos que llorar-  Aldemaro Romero, el Profesor Abreu y tantos otros magníficos expositores del talento, capacidad y nobleza del pueblo de Bolívar. Todos ellos me refuerzan la presencia de esa alma. Y quizás ninguna me resuene por dentro más representativa que la de mi querido y recordado amigo, Luis Santiago, que se nos fue joven, durante la tragedia de La Guaira del ’99, y por eso será joven eternamente, igual que el inspirador ejemplo planteado por la excelencia de los jóvenes de El Sistema, el grupo de las Orquestas y el vocal, todos maravillosos ejemplos de lo que logra el trabajo, la disciplina y la esperanza de ser mejores. Sin alharacas, ni alaridos panfletarios, con la guía de maestros venezolanos, el sector popular demuestra su calidad mundial.

No necesito ir a Venezuela para encontrar a su alma, porque ella va conmigo adonde sea que yo vaya, desde hace tiempo ya.

9. No deja de tener credibilidad la afirmación de que, bajo gobiernos de lo que se denomina izquierda, se crean más oportunidades para el sector popular. Por regla general, los gobiernos que se dicen de derecha se preocupan más por sus intereses particulares que por los del pueblo al que alegadamente representan. Pero creo que hay distintas versiones con las que tipificar el empoderamiento del que usted habla (entendiendo que “empoderar” significa el dar posibilidad de hacer y poder) al “Pablo Pueblo” que describo en mi canción. Una de ellas es creando el espacio para que su dignidad sea respetada y sus derechos también. Otra es brindando la oportunidad para desarrollar su capacidad, no solo con subsidios que lo hagan dependiente de otros, o que estimulan los peores instintos que todos poseemos. Para mí, la verdadera revolución social es la que entrega mejor calidad de vida a todos, la que satisface las necesidades de la especie humana, incluida la necesidad de ser reconocidos y de llegar al estadio de auto-realización, la que entrega oportunidad sin esperar servidumbre en cambio. Eso, desafortunadamente, no ha ocurrido todavía con ninguna revolución.

Le expreso mis opiniones, Señor Presidente, sin odio, sin agendas secretas, ironías, ni intereses subrepticios. Reitero mi agradecimiento por el tono de su conversación y por su consideración al otorgar la atención de su valioso tiempo a las palabras de este panameño de Latinoamérica.

Termino con una especie de ruego a los bandos enfrentados en la querida Venezuela: empiecen a sumar y dejen ya de restar. Y que se detengan los insultos y la diatriba, para que los venezolanos empiecen a conversar; que el silencio es el mejor preámbulo a un diálogo razonado.

¡Viva Venezuela!

Atentamente,

Rubén Blades

20 de Febrero, 2014

“Tragedias en el deporte cubano” (Parte II)

Image“Al César, lo que es del César”, reza un viejo refrán, al que acudimos cuando necesitamos reconocer, independientemente de nuestra voluntad, que una tal hazaña, cualesquiera que sean los ámbitos, fue concretada por un tal, o tales sujetos. Es cierto, e innegable que los mayores logros del deporte cubano se han conquistado a partir de 1959, pero, sin querer tapar el sol con un dedo, también es cierto, y, obviamente, innegable, que, “La perla del Caribe”, antes de 1959, también, exhibe una rica historia atlética.

José Raúl Capablanca, Alfredo de Oro, Ramón Font, Armando Marsans, Rafael Almeida, son nombres archiconocidos, tanto, por investigadores como por aficionados; no obstante existen otros que han aportado, y mucho, a fomentar el prestigio del deporte cubano a nivel mundial.

María Carlotta Llanio, Leonel Smith, Olga Luque, Baldomero Rubiera, Jorge Agostini… Y en este último me detengo con la finalidad de retomar el recuento de las muertes, en circunstancias violentas diversas, que han enlutado la actividad muscular cubana.

Jorge Agostini Villasana, militar de carrera, era un excelente esgrimista. Agostini fue, por ejemplo, titular de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Barranquilla’ 1946, en la modalidad de florete individual, y espada por equipos; 4 años después, en la edición centroamericana Ciudad Guatemala’ 1950, obtuvo el segundo lugar, en el florete individual, pero pudo subir a lo más alto del podio, al titularse, también en florete, pero en la modalidad por equipos. Según los archivos que he podido consultar, la última competición internacional que registra resultados para Jorge Agostini fueron los I Juegos Panamericanos, Buenos Aires’ 1951, en los que obtuvo medallas de plata y bronce, en las disciplinas de florete y espada, respectivamente, en ambos casos, por equipos. El 9 de junio de 1955, el cuerpo, aún con vida, del destacado esgrimista fue encontrado frente a la entonces “Casa de Socorro”, de la capital cubana, gravemente herido; tras fallecer, el examen forense dictaminó que el deceso se produjo a causa de “las 21 perforaciones que fueron halladas diseminadas por su cuerpo”. Agostini tenía apenas 45 años.

El nombre de Bernardo Paret Crespo, quizás, no haga reaccionar a muchos, pero si hacemos alusión a “Benny Kid Paret”, entonces muchos de esos que no reaccionaron lo van a hacer, evocando al boxeador cubano fallecido, a los 25 años, el 3 de abril de 1962, en la ciudad de New York; “Benny”, ganador en 2 ocasiones de la faja mundial de los pesos welters, había recibido, el 24 de marzo, un inmerecido castigo en su enfrentamiento ante Emile Griffith. El árbitro actuante decretó nocaut al ver que “Kid Paret” yacía en la lona inconsciente. Existe una grabación del narrador Don Dunphy aseguró que “fue muy manso ‘Kid Paret’ en este round 12; vi a Griffith golpearle 29 veces seguidas, impunemente, llegué a contar 18 golpes en 6 segundos”.

Ángel Milián y Estenio Gutiérrez, ambos boxeadores, perdieron la vida en circunstancias similares. Milián, y es mi criterio, tuvo 2 malas suertes; la primera es haber coincidido, en época y división, con Teófilo Stevenson Lawrence, considerado, por muchos, como el mejor peso completo en el pugilismo amateur; su segunda mala suerte, fue el hecho de creer que todo se podía resolver imponiendo su figura y conocimientos boxísticos. “Se creía el dueño del mundo, compadre, y un día llegó a un lugar donde estaban vendiendo cerveza, y le quitó el vaso a un muchacho. Evidentemente no le iba a reclamar. ¡Tenía delante nada más y nada menos que a Ángel Milián! Fue a su casa, agarró un cuchillo, y espero tranquilo a que montara en su auto, y se colocara el cinturón de seguridad; cuando lo hizo se acercó corriendo, y le metió una puñalada. Milián no tuvo tiempo a nada; murió, prácticamente, en el momento”. Coincidentemente hace escasos meses que Hanry Santa Cruz, más que un amigo un hermano para mí, me narró lo que, a su vez, le contó un allegado del supuesto victimario.

El deceso del camagüeyano Estenio Gutiérrrez se produjo en circunstancias similares al de Ángel Milián, empero, los motivos de la trifulca son, diametralmente, diferentes. Estenio paseaba, tranquilamente, por su natal Camagüey, de la mano de su novia. Nada hacía augurar desgracia alguna, hasta el momento en que 3 individuos cometieron la osadía de ofender a la acompañante del pugilista. Lo que se inició con un reclamo de Estenio a los intrusos, dio paso a una acalorada discusión, que, a su vez, se convirtió en una trifulca. “No pudieron con él. Parece que esos 3 tipos no se habían dado cuenta de quien estaba conmigo, y como vieron que a los golpes no podían, uno de ellos sacó un cuchillo y lo asesinó”, narró, entre sollozos, quien vio morir a unos de los mejores prospectos, de Cuba y el mundo, que existía, en los pesos ligeros welters.

El pasado 11 de junio dejaba de existir, en Ciudad de la Habana, Teófilo Stevenson Lawrence, a consecuencia de una afección cardíaca. “Pirolo”, como era conocido cariñosamente, es poseedor, además, de 3 títulos olímpicos, de los 4 que exhibe el boxeo cubano en la categoría superpesada. Stevenson venció en Munich’ 1972, Montreal’ 1976, y Moscú’ 1980. Tras la cita moscovita, por razones más absurdas que políticas, se produjo una pausa en lo que a actuación olímpica cubana respecta. Pausa, afortunadamente, quebrada en los Juegos de Barcelona’ 1992. En la cita catalana, Cuba, con 14 títulos dorados y un quinto lugar por naciones, muestra su mejor actuación en ediciones olímpicas; de los 14 títulos, 7 pertenecen a la selección de boxeo: Rogelio Marcelo (48kgs), Joel Casamayor (54kgs), Héctor Vinent (63kgs), Juan Carlos Lemus (67kgs), Ariel Hernández (75kgs), Félix Savón (91kgs), y Roberto Balado (más de 91kgs).

Reconozco que referirme a Roberto Balado Méndez, me entristece. Recuerdo su victoria en el Campeonato Mundial Juvenil, celebrado en Cuba, en 1987; no olvido sus títulos mundiales (Moscú’ 1989, Sidney’ 1991, y Tampere’ 1993), su medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Ciudad de la Habana’ 1991, su presea de oro en Barcelona’ 1992, donde recibió la Copa “Val Barker” al ser designado como mejor boxeador de la justa, ni su muerte, el 2 de julio de 1994, a consecuencia de las heridas sufridas en un accidente de tránsito cuando, el auto que conducía fue impactado por un tren. Balado tenía 25 años, e indefectiblemente, en las líneas férreas, halló al único contrincante que le pudo vencer. “Se dice que estaba borracho, pero no. Balado se quedó dormido, iba rumbo al entrenamiento. Era como un hijo para mí”, fueron las palabras de Raúl Fernández, su entrenador, pocos días después del fatal suceso.

Las calles cubanas, carreteras incluidas, han sido protagonistas del fallecimiento de no pocos deportistas: Raúl Cascaret (Doble titular del mundo en lucha libre), Alejandro Urgellés (Titular del quinteto de baloncesto que obtuvo la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Munich’ 1972), Manuel Suárez (Entrenador de Levantamiento de Pesas de la selección nacional), Waldimiro Arcos (Jugador de Polo Acuático, miembro de la escuadra cubana, titular en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Ciudad Panamá’ 1970, que terminó la justa con balance de 139 goles anotados y solo uno permitido), Aurelio Janet (Lanzador de Jabalina, en las Olimpiadas de Ciudad México’ 1968 se convirtió en el primer latinoamericano en llevar el dardo a más de 80 metros, 80.10, y, además, el primer latinoamericano en acceder a una final olímpica de la disciplina), Sergio “Pipián” Martínez (Ciclista), y Marlene Elejarde (Doble medallista olímpica, plata en México’ 1968 y bronce Munich’ 1971, como integrante del relevo 4×100 femenino).

Mencionar a “Pipián” Martínez nos obliga a rememorar las Vueltas a Cuba, evento más importante, en lo a ruta respecta, que organiza la Federación Cubana de Ciclismo, y, a  su vez, las Vueltas a Cuba motiva el recuerdo hacia Reinaldo Paseiro, promotor de la competición, fallecido a manos de un sujeto que le propinó una mortal puñalada.

José Eduardo Barrientos Scheweyer, “El relámpago del Caribe”, es considerado como el precursor de las pruebas de velocidad en el atletismo cubano. “Pepe” nació el 18 de marzo de 1904, en la provincia de Matanzas, y poco más de 41 años después, el 27 de septiembre de 1945, el avión, en el que se trasladaba desde Cayo Hueso a La Habana, desapareció en el mar.

Adelquis Remón, gran maestro de ajedrez, también falleció a consecuencia de un accidente aéreo. El avión, vuelo Santo Domingo- Ciudad de la Habana, tras despegar en la capital de República Dominicana, impactó contra el pico Isabel de Torres, sito en la ciudad quisqueyana de Puerto Plata. Adelquis perdió la vida, el 15 de noviembre de 1992, junto a otras 34 personas.

Concluyo esta referencia citando a Armando Orozco. Armando Orozco no solo fue un destacado lanzador de martillo, sino el caso de muerte más evitable que conozco, en lo que respecta al deporte cubano. No es secreto que para la prensa cubana existen solo 3 causas de muerte: Una repentina enfermedad, una larga y penosa enfermedad, y, por último, un lamentable accidente. La muerte de Orozco se enmarca en esa última categoría.

Siempre había escuchado que “Armando Orozco, ex recordista centroamericano en lanzamiento de martillo, perdió la vida víctima de un lamentable accidente”, pero jamás nadie me había especificado las circunstancias de ese “lamentable accidente”; nadie me había explicado hasta que, por fortuna del destino, conocí a Reinaldo Madan Rojas, otrora miembro de la preselección nacional de atletismo. “Orozco murió jugando a la ruleta rusa. Sí, no me mires así. Jugando a eso de ponerle a un revólver una bala y darle vueltas al cargador, y luego dispararse en la cabeza; si tienes suerte, ganas, pero Armando no tuvo suerte y murió. En Cuba solo se dijo que fue un lamentable accidente, y sí, murió en un lamentable accidente, pero no de tránsito, sino jugando a la ruleta rusa”.

“Tragedias en el deporte cubano” (Parte I)

Image“Huelga y yo éramos grandes amigos; aún no creo que se marchó para siempre. Todavía creo que un día lo voy a ver entrar por esa puerta”, me confesó, en cierta ocasión, Betty Díaz Bernal, una persona verdaderamente especial para quiénes tenemos el privilegio de conocerla; y rememoro esa conversación con Betty, tan espirituana como “Pensamiento”, de “Teofilito”, pieza musical insigne de esa región cubana, para iniciar este recuento donde, de manera breve, pretendo abordar 25 momentos que tan vestido de luto al deporte nacional de la mayor de las Antillas.

José Antonio Huelga Ordaz, conocido en el mundo beisbolero como “El héroe de Cartagena”, por su actuación en el Campeonato del Mundo de Béisbol Aficionado celebrado, en 1970, en la mencionada ciudad colombiana, es quien todavía ostenta el mejor promedio de carreras limpia por juego de 9 entradas entre los lanzadores que han intervenido en nuestras Series Nacionales (1.50); además en 871.1 innings de actuación solo permitió 9 cuadrangulares. Huelga, nacido el 14 de marzo de 1948, en el central “Tuinicú”, vio trunca su vida cuando, con apenas 26 años, falleció, víctima de un accidente de tránsito, el 4 de julio de 1974, en la carretera de Mariel, provincia Habana. “Perdí a un hermano”, afirmó Betty sin impedir que sus ojos de anegaran en lágrimas; “no quise creer la noticia; el velorio y el entierro fueron multitudinarios. “Sabíamos que ‘el héroe’ no iba a estar más”.

A Betty siempre le agradezco, primeramente, su amistad, desinteresada; luego, sus recuerdos compartidos; y, finalmente, la pelota que me obsequió, firmada por los Azucareros titulares nacionales en la Serie de 1968- 1969. Entre las rúbricas, obvio, se puede leer “José Antonio Huelga, #1”.

La década de 1970 resultó, decisivamente, dolorosa para el béisbol nacional, sobre todo en el área de pitcheo. Cuba, insisto, el 4 de julio de 1974, lloró la sorpresiva muerte de José Antonio Huelga, y poco más 5 años más tarde, el público, capitalino y nacional, despedía, para siempre, a otro grande del montículo: Santiago Mederos Iglesias. “Changa”, como aún se le identifica, lanzador zurdo, poseedor de una de las curvas más pronunciadas que se ha podido constatar en Series Nacionales, en la madrugada del 14 de diciembre de 1979, sufrió graves quemaduras, tras un accidente de tránsito, en la carretera de Lucero y calzada de Managua; a consecuencia de lo anterior, Santiago Mederos Iglesias, falleció, a los 34 años, el 15 de diciembre, en la sala de quemados del hospital “Calixto García, de Ciudad Habana.

“Apenas lo recuerdo. Yo tenía 5 años cuando falleció. Sé que me quería mucho, y que fue un gran pitcher. Se habla mucho de los 208 ponches que en 1968; de los 20 que le dio a Camagüey, también ese año; de los 21 que le dio a México, en los Juegos Centroamericanos de 1970; y que fue el primer pitcher, en Series Nacionales, en llegar a los 100 ponches”, asegura Michel Mederos Valdés único hijo de quien, siendo un lanzador descontrolado, llegó a convertirse en titular de nuestras Series Nacionales.

La idea de esta consecución de ideas, por así llamarle, surgió de una conversa con Rafael Rofes Pérez, amigo y colega, cuando, el pasado 4 de diciembre, recordamos, en las redes sociales, fundamentalmente, el aniversario 13 de la desaparición física de Miguel Caldés Luis, tercera base de los equipos camagüeyanos y outfielders de las selecciones nacionales. Una locomotora, que recién había iniciado la marcha, impactó, en un paso a nivel, contra el auto que conducía el destacado beisbolista.

Milton Bacallao Rodríguez, ingeniero, residente en Asunción, Paraguay, nacido en tierras agramontinas, accedió, gustoso, a ofrecer su testimonio respecto al trágico accidente, acontecido el 4 de diciembre de 2000: “Llamativamente, la locomotora, no golpeó el lado de Caldés, sino de Rey Isaac, ese que era jardinero de Santiago de Cuba; pero sucede que a Caldés se le abrió la puerta, salió disparado, y su cabeza proyectó contra la línea del tren varias veces. Él muere por lesiones cerebrales, mientras que Rey Isaac perdió 2 ó 3 dientes, no recuerdo. También iban 2 chicas que resultaron ilesas”.

En 1989 mi padre me regaló “Con el alma en el terreno”, compilación de entrevistas, realizadas por Leonardo Padura y Raúl Arce, a ex estrellas del llamado “béisbol revolucionario”. El libro, valioso para quien desea tener un acercamiento, certero, a las primeras Series Nacionales, está dedicado, además, a “la memoria de Ricardo Lazo”.

Reconozco que poseo no pocas lagunas acerca de la historia de Ricardo Lazo, más exactamente, de su fallecimiento. Sé que es considerado, junto a Pedro Medina, como uno de los grandes receptores que ha integrado los equipos capitalinos. Lazo, por ejemplo, jugó en 11 Series Nacionales, bateó 347 hits, en 1367 veces oficiales al bate, para 254 de average; Lazo, por ejemplo, por su rendimiento, en 1967, fue llamado para asistir a los Juegos Panamericanos, celebrados en Winnipeg, Canadá, donde el team cubano fue relegado al segundo lugar por su similar de Estados Unidos. Pero Lazo murió, pero, vuelvo a reconocer, desconozco la manera. “Era torrero en el estadio ‘Latinoamericano’, y cayó al vacío desde lo alto de una de las torres de luces, durante una sesión de mantenimiento eléctrico”, me comentaron en cierta ocasión, empero, hay quien asegura que no cayó, sino que una fuerte descarga eléctrica le ocasionó la muerte. En la figura de Lazo, no importa la manera, si existe algo muy cierto: Su sorpresivo deceso enlutó al deporte cubano. “Fue mi figura a seguir”, aseguró, el también otrora receptor Pedro Medina Ayón que, con sus 221 jonrones, conserva el título de “jugador capitalino con más cuadrangulares en Series Nacionales”.

Durante los Juegos Olímpicos de 1996, los llamados “Juegos del Centenario”, la natación cubana protagonizó su momento cumbre en la historia de esta tipo de eventos. Rodolfo Falcón y Neisser Bent, en la final de 100 metros espaldas, lograron ubicarse en los lugares segundo y tercero, respectivamente, con tiempos de 54.98 y 55.02 segundos. Ipso facto la prensa, nacional e internacional, se centró en ellos. Falcón y Neisser fueron merecedores de no pocos materiales periodísticos. “Dedico esta medalla, además, a la memoria de mi padre, Ricardo Bent Williams”.

En efecto, Ricardo Bent William, beisbolista de la provincia de Holguín, había perdido la vida, fulminado por un rayo, teniendo Neisser escasos años de existencia.

Los nombres de Frank Tamayo, receptor de los equipos de Santiago de Cuba, y de Andrés Luis Martínez, pitcher camagüeyano, también engrosan el listado de beisbolistas cubanos fallecidos violentamente. Tamayo, en evidentemente estado de embriaguez, el 31 de diciembre de 2004, impacto, la motocicleta que conducía, contra un árbol; Andrés Luis Martínez, por su parte, fue atropellado, por un camión de gran porte, mientras viajaba en bicicleta.

Las riñas, callejeras y familiares, no quedan fuera de esta referencia. Los casos de Enrique Cutiño y Eddy Nelson Savón, pitchers, ambos; nacidos en Santiago de Cuba y Guantánamo, respectivamente, ejemplifican lo anterior. Cutiño recibió una puñalada durante una reyerta pública; Eddy Nelson falleció durante una trifulca familiar.

El 16 de marzo de 2013, a pocos días de haber llegado a Cuba, tras participar en el III Clásico Mundial de Béisbol, el lanzador Yadier Pedroso González, 26 años, perdió la vida en un accidente de tránsito. Junto a “Pedrosito”, como era conocido el estelar pitcher por ser hijo de José Manuel Pedroso, otrora lanzador, fallecieron su novia, Janette Kessel Ruiz, y el ex mediocampista de la selección cubana de fútbol, Raciel Torres Pérez.

Quizás, de los casos citados anteriormente, el más dramático sea el del outfielder matancero Lázaro Contreras. Contreras, excelente beisbolista, poseedor de excelencia tanto, en el fildeo, en el bateo, como en el corrido de las bases, falleció a manos de su esposa, de la madre de su hijo.

Tras arribar a Cuba, tras participar en un evento internacional, Contreras, dado a las juergas, cometió el “grave delito” de “no ir directamente a su casa”. La esposa, insisto, le había advertido, en no pocas ocasiones, que le mataría si “continuaba con esa vida”, es la responsable, directa, de su pronta desaparición física.

Según lo narrado por Fernando Sánchez, ex estelar pelotero, “Contreras llegó en tragos, y ella esperó a que se durmiera. La señora tenía un galón de gasolina, se lo echó encima, sobre todo en sus genitales, y le prendió fuego. Él sobrevivió, pero al verse imposibilitado de jugar béisbol, de por vida, y sabiendo que había perdido el pene y los genitales, prácticamente se dejó morir, y falleció”.

El desenlace de la “amantísima esposa” de Lázaro Contreras es, según mi criterio, una leyenda urbana. Y aseguro lo anterior, porque hay quién asegura que sí, pero existen los que afirman que desconocen el dato, no obstante, doy a conocer la anécdota y, sinceramente, agradecería que, de ser cierta, lo pongan en mi conocimiento: Fue condenada a 20 años de privación de libertad, y, hay quien dice, que el día en que le fue otorgada la libertad, se encaminó a una estación de trenes para abordar el que la trasladaría a su destino final. Cuentan que, accidentalmente, cayó del andén y, en el percance, perdió una pierna.

Si es real o producto de la imaginación popular, lo desconozco, no obstante sería conveniente preguntar a quien hace casi 3 décadas, la muerte de Contreras ocurrió en 1985, enlutó, motivada por los celos, al béisbol cubano, y, por consiguiente, privó a un menor el hecho de crecer bajo la tutela de su figura paterna.

“Y si hablamos de boxeo…”

ImageLos récords, por lo general, provocan asombro y admiración, aunque algunos se consideren poco gratos, y en no poco casos, inhumanos.

Revisando estadísticas de antaño hallamos que el británico Teddy Baldock es el púgil profesional que ha debutado con menos edad en la historia del boxeo. Baldock escaló el ring con 12 años, 10 meses y 24 días, para enfrentar, en Londres, a su compatriota Young Makepace.

“El adolescente” había nacido el 20 de mayo de 1908 y el 14 de marzo de 1921 venció a Makepace por decisión en 6 asaltos. Tras la precocidad de su debut tuvo una larga carrera deportiva en la ganó 74 de los 80 combates que realizó. Su momento de gloria lo protagonizó el 5 de mayo de 1927, cuando derrotó por decisión, en 15 rounds, a Archie Bell, y de esa forma agenciarse el título mundial de los pesos gallos, 54 kilogramos, aunque su reinado fue fugaz ya que el 6 de octubre de ese mismo año perdió el trono ante Willie Smith por la misma vía.

Teddy Baldock falleció el Rondford, Gran Bretaña, el 15 de marzo de 1971, aún sin cumplir los 63 años. Los galenos que estuvieron junto a él en el ocaso de su vida afirman que presentaba numerosas secuelas derivadas de los golpes, fundamentalmente a la cabeza, que recibió desde su debut boxístico siendo casi un niño.

El reverso de Baldock, es el mítico peleador panameño Roberto Durán, “Mano de Piedra”, quién intentó, de manera infructuosa a los 47 años y 2 meses de edad, arrebatar la faja mundial que poseía William Joppy, aunque se afirma que un boxeador nmegro llamado Kentucky Rosebud efectuó su último combate, en 1916, a los 63 años, y derrotó por nocaut en el cuarto asalto a John Jonson, un rival de 45 años.

También, a los 47 años, el legendario Archie Moore defendió exitosamente su corona ante el italiano Giulio Rinaldi. El propio Moore posee el récord de más victorias por nocauts en la historia del boxeo profesional, con 141, mientras que Lamark Clark estableció la marca de 44 pleitos terminados por la vía rápida, de manera consecutiva, entre 1958 y 1960.

El supercompleto Floyd Patterson, por su parte, es el boxeador de la época moderna que más veces fue a “dormir a la lona” con 20. Demasiadas para alguien que llegó a ser campeón del mundo, aunque se demuestra que, a pesar de su contundente pegada, no asimilaba ni el más leve roce del contrario.

Joe Luis, “El bombardero de Detroit”, para muchos el mejor completo de la historia, defendió su corona más que ningún otro púgil. Lo hizo en 25 ocasiones entra 1937 y 1949, o sea, durante 11 años y 7 meses. El récord impuesto por Joe Luis, está vigente desde hace 60 años y, por lo que aparenta, puede estar intocable por otras 6 décadas.

Centímetros les sobraban al rumano George Mita, al estadounidense John Rankin y al irlandés Jim Cully. Ellos, sin discusión, tienen el honor de ser los más alto en el deporte de las 16 cuerdas con 2 metros y 23 centímetros de estatura, o lo que es lo mismo, siete pies y 4 pulgadas.

En cuanto a los medios de comunicación la primera pelea de boxeo que se transmitió por radio fue la protagonizada por Jack Dempsey y Jess Willard el 4 de julio de 1919, mientras que la primera emisión televisiva boxística se produjo 13 años después. El 11 de agosto de 1932 los fanáticos pudieron disfrutar por la pequeña pantalla el enfrentamiento de Benny Leonard y Pauline Walter.

Récords, en su mayoría bien añejos, llenos de dramatismo unos, otros admirados, pero todos, sin excepción, son parte indisoluble de la historia del deporte mundial.

“De los primeros errores de Cartes, sin haber asumido la Presidencia”

ImageA continuación reproduzco un artículo que data del 24 de junio de 2013. Todo surge a raíz del que considero uno de los primeros grandes disparates de Horacio Manuel Cartes Jara, aún sin haber asumido la Presidencia de la República; por la fecha se darán cuenta de que ostentaba la condición de Presidente Electo. En la ocasión lo publiqué en mi blog sito en la página web de Radio Ñandutí; ahora lo hago en mi bitácora personal.

A diario, aproximadamente a las 07.30am, arribo a mi oficina de trabajo, y, ante de comenzar las funciones que atañen la labor que desarrollo, hago cumplir una rutina; una rutina que consiste en revisar las publicaciones digitales, para, de esta forma, embadurnarme, por así decirlo, de la situación, tanto de Paraguay como de los diferentes confines del orbe.

Hoy, día lunes, 24 de junio de 2013, ABC COLOR, en uno de sus artículos anuncia que “Cartes llevará a Cumbre Iberoamericana de Panamá la lucha contra el hambre”. Con tan loable título, ávidamente, me dispuse a leer; no obstante, al comenzar el análisis del mismo, existe una afirmación del Presidente Electo, el pasado 21 de abril, que me produjo gran contrariedad.

Horacio Cartes aseveró, durante un desayuno con empresarios, celebrado en la Casa América de Madrid, capital española, y cito textual, “Hemos tenido 40 años de cumbres para muy pocos resultados. ¿A qué han llegado? Debemos ponernos metas realizables y buscar resultados”.

Coincido con el futuro Presidente de la República en que los resultados de las Cumbres Iberoamericanas han sido escasos; estoy, totalmente, de acuerdo con él cuando afirmó que debemos de “ponernos metas realizables y buscar resultados. Por lo anterior, sinceramente, le felicito al señor Horacio Cartes, virtualmente le extiendo mi diestra, al mismo tiempo que le expreso todo mi apoyo y consideración; no obstante, tengo una necesidad imperiosa de aclaración; por tal motivo, le formulo, a través de estas palabras, una interrogante para la que me urge, insisto, una vasta aclaración.

¿A qué Cumbres de Iberoamérica se refiere?

Argumento mi duda.

Las reuniones anuales que, son mundialmente, conocidas como Cumbres de Jefes de Estado de Iberoamericana, comenzaron en el año 1991, desarrollándose esta entre los días 18 y 19 del mes de julio, en la ciudad sede fue Guadalajara, México. A partir de esa fecha, y hasta la actualidad, las Cumbres de Iberoamérica se han llevado, con carácter anual.

España ha sido el país que más veces ha servido sede de la magna cita: Madrid (1992), Salamanca (2005), y Cádiz (2012); en 2 oportunidades Chile (1996 y 2007), Argentina (1995 y 2010), y Portugal (1998 y 2009); mientras que en una ocasión México (1991), Brasil (1993), Colombia (1994), Venezuela (1997), Cuba (1999), Panamá (2000), Perú (2001), República Dominicana (2002), Bolivia (2003), Costa Rica (2004), Uruguay (2006), El Salvador (2008), y Paraguay (2011). Cabe destacar que en el año en curso, el país que fungirá como villa de la XXIII Cumbre de Jefes de Estados de Iberoamérica, es Panamá; la nación istmeña se convertirá, junto a España, Argentina, Portugal, y Chile, entre las que ha organizado la cita en más de una ocasión.

¿Cuál es la interrogante que, desde este sitio web, formulo a Horacio Cartes?

Si la primera Cumbre Iberoamericana se concretó en 1991, en Guadalajara, México; si estas reuniones, en la que mucho se acuerda y nada se resuelve, se llevan a cabo anualmente, cumplen, en julio próximo 23 años de existencia… ¿A qué Cumbres de Iberoamérica se refiere el Presidente Electo de Paraguay cuando alega que “hemos tenido 40 años de cumbres, con muy poco resultados”?

Quisiera, señor Horacio Cartes, que cancelara mi duda. Por lo pronto, le deseo éxitos en su función. Paraguay lo exige. Paraguay lo necesita.

“Ser prostituta en Cuba es una buena salida para sobrevivir”

Image“¿En Cuba, antes del triunfo revolucionario de 1959, alrededor de 100 mil mujeres por pobreza, discriminación y falta de empleo, ejercían de forma directa o indirecta la prostitución? La Revolución liquidó el pordioserismo, la Revolución liquidó el juego, la Revolución liquidó las drogas, la Revolución liquidó la prostitución”. Fidel Castro 24 de Noviembre de 1994

Muchacho, pasamos más trabajo que un piojo en la cabeza de un calvo. Sí, no te equivocas, mi papá tuvo el cargo ese que estás pensando. En una semana la vida nosotros cambió. Fue de zopetón, en un abrir y cerrar de ojos. De un bajareque de Palo Caga’o nos vimos viviendo en esta mansión, que aunque la veas hecha talco, cuando la ocupamos, y en el tiempo que el viejo estuvo en el cargo, era una mansión, una mansión con todas las de la ley, que todo el que llegaba se quedaba con la boca abierta; lo mismo cubanos que extranjeros. Teníamos de todo; 2 autos, 2 refrigeradores llenos, teléfonos en toda la casa, obras de arte… Para qué te cuento la vida que nos dimos entre 1983 y 1991, porque en 1991 fue el batacazo. Mi papá, como decimos los cubanos, pasó a peor vida. Lo botaron del trabajo, y empezó Cristo a padecer, porque todo se vino abajo; y como todo se vino abajo, me tuve que meter a jinetera; tuve que buscarme la vida acostándome con extranjeros, por unos dólares. Y lo digo bien alto con una moral muy alta: ¡tuve que jinetear, y no seguí jineteando porque me puse vieja, pero mientras lo pude hacer, lo hice! ¡Me criaron en cuna de oro, pero tuve me tuve que meter a puta!

Mi papá era diplomático, y para donde lo mandaban allá íbamos nosotros. Conmigo si no se cumplió eso de que hay que conocer Cuba primero y al extranjero después. Apenas he paseado por Cuba; además no me interesa. Prefiero ir a Ciudad México que a Pinar del Río, a Montreal que a Ciego de Ávila, a Ciudad del Cabo que a Guantánamo. La Isla de la Juventud se conoce en 2 horas, Sancti Spiritus en 5, y Camagüey en 4. Prefiero pasearme por la rivera francesa, que por la playa Guardalavaca en Holguín. No olvides eso de que La Habana es ciudad, y lo demás son áreas verdes; áreas verdes mal cuidadas. Si en La Habana, que es la capital, la gente está muriéndose de hambre y la ciudad se está cayendo a pedazos, que se puede esperar para las provincias. ¿Para qué voy a ir a las provincias? ¿Para amargarme la vida más de lo que ya la tengo? ¡En las provincias hay más miseria que en La Habana y para ver miseria mejor me quedo en mi casa tranquila!

Apenas conozco Cuba, pero el extranjero…

La torre Eiffel, de París, de tanto visitarla, ya es como mi amiga íntima.

–          ¿La ves? Fue fundada a finales del siglo XIX.

A la Estatua de la Libertad, de New York, de tanto visitarla, la quiero como si fuera un pariente, y no lejano.

–          ¿La ves? Ese fue un regalo de los franceses a los estadounidenses.

Cuando iba a Italia, de tanto visitarla, recibo mensajes de la torre de Pisa reclamando mi presencia:

–          ¿La ves? Cada año se inclina unos centímetros más.

Lenin, embalsamado en el Kremlin de la Plaza Roja, de tanto visitarlo, hasta me ha sonreído:

–          ¿Lo ves? Fue el líder de la Gran Revolución Socialista de octubre en 1917. Falleció en enero de 1924.

Hasta los mismísimos canguros de Australia y barrios adyacentes, de tanto visitarlos, saltaban de alegría cuando sentían que llegaba:

–          ¿La ves? Esa que lleva el cangurito en la bolsa, es la canguro hembra.

Aquello sí era vida. Le dábamos la vuelta al mundo, y veníamos a Cuba de vacaciones. Nunca supimos lo que era comer lo que daban por la libreta.

–          Papá, ¿qué es ética?

–          Robar y que no te vean.

–          Papá, pero eso es una vergüenza.

–          Vergüenza es robar, y que te vean.

–          ¿Eso no es una inmoralidad?

–          Inmoralidad es robar, y no traer nada a la casa.

–          Pero…

–          Es un chiste, hija, es un chiste. Es un chiste que no puedes hacer en público, porque se entera quien tú sabes, y me vuelan en pedazos.

Habrá sido un chiste, pero hasta que sacaron a mi viejo del ministerio, cuando cualquier cubano se tomaba una botella del peor de los rones, en mi casa había desde el mejor whisky hasta  la cerveza de la marca más selecta. ¿De dónde sacaba todo? Ni idea tengo, pero no te miento cuando te digo que en mi casa había hasta lo más mínimo.

–          ¿Qué quieren tomar? ¿“Chivas Regal”, “Terry” malla dorada, o cerveza “Heineken”?

–          Tomamos lo que tú nos brindes.

–          Escojan, que hay para escoger. Tú sabes que eso me lo mandó hoy por mañana, quien tú sabes.

Cuando cualquier cubano comía la bazofia que vendía el gobierno, nosotros teníamos la carne de res resuelta, y no comprada ilegalmente.

–          ¿Palomilla? ¿Filete miñón? Esa carne es de primera, tú sabes que me la mandó quien tú sabes.

Cuando cualquier cubano se bañaba en la costa del hotel “Tritón” o en la playita de 16, tomando cerveza de pipa, y comiendo aire con bocanadas de viento, nosotros teníamos asegurada 15 o 20 días en Varadero.

–          Recojan que nos vamos mañana 20 días para la casa de visita de Varadero.

Así vivíamos nosotros, y estoy hablando en pasado porque ya eso se acabó. Mi papá se equivocó en una decisión y lo expulsaron deshonrosamente del trabajo, lo mandaron para la casa.

–          Me botaron del trabajo.

–          ¿Eh?

–          Que me botaron del trabajo.

–          ¿Y eso?

–          Me botaron del trabajo.

–          Pero…

–          Pero nada. Entiende que me botaron del trabajo.

–          ¿Y por qué?

–          Ni me preguntes, porque ni yo mismo sé. Lo único que te puedo decir es que me botaron del trabajo.

No decía más. Repetía hasta el cansancio que lo habían botado del trabajo. Él, antes de ocupar ese cargo importante en la diplomacia revolucionaria, era una persona intachable, honesta, humilde, pero fue cambiando, su manera de pensar, y, al mismo tiempo, su proceder.

–          Vi muchas cosas que no quiero repetir, hija. Quizás algún día, me siente con ánimo a escribir mis memorias, y vomite, de una vez, todo lo que tengo por dentro. Pero si hago eso es bien lejos de acá, porque acá, primero, no me van a dejar, y segundo, que si, por ejemplo, publico con una editorial extranjera, lo que nos va a venir encima va a ser mucho. Esta gente es capaz de cualquier cosa.

Papá estuvo meses en la casa sin hacer nada, y después lo pusieron de administrador de una cafetería de mala muerte, de esas que vende pan con croqueta viejo y agua con azúcar que pasan por refresco instantáneo. En ese lugar estuvo hasta que se retiró en el 2002, o en el 2003, no recuerdo bien; ahora es profesor de las universidades populares esas que han inventado; él mismo dice que los profesores juegan a que enseñan, y los alumnos juegan a que aprenden; dice que los graduados saben menos que un burro de carga, pero que a él no le importa.

Como te iba diciendo, John Paul, de golpe y porrazo se nos acabó la buena vida.

–          ¿Te quitaron hasta el carro, papá?

–          ¡Hasta el carro, hija!

–          ¿Y ahora?

–          A caminar o a montarse en el transporte urbano. A partir de hoy somos como los más comunes de los cubanos.

Bienvenidas las guaguas, la libreta de abastecimiento con sus 6 libras de arroz y 5 de azúcar al mes, las colas que nunca terminan, el calor, la peste a sudor, la moneda nacional que no vale para nada… De príncipes pasamos a ser mendigos, y la gente del barrio contenta porque se morían de envidia con la vida que nos dábamos.

–          ¿Eh? ¿Y ese milagro tú comprando lo que venden por la libreta de abastecimiento?

La gente que se saca un ojo por ver ciego al otro.

–          ¿Eh? ¿Tú yendo a la universidad caminando? ¿Tienes para el pasaje? Porque a mí me sobra, y te puedo prestar.

Si la envidia fuera tiña, cuando tiñosos no hubiera, ¿verdad?

–          Estoy vendiendo el azúcar que me toca este mes, a ti seguro no te sobra, ¿la quieres comprar?

La vida es como una ola, un día estás arriba, otro abajo, pero nunca me imaginé que mi papá que siempre estuvo en el cielo, iba a estar más abajo, que el que más abajo está. Mi papá anda por el subsuelo. Lo que hicieron con él fue una verdadera falta de respeto.

–          ¿No vas a reclamar?

–          ¿A quién?

–          A tus superiores.

–          Pero si ellos fueron los que me sancionaron.

–          Escribe para arriba.

–          Deja eso. La orden de sacarme vino de arriba, como todo en este país.

–          Escribe a quien tú sabes.

–          Precisamente la orden la dio quien tú sabes.

No sé qué hizo, pero si se equivocó, está bien que lo castiguen, aunque pudieron ser más considerados. Mi papá es un diplomático de academia, de años de trabajo, de prestigio; una vez estuvo propuesto para viceministro y otra fue jefe de departamento en su trabajo. Si él hubiera sido bruto como un asno, no hubiera ocupado un cargo así, porque un cargo así no se lo dan a cualquiera. Mi papá era un rey que se codeaba con los más grandes dirigentes de este país. ¡Desde el más grande, hasta el más chiquito! Con ellos compartíamos casi todos los fines de semana, y hace tiempo que ni llaman por teléfono. Mientras cayó en gracia, todo fue bien, cuando resbaló, nadie miró para abajo; cuando papá resbaló, y cayó, nadie le dio una mano para que el golpe no fuera tan duro. Total, cuando se reunían y se metían 4 tragos, se les salía, a todos, la otra cara de la moneda. Empezaban a criticar el sistema a diestra y a siniestra, a repetir lo que la gente decía en la calle, los mismos cuentos, hasta planes hacían para cuando esto se viniera abajo.

–          A ver, un premio para el que adivine esta adivinanza. El que gane tiene una botella de Johnny Walker. Díganme 3 dictadores que terminen en “on”.

–          Perón.

–          Muy bien.

–          Napoleón.

–          Perfecto. ¿Otro más?

–          Hummmmmmmmmmm… No sé.

–          Mira aquella foto.

–          ¿Y?

–          Ese maricón…  Jajajaja…

Mucha revolución, muchos vivas a fulano y mengano, y a la hora de la verdad se quitaban la careta. Esa gente que se dice comunista, esos que le viraron la espalda a mi papá, todos son una partida de descarados que dicen una cosa y hacen otra. Mi papá también entraba en el jueguito, y a lo mejor por eso le pasó lo que le pasó. A lo mejor el puesto de mi papá lo querían para otro… ¡En este país todo puede suceder!

Bueno, si mi papá no quiere decir lo que le pasó no es problema mío, respeto su silencio, por eso llegó un momento en que nos pidió, a mi mamá, a mis hermanas, y a mí, que no le preguntásemos más; lo único que sé es que se equivocó tomando una decisión, y, a partir de ahí quisieron que viviera como una andrajosa y no va. Por eso tuve que acostarme con extranjeros, porque a mí nadie me iba a hacer vivir como una cubana cualquiera, porque yo no soy una cubana cualquiera. ¡Para atrás ni para tomar impulso!

Tienes que entender que me acostumbré a un nivel de vida, y tuve que mantener ese nivel de vida, y como para mantener ese nivel de vida tuve que caer en inmoralidades, caí en esas inmoralidades con un orgullo tremendo, y ni lo niego ni me arrepiento. Ojalá tuviese 20 años de nuevo para volver a hacerlo; el tiempo pasa, y como pasa, pasó por mí; lo primero fue que se me cayeron las tetas y las nalgas se me llenaron de celulitis, y muy bonita, muy arreglada, pero cuando me desnudaba… ¡Plaf!… La vejez se ponía al descubierto. Una vez me di cuenta que, sin ajustadores, tenía el ombligo entre teta y teta. El jineterismo ya no fue siendo negocio, no daba la cuenta, y tuve que colgar los hábitos, pero en el tiempo que estuve ganándome la vida con el sudor de mis piernas, me acostaba con extranjeros a toda hora. De madrugada, de noche, de día… Hasta con la menstruación. Fui jinetera, entre 1991 y 2002, a mucha honra, y la suerte es que como no fui una jinetera cualquiera. Sé hablar inglés, sé hablar francés, sé vestirme, sé lo que es comer a una mesa bien servida, tengo temas de conversación… Un día me di cuenta de que el turismo que viene a este país es bien pobre, porque me fui a la cama con un francés que no conocía el puerto de Marsella.

Ellos, guardan su dinero todo el año, y vienen a Cuba que es donde pueden venir. Ellos, que lo mismo son carpinteros, albañiles, choferes, vienen a este país, sacan unos pocos dólares, y como aquí somos como somos, nos creemos que son los grandes señores. Y, por ejemplo, carpinteros de mala muerte, no te estoy hablando de Yepeto, el carpintero de Pinocho; por lo menos ese es un carpintero más que famoso, y cualquier lugar del mundo se enorgullecería de tenerlo como turista. Es más, ¡ni Yepeto, si existiera, viniera acá! Agarraría la plata y se fuera a recorrer la bolita del mundo sin darse cuenta que en el mar Caribe, existe una isla que se llama Cuba!

Eso que dicen por el noticiero de que aquí viene un turismo de primera, es mentira. Aunque por el noticiero todo lo que dicen es mentira. Deja que sean las 8 de la noche para que veas, que en el noticiero es donde único hay papas, boniatos, coles, lechugas, piñas, guayabas.

–          Si quieres papas espera a que sean las 8 de la noche, y empiece el noticiero, para que pongas una bolsa debajo del televisor a ver si caen unas cuantas.

Este país no lo arregla nadie. A este país no lo van a entender nunca, por eso tuve que jinetear, y por eso otras miles, y miles, de jovencitas tienen que jinetear. Jineteé, por no ver a mi papá sufriendo, por no ver las mentiras del noticiero, porque no iba a vivir como una cubana cualquiera, porque no quería que mi familia fuera una más del montón… Por eso me acosté con extranjeros, por eso le di el culo al primero que me enseñó un puñado de dólares, porque quería vivir bien, y ver si ponía un pie fuera de este país; y lo juro, por lo más grande, que si lo ponía no, si lo pongo, el Morro no me a ver más ni en pintura. Me largo de esta mierda aunque a mis 46 años tenga que comenzar de cero. ¡Qué digo de comenzar de cero, si en cero he estado siempre!

Y aquí hablan de las jineteras hasta por los codos, dicen que somos las putas que más nivel cultural tienen en el mundo porque la mayoría somos universitarias, que nos rebajamos, que nos acostamos con extranjeros porque nos dejamos llevar por un sueño de oropel, etc, etc, etc, pero me corto las manos, apuesto lo que no tengo a que muchas de nosotras somos más rentables que cualquier empresa mixta de esas que han inventado ahora.

Lorena, mi amiga Lorena, sobrina de ese que llaman “quien tú sabes”, sobrecumplió el plan del quinquenio:

–          Mi amiga, me voy a poner a jinetear, porque tengo que vivir mejor, y en por lo menos 5 años, ser como una reina aquí.

Y en 5 no, en uno, ya estaba viviendo como reina en París, paseando todos los días por los Campos Elíseos. ¿Te das cuenta? ¡De que somos rentables, somos rentables aunque no nos incluyan en la cadena puerto- transporte- economía interna! No voy a decir que ingresé al país más divisa que el hotel “Cohíba” pero sí más que el hotel “Vedado”. Y hablo en presente, porque a pesar de no practicar, a pesar de que no sigo vendiendo el culo, me considero una jinetera de pura raza, y respeto mucho a esas muchachitas que jinetean, y pasan las de Caín. Porque es muy bonito, muy fácil, criticar, viendo los toros desde la barrera. Hay que ver los peligros que vive una jinetera día a día, noche a noche. Y te lo digo por experiencia propia, mi ángel. Y métete en tu cabecita, que hasta ser puta es difícil en este país.

Esto no lo arregla nadie.

Hay un amigo mío, uno medio loco con pelo largo, que es trovador, y canta eso que dice “ay, Cuba/ mi Cuba bella/ quisiera verte linda/ aunque sea en día de fiesta/ pero lo bueno de aquí/ siempre algo verde te cuesta”. ¡No te tengo que decir que cuando dice que lo bueno de este país siempre algo verde cuesta, es que si no tienes dólares te mueres de hambre! ¡Estoy por creer que Cuba es un país anoréxico!

Y lo que la gente comió aquí, da asco: picadillo de soya, fricandel, masa cárnica, perro sin tripa, cerelac… ¡Se me revuelve el estómago y me dan deseos de vomitar de nada más mencionar lo que se comió, y mucha gente sigue comiendo en este país! ¿Tú nunca has oído la parodia que le compuso al cerelac la gente del grupo “Punto y coma”? Yo no canto bien, así que perdóname cualquier desafinación.

–          Oh, cerelac, cerelac/ eso no es leche, ni alimento, ni ná/ si lo pruebas te das cuenta de lo malo que está/ es una mezcla hecha con…

¡No te rías que es verdad! La tengo por ahí grabada, después la busco y te la pongo para que te mees de la risa.

Nunca me he lamentado de las cosas que he hice; como ya te dije, luché por mi, por mi familia, porque aquí, en Cuba, el que trabaja decentemente, no tiene derecho a nada. A mi me decían “Anita bollo flojo”, porque me di gusto teniendo sexo. Te aseguro que tuve más horas de vuelo que Cubana de Aviación, y que fui de las primeras, en este país, en depilarme. En el 91, 92, 93, ver un bollo depilado en Cuba, era como criar un dinosaurio en el malecón. De lo único que me lamento es de no haberme casado, no haber tenido hijos, y no haberme quedado una de las tantas veces que puse los pies fuera de este país, acompañando, junto con la familia, a mi papá en una de sus misiones diplomáticas. Casar no me pude; dejé el jineterismo con 35 años, y una fama de puta que todavía no me la quita nadie; ¿quién se iba a hacer cargo de una puta en franca jubilación? Ni Cuasimodo, el jorobado de Notre Dame; además, por ahí regaron que yo tenía SIDA. Sí, muchacho, la gente comenzó a regar que yo tenía SIDA; fíjate como fue, que una vez me fui con un italiano como 3 semanas a dar tumbos por ahí, y comenzaron a decir que yo estaba en “Los cocos”, la clínica esa donde ingresan a los que tienen SIDA. ¿Qué tú te crees? El noticiero no es el único que desinforma a la gente en este país. La gente, cuando le da por hablar, cuando le da por soltar la lengua, cuando le da por darle ejercicio a la sinhueso, no tiene para cuando acabar. Y te aclaro algo que ya sabes, la gente con los CDR a la vanguardia, que con el lío que están cuidando las conquistas revolucionarias, embarcan a Mahoma si resucita. Fama de puta, y además, sidosa… Esto no ha sido fácil; yo me hubiera largado y no lo hice en su momento… ¡Si me hubiera imaginado esto!

Aclaración: Este relato forma parte del libro “La vida es un monólogo”, de mi autoría, en proceso de edición. Señalo, además, que la imagen que ilustra este relato es, netamente, de referencia.

“Carta directa a Nicolás Maduro”

ImageSeñor Nicolás Maduro Moros

Presidente de la República Bolivariana de Venezuela

“Esta humanidad ha dicho basta, y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto, más de una vez, inútilmente”. ¿Conoce la frase? Si existe respuesta positiva, la reubico en su estructura mental, para de esta manera, pueda recordarla; en caso contrario, la pongo a su disposición para, también, de esta manera, pueda, insisto en el vocablo también, la incorpore, redundo, en su estructura mental. La máxima que inicia esta consecución de ideas, fue expresada por Ernesto Rafael Guevara de la Serna, el 11 de diciembre de 1964, en la Asamblea General de la Naciones Unidas. El enunciado, la consigna, la propuesta guevariana, que próximamente cumplirá 5 décadas, encierra un mensaje explícito hacia las tristes circunstancias que vive nuestra querida Venezuela. Quizás, y lo aseguro, que el “Che” nunca imaginó que ese fragmento de su alocución, sería empleada, por este común mortal, versus la ideología que, con creces, defendió hasta sus últimos estertores.

Le aclaro, señor, que, aunque hago énfasis en “nuestra querida Venezuela”, mis primeros gemidos fueron escuchados en la isla mayor del archipiélago antillano, el 27 de junio de 1969; empero, mi condición de cubano, nacionalidad que exhibo con orgullo mortal, experimento por su nación, por sus compatriotas, un cariño ilimitado, aunque asombrosamente, no he podido visitar esa patria, históricamente entrelazada con la mía.

“Patria es humanidad”, aseguró, con certeza inimaginable, José Martí. Venezuela es, sin temor a equivocarme, ese egregio territorio honrado por Teresa Carreño, Simón Díaz, Luis Aparicio, Rómulo Gallegos, Francisco “El morocho” Rodríguez, o David Concepción; Venezuela no es usted, señor; decir Venezuela no implica, para nada, tener un acercamiento hacia su persona. Decir Venezuela es admirar el Salto del Ángel, escuchar “Caballo viejo” o “El alma llanera”, saborear una exquisita arepa, o degustar, ¿por qué no?, un trago de ron “Pampero”, deleitándonos, al mismo tiempo, con una interpretación de Soledad Bravo, “El trabuco venezolano”, “Dimensión latina”, u Oscar D’ León.

¿No le da vergüenza, señor? ¿No se sonroja al saber que un extranjero ame a su patria más que usted? ¿No siente bochorno? Quien ama a su país no lo somete como lo están haciendo usted y sus acólitos, porque el mundo entero conoce que los terribles momentos que, actualmente, está protagonizando Venezuela, no es solamente por obra suya, sino que existe todo un engranaje, terrorífico y maquiavélico, que, conjuntamente con la figura que representa, reprime y cercena la libre necesidad de expresión y elección.

En la noche de ayer, día domingo, 16 de febrero, me detuve a analizar las noticias que emitieron las agencias de prensa, del orbe, sobre la situación venezolana. Realmente es repudiable lo que pude palpar. Ver tanta juventud que “ha dicho basta y echado a andar”, defendiendo posturas e ideales, es, en verdad, maravilloso. Ver tanta juventud reprimida, por el solo hecho de exigir cambios pro esas posturas e ideales, sinceramente, indigna.

Indignación. Ira. Enfado. Enojo se adueñaron, de golpe, de mí; no obstante, también exteriorizo, hacia su persona manifesté lástima, compasión. ¿Por qué? Porque quien acude a la violencia extrema, quien necesita de macabros métodos, para aferrarse a designios obsoletos, solo despide, en derredor, misericordia. ¡Y tanta misericordia obliga, me obliga, a alejar la hediondez, podredumbre, que, como ser humano, emana!

Le invito, señor Maduro. Le invito a obrar por nuestra querida Venezuela. El cese indefectible de la crueldad, y el constreñimiento, que se denuncia en la patria que le vio nacer, es una exigencia de sus compatriotas, apoyados por la comunidad internacional.

Admiro, le aseguro, sus raíces humildes. Conozco que nació en el seno de una familia proletaria, y, también que, paulatinamente, ha podido superarse hasta alcanzar el pináculo máximo conque todo ciudadano sueña dentro de sus límites territoriales. Por lo tanto, si tuvo la voluntad de superación, haga uso de igual voluntad para renunciar. No se aferre a la silla presidencial como sus antecesores, o como sucedió en naciones allende las fronteras de su país. Venezuela le va agradecer, infinitamente, ese gesto de valentía. Le hablo de la necesidad de un país, que padece la necedad de un ser humano, nacido, en Caracas, el 22 de noviembre de 1962.

Manifestó Simón Bolivar, “todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad, han exterminado, al fin, a sus tiranos”.

Atentamente, desde Asunción, Paraguay

Lic. Aldo Luberta Martínez

Máster en Ciencias de la Comunicación

“Longevos en el deporte”

ImageLa práctica de deportes es una manera bien sana de vencer el ocio, el sedentarismo y, por supuesto, la obesidad. El entrenamiento diario, aunque no sea este riguroso, provee al ser humano de una vitalidad tal que muchos, a edades avanzadas, demuestran que el tiempo apenas ha hecho mella en ellos.

El inglés Stanley Matthews, por ejemplo, jugador de fútbol, por su longevidad en el deporte es apodado, con justeza, “Matusalén”. En cierta ocasión un periodista le preguntó:

–       ¿A qué se debe el maravilloso hecho de que llegara a jugar en la selección nacional inglesa hasta los 52 años?

–       Siempre cuidé mucho, pero supongo que lo más significativo fue que jamás acudí a los entrenamientos en auto.

–       Pero… ¿Usted vive a 15 kilómetros del estadio del Manchester?

–       Siempre asistí caminando. Recorría, lo menos, 30 kilómetros diarios. 15 de ida y 15 de vuelta. Aunque llegaba a mi hogar, y continuaba caminando.

–       O sea, que llegaba a su casa y no descansaba.

–       No. No podía descansar.

–       ¿Por qué?

–       Si conociera a mi esposa no me formulara esa pregunta. Cada vez que abría la puerta recibía de ella alguna encomienda.

Longevo es, sin dudas, el boxeador Kentucky Rosebud. Este negro estadounidense, poseedor de una pegada temida y una técnica poco depurada, libró su último combate en 1916. Tenía, nada más y nada menos, que 63 años. En esa ocasión derrotó por nocaut a John Jonson, púgil 18 años más joven que él.

George Bernard Shaw, también boxeador representante de los Estados Unidos, estuvo activo, y, además, peleando con un ojo de vidrio, hasta los 80 años.

Frantisek Mokri, corredor checoslovaco de distancias cortas, falleció a la edad de 99 años. Durante su carrera deportiva no logró premio importante alguno, aunque su tesón es digno de ser reconocido. Retirado de las pistas solía ir, a diario, a cumplir con el entrenamiento. A pesar de no estar activo oficialmente se le consideraba como un atleta más. En cierta ocasión, tras vencer los 100 metros planos, se acercó a su entrenador:

–       ¿Cuánto marcó el cronómetro?

–       Treinta y 2 segundos y 2 centésimas.

–       Ufffffff, estoy mal- Respondió Mokri con una mueca- Ayer lo hice en 26 segundos.

Tras manifestar su inconformidad marchó a las duchas. El preparador físico lo vio alejarse con una sonrisa. Era de admirar. En 7 días Frantisek Mokri arribaba a la edad de 92 años.

La mujer, por su parte, no ha estado exenta de lo anterior y ha dado muestras de longevidad deportiva. La esgrimista austriaca Ellen Müller Preis se registra como la deportista que más participó en unos Juegos Olímpicos. Participó en 5 ediciones, de 1932 a 1956, y conquistó una medalla de oro y 2 de bronce. Cuando fue vista por vez última, en Melbourne’ 1965, tenía 50 años de edad y era madre de 4 hijos.

Pero no solo son atletas. No solo son los ejecutantes, sino lo ejecutado. Los ingleses Lawrence Grant y Machrow McLennan iniciaron una partida de ajedrez en 1927, en la ciudad de Cambridge. Después de 3 jugadas cada uno, decidieron continuarla por correspondencia. Tiempo después, McLennan, que se residía en Australia, telegrafió su movimiento número 52 y concertó tablas con su oponente y amigo de la infancia. Sucedió en 1976. Habían transcurrido 49 años.