“El dolor no solo es intenso, sino eterno”

SilviaChivásLa visité en su casa, sita en el reparto Sevillano, en el mes de mayo de 2001. Entrevistarla era una vieja deuda que tenía “Estrellas y Antorchas”, propuesta radial, dramatizada, donde, por espacio de poco más de 7 años (Noviembre de 1998 – Febrero de 2006), abordé tópicos de la historia del deporte, cubano y mundial. Tras un cálido recibimiento inicié con Silvia Chivás Baró, y con su esposo Irolán Echeverría, una plática inolvidable, y así lo reconozco. “¿Un roncito?”, “¿Pancito con pasta?”, “¿Maní?”, fue la antesala de un intercambio permeado de risas y lágrimas. Silvia se expresó sin dobleces, sin miramientos, sin recelo, sin desconfianza, sin ese orgullo consecuente de ser la única mujer cubana en haber podido ganar 2 medallas en una misma edición olímpica; al mismo tiempo, “La gacela del Guaso”, como también es conocida, despojada de todo rencor confesó su dolor tras ser excluida del egregio grupo que acoge a los 100 mejores atletas del siglo XX en Cuba. “El dolor no solo es intenso, sino eterno”.

¿Naciste en Guantánamo?

En Cureira. No conocí a mi papá. Me crió mi mamá, Reina Chivás Baró, y mi tía Ana Valentina. Como te puedes dar cuenta, llevo los apellidos de mi mamá. Ah, mi fecha de nacimiento es el 10 de septiembre de 1954.

¿Cómo llegas al atletismo?

Se lo impuse a Fernando Brú, el entrenador de mi escuela (Risas).

silvia¿Se lo impusiste al entrenador? No te creo

Te explico. Yo corría con los niños del barrio y le ganaba siempre. Eso fue algo que me llamó la atención, y como me llamaba la atención, fui a ver al profesor Brú y le dije que quería practicar atletismo. Me preguntó, y le conté lo de las carreras con los niños del barrio. Me dijo que me iba a hacer las pruebas, y le dije que las quería hacer en ese momento. “Pero, Silvia, son la 1 y media de la tarde”. ¿Te imaginas con el calor que hace en Guantánamo y yo queriendo hacer pruebas de atletismo casi al mediodía? Eso nada más se le ocurre a una niña de 14 años (Risas).

Por tu historia posterior, supongo que te aceptó

Nos citamos a las 4 y media en la pista. Yo quería a las 4, él a las 5, y finalmente le dije que a las 4 y media, y que si no iba yo lo buscaría hasta debajo de la tierra. Ya en la pista, me hizo una prueba en 100, otra en 200, y, como sabes, me aceptó. Eso fue en 1968. Yo quería ser como Miguelina Cobián.

Miguelina que ese año fue la última posta del relevo 4×100 que obtuvo medalla en los Juegos Olímpicos de México.

Miguelina, Fulgencia, Violeta, Marlene… Ellas me empujaron al atletismo, sin saberlo.

Entonces, el profesor Fernando Brú Te aceptó, comenzaste a entrenar…

Me aceptó, comencé a entrenar, y en 1969 participé en los Séptimos Juegos Escolares Nacionales. Pero no solo en velocidad, sino que competí también en Salto Largo. La alumna que representaba a Oriente se lesionó y me tocó a mí sustituirla.

¿Por qué me miras con esa cara?

Porque gané el Salto Largo con 4 metros y 53 centímetros (Risas)

¿Me estás hablando en serio?

Gané el oro en Salto Largo, el oro en los 100, cuarto lugar en 200, y me gané, también, el derecho a matricular en la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva) “Orestes Acosta” de Santiago de Cuba. Dejé ser alumna del profesor Fernando Brú y pasé a ser alumna de Conrado Correa. El profesor Conrado quería que practicara también el Salto Largo, y le dije que no; que el Salto no me gustaba; que competí en los Escolares en Salto Largo por necesidad de la provincia; que a mí me gustaban las distancias cortas, o sea, 100, 200, el relevo… Afortunadamente entendió, y me entrenó fuerte en 100 y 200; y en esas distancias fui campeona en los Juegos Escolares de 1970. Para que tengas una idea, en 100 metros hice 12 segundos, el mismo tiempo que hizo Miguelina Cobián cuando ganó la final de los 100 metros planos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Kingston, Jamaica, en 1962.

Silvia Chivas 3¿De la EIDE pasaste a la ESPA acá en Ciudad de la Habana?

Eh, ¿y cómo tú lo sabes? (Risas)

Es de suponer, ¿no?

Así mismo fue. Antes competir en los Escolares del 70, el profesor Conrado me dijo que Blas Beato me había visto entrenar, y que estaba muy impresionado conmigo; incluso, Conrado, me aclaró que tenía un pie en la EIDE de Santiago y otro en la ESPA (Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético). En la ESPA también conocí a ese que ves sentado ahí (Señala a Irolán Echeverría que escucha sonriente), sin saber que, con los años, iba a ser mi esposo.

O sea, para 1971, año en que se realizaron los Juegos Panamericanos en Cali, Colombia, ya eras alumna de la ESPA.

Todo fue muy rápido. Miguelina sufre ruptura de la vaina del Tendón de Aquiles de la pierna derecha, y la tengo que sustituir. ¡Con apenas 16 años, tenía que sustituir a una corredora como Miguelina! ¡Por poco me muero, muchacho! (Risas).

¿Qué sucedió en Cali?

Primero hice una gira por Europa, y en Cali, en los 100 metros, gané mis 2 hits eliminatorios, y llegué tercera en la final. En un abrir y cerrar de ojos, era medallista de bronce panamericana.

silvia2Como medallista de bronce panamericana, en los Juegos de Cali’ 1971, le abriste los brazos a 1972 que, realmente, fue tu año consagratorio. Me refiero, específicamente, a los Juegos Olímpicos de Munich, ex República Federal Alemana.

Resulta que Miguelina se lesiona nuevamente. Repite la ruptura de la vaina del Tendón de Aquiles de la pierna derecha, y decide retirarse. Con eso te digo que me afiancé en el equipo nacional sin haber cumplido los 18 años. Como dijiste, 1972 fue mi año consagratorio porque, no solo participar, sino conseguir no una, sino 2 medallas olímpicas. Incluso, en semifinales implanto récord mundial juvenil en 100 metros planos.

Quiero detenerme en tu participación olímpica. Primeramente, háblame del relevo.

Queríamos, al menos, repetir la actuación de México’ 1968. Claro, superarla iba a ser difícil, porque en México se ganó plata, y teníamos nosotras que ganar el oro; por eso el repetirla. Ganar nuevamente la plata iba a ser una actuación sin precedentes en la historia del atletismo cubano, aunque ganando el bronce logramos algo que hasta ahora no se ha repetido. En México’ 1968 corrieron, en ese orden, Marlene Elejalde, Fulgencia Romay, Violeta Quesada, y Miguelina Cobián; para Munich’ 1972, se sustituían el 3er y 4to relevos; o sea, Carmen Laura Valdés corrió por Violeta, y yo por Miguelina. En la final llegamos terceras, como sabes, como saben, con un tiempo de 43 segundos y 36 centésimas. En primer lugar llegó la cuarteta de Alemania Federal, que hizo tiempo de 42 segundos y 81 centésimas, muy pegadita, entró segundo las chicas de Alemania Democrática, con 42 segundos y 91 centésimas, y en tercero nosotras. Fue una alegría enorme.

¿Y en los 100?

También llegué tercera. Hice 11 segundos y 24 centésimas. En los 100 ganó Renate Stecher, de la República Democrática Alemana (11 segundos 7 centésimas), y le siguió la australiana Raelene Boyle (11 segundos 23 centésimas). Por cierto, la Stecher ganó también los 200 metros.

¿Y el récord mundial juvenil?

Esa fue otra gran alegría en Munich. Fue en la semifinal. Al llegar a la meta busqué la pizarra y vi el tiempo: 11 segundos y 18 centésimas. Sabía que había implantado Récord Mundial Juvenil.

silvia1Te habías convertido en recordista mundial juvenil, y en la única mujer cubana en ganar 2 medallas en una misma edición olímpica.

Y con 17 años, porque cumplí 18 el 10 de septiembre, estando en Munich.

En 1973 ganaste 3 medallas de oro en el Campeonato Centroamericano y del Caribe en Venezuela. Pero tras esos títulos (100, 200, y relevo 4×100) hubo como una disminución en el rendimiento de Silvia Chivás.

Según como se vea.

Por ejemplo…

Si te das cuenta, en 1974, en los Juegos Centroamericanos de Santo Domingo, República Dominicana, obtengo segundo lugar en los 100 y oro en el relevo; en los Juegos Panamericanos de México’ 1975, es cierto que obtuve cuarto en 100 y quinto en 200, pero llegamos segundas en el relevo…

¿Montreal’ 1976?

Los Juegos Olímpicos de Montreal’ 1976 fueron mi gran frustración. Tenía muchas ilusiones, el país depositó en mí una confianza increíble, y tanto en 100 como en el relevo, no pude llegar a la final.

¿Por qué esa merma?

Estaba un poco decepcionada con todo. Para que me entiendas, en todo tenía un poco de decepción. Veía a dirigentes del INDER (Instituto Nacional de Deportes Educación Física y Recreación) vivir bien y exigir, hasta lo imposible, cómodamente sentados en una oficina con aire acondicionado, mientras que nosotras nos rompíamos la vida entrenando. Vi a dirigentes del INDER limitar nuestro viático, mientras ellos compraban de todo, y con dinero del estado. Nosotras no teníamos nada, y éramos las que traíamos las medallas. Además, esos mismos dirigentes, que muchos ni fueron atletas, cuando no conseguías los resultados que ellos esperaban, había que aguantarlos. Muchas veces, sin contar con nadie ni con nadie, decían “Silvia va a ser campeona, va a traer tantas medallas de oro, y bla bla bla”, y eso no estaba bien. Me fui decepcionando, por eso le dije a Irolán que si en la Copa del Mundo de 1977 no alcanzaba medalla, me iba del deporte.

Pero representando al equipo América fuiste tercera en 100.

Gracias a eso competí en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Medellín, Colombia, en 1978, donde obtuve las 3 de oro: 100, 200, y el relevo. Ahora, la decepción en los Juegos Panamericanos de San Juan, Puerto Rico, 1979, si provocó mi retiro.

Cuarto lugar en 100, séptimo en 200, y bronce en el relevo.

Así mismo.

¿Con 25 años te retiraste?

Con 25 años no aguanté más y me retiré.

¿Qué hiciste después de tu retiro?

Me casé con Irolán, estudié Licenciatura en Economía, tuve mis hijos…

¿Imaginaste que ibas a ser excluida de la lista de los 100 mejores atletas del Siglo XX en Cuba?

No. En verdad que no. Eso fue a principios de este año (2001), y hasta hoy, en el atletismo, solo somos 4 mujeres que hemos obtenido 2 medallas en Juegos Olímpicos: la difunta Marlene Elejalde, Fulgencia Romay, Ana Fidelia Quirot, y yo; y yo, de ese grupo, soy la única que he ganado las 2 medallas en una misma edición olímpica. ¿Cómo me van a excluir de la lista de los 100 mejores atletas del siglo XX? ¿A quién se le ocurrió tal barbaridad? Ese día me arreglé para ir, aunque nadie me había avisado de nada, yo supuse que era un olvido, pero lo triste fue al llegar, cuando me dijeron que no, que yo no estaba. Pregunté los motivos, y me dijeron que había sido una elección del pueblo. Que el voto había sido popular. Según me dijeron a Ismael Carbonell, el mejor remero cubano de todos los tiempos, no lo seleccionaron porque no había ganado medalla olímpica, ¿y a mí? ¿Qué pasó conmigo? Me dolió, me duele saber que me excluyeron de entre los 100 atletas del siglo en Cuba, y el dolor no solo es intenso, es eterno. Ese un dolor que me va a acompañar hasta el día en que me muera. ¿De qué valió tanto sacrificio? De nada, Aldo, de nada (Lágrimas)

Agradezco públicamente a 2 personas, pues sin ellas este material no hubiese visto la luz. A Tomás Godofredo Herrera Martínez, “El jabao”, persona que colaboró infinitamente con “Estrellas y Antorchas”, y fue quien me facilitó el nexo con el matrimonio Echeverría Chivás; a Néstor Camino Peraza, más que un compañero de trabajo, un amigo, más que un amigo un hermano, por prestarme su bicicleta; “toma y cuídamela, sin ella no vas a poder llegar al Sevillano. En tiempos normales era difícil llegar allí, ahora que no hay guaguas es imposible”.

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