“El estado paraguayo también me cerró las puertas”

IMG_4554Tatiana Gabaglio, sin lugar a dudas, es un ejemplo de voluntad y entereza. “Tati”, siendo apenas una niña de 7 años, sufrió la amputación de su pierna derecha. “Tati”, convertida en una joven de 18 años, es una de las víctimas del incendio del supermercado “Ycuá Bolaños”, sucursal Jardín Botánico, el 1 de agosto de 2004. El pasado domingo, 19 de abril, ella, con paso seguro, y sin temores, entró en las ruinas del centro comercial. ¿El motivo? Iniciar el rodaje del documental sobre su historia de vida. “Para mí este lugar es símbolo de muerte, de injusticia. Para cualquier persona, no solo para nosotros, las víctimas, este lugar es un monumento a la avaricia. Regresar a este lugar me causa dolor e impotencia, pero al mismo tiempo, y a casi 11 años de la tragedia, me da fuerzas, fuerzas que me empujan para salir adelante, para seguir luchando, junto a gente honesta, por una justicia verdadera para nosotros”.

¿Qué recuerdas de aquel domingo 1 de agosto de 2004?

Recuerdo poco, realmente, pero si puedo decir que mi mamá no quería yo fuera al supermercado. Tenía que irse a trabajar, y Gladys, una vecina que falleció en el incendio, prácticamente, le convenció para que yo fuera con ella y con su hija, en ese momento de 15 años, para que yo las acompañara al supermercado “La bomba”. Tenía que comprar algunas cosas, sobre todo café, azúcar, y pan, para una amiga que había dado a luz. Y sucedieron 2 cosas muy llamativas. La primera, es que no se dio la voluntad de mi mamá, y fui con ellas; la otra, es que decidimos no ir a “La bomba”, y fuimos al “Ycuá Bolaños”, que nos quedaba muy cerca de casa. Era el nuevo supermercado, supuestamente tenía todas las condiciones de seguridad. A mis 7 años iba a conocer algo diferente de lo que era mi casa.

tatianaLlegaron al “Ycuá Bolaños”, ¿y qué sucedió?

Todo fue muy rápido porque no nos tomó ni 10 minutos recorrer el salón de ventas. Estábamos en la caja, íbamos a pagar, cuando se escuchó una explosión proveniente del patio de comidas. Ahí, al darnos la vuelta, nos dimos cuenta de que el “Ycuá Bolaños” se estaba quemando. La explosión se produjo en la chimenea, luego el fuego comenzó a destruir todo muy rápidamente. El cielo raso, por ejemplo, comenzó a caer en forma de zigzag. Precisamente un pedazo de cielo raso ardiendo fue lo que cayó en mi pierna. Cuando comenzó todo, la señora Gladys le dice a su hija que fuésemos corriendo hacia la puerta, y que no me suelta la mano porque mi seguridad estaba bajo su responsabilidad. Corro hacia la rampa de salida, se apagan las luces, tropiezo, caigo, le pierdo de vista a Gladys y a su hija, y comienza el verdadero calvario.

 ¿A qué llamas verdadero calvario?

Al caer me doy cuenta de que algo había sobre mi pierna derecha, algo pesado, pero no tenía idea de que era. Sentía los gritos de las personas muriendo, el clamor. Estaba luchando, por mi vida, a los 7 años, completamente sola, sin nadie que me ayudara. Ante mí había una densa humareda, una bola de fuego que daba vueltas y vueltas, y veía como esa bola de fuego convertía a las personas en antorchas. Veía gente calcinada, veía cómo explotaban las botellas que contenían líquido inflamable, veía gente que ardía y aun así se arrastraba buscando la salida.

IMG_4549¿Sostienes que hubo cierre de puertas?

De que hubo cierre de puertas, estoy convencida, ahora no sabría decirte quién dio la orden de que cerraran las puertas. En pocas palabras, el grito era “cierren las puertas que la gente está robando”. La avaricia primó sobre lo humano. Evitando pérdidas económicas, provocaron centenares de pérdidas humanas.

¿Qué tiempo estuviste protagonizando, junto a otros, lo que llamas el verdadero calvario?

Según el bombero que me salvó la vida, fueron, aproximadamente, 2 horas y media. Fue muy fuerte haber estado consciente durante todo ese tiempo, pero el hecho de estar consciente fue lo que ayudó a mi rescate, porque fueron priorizando todas esas personas que mantenían algún signo de vida. Fueron las 2 y medias más terribles de mi vida, lo recuerdo todo, a pesar de que apenas tenía 7 años, y no olvido que, constantemente, me repetía la misma pregunta: ¿Por qué no nos dan un minuto más de vida? Me cuestionaba el hecho, no comprendía porqué mi vida iba a terminar a tan corta edad, porqué no iba a tener otra oportunidad para seguir. En un momento le supliqué a Dios, y un ángel se me presentó y me dijo “Levántate que tú estás viva”. Ahí comencé a escuchar que desde el exterior estaban intentado darnos auxilio, escuché también las sirenas, y ahí me di cuenta de que podía salir con vida.

tati¿Quién te rescató?

Edgar Bogarín, un bombero de la Policía Nacional. Él se identificó y me dijo “no te preocupes, soy bombero, y voy a sacarte de aquí”. Me alzó en sus brazos, y lo primero que le dije fue “papá, dame agua; quiero salir”. El queda en silencio, sin saber qué decir, y un compañero, otro bombero quiero decir, me moja para tratar de enfriar el cuerpo que tenía totalmente quemado. El panel de cielo raso derretido que había en mi pierna no me lo pudieron quitar en el sanatorio “Santa Bárbara”, por eso me trasladaron al sanatorio “Bautista”. Ahí me dijeron duerme que después de la curación te vas a ir a tu casa. Desperté en terapia intensiva, sin mucho conocimiento de lo que había pasado. Me amputaron la pierna porque yo tenía que viajar a Chile para hacer un tratamiento de rehabilitación y reconstrucción, porque mi pierna estaba prácticamente calcinada. Entonces aparece un cirujano y le dice a mi mamá que no puedo viajar porque no había los medios correspondientes, no había terapia intensiva para trasladarme, y por el camino podía morir. Ahí mi mamá, entre mi vida o mi pierna, tomó la decisión de mi pierna, por eso me amputaron la pierna derecha, por debajo de la rodilla.

Tengo entendido de que tú y Edgar tienen una relación como de padre e hija.

2 días después de la tragedia, Edgar fue a buscar al sanatorio “Santa Bárbara” alguna noticia mía. Quería saber si había sobrevivido. Ahí comenzó nuestra relación. Nuestra bonita relación que ha durado hasta hoy. Cuando salí de terapia intensiva, cuando me pasaron a sala común, Edgar me visitaba, me hablaba, me llevaba su apoyo.

Tatiana, háblame del proceso de recuperación.

Todo fue muy duro. Todo fue terrible. Tuve en mente suicidarme. La emprendía contra los doctores, las enfermeras… Mi actitud cambió cuando vi, por televisión, la lucha que se llevaba porque se haga justicia, y me dije que tenía vivir para luchar yo también para que olviden las 400 personas que fallecieron en este lugar. Además, me llegó el comentario de que había una niña de 4 años, compañera mía en el hospital, que se había quemado por completo. Tuve que luchar con la prótesis, con la burla de mucha gente, con las miradas indiscretas de muchas gentes, y, por segunda vez, con el cierre de puertas. Sufrí el cierra de puertas el 1 de agosto de 2004, y al ser una discapacitada, que no me considero como tal, he tenido que luchar con el cierre de puertas del estado paraguayo.

IMG_4542Te salvaste, y te incorporaste en la lucha.

Estoy muy vinculada a la lucha por la cusa del “Ycuá Bolaños”, y también muy comprometida con la lucha civil. De veras me ha sorprendido mi nivel de liderazgo. Aspiro algún día poder ser la Presidenta del Paraguay, quizás no la primera mujer, y ser agente de cambio. Quiero ser ejemplo viviente de que sí se pueden hacer las cosas.

Eres bombero y quieres ser psicóloga.

Quise ser como las 2 personas que me ayudaron a sobrevivir. Ser bombero como Edgar Bogarín, y psicóloga como Carmen Rivarola, mi mamá de corazón. Carmen me ayudó mucho en mi rehabilitación. No pude entrar en la facultad, por eso me incliné por la carrera de Criminalística. Me gusta mucho también, y sé que voy a ayudar a resolver muchos hechos delictivos. Voy a ayudar a que se haga justicia, precisamente lo que me está faltando en el caso Ycuá Bolaños.

¿Trabajas en el Poder Judicial?

Trabajo en el Sistema Nacional de Facilitadores Judiciales, de la Corte Suprema de Justicia, y estoy vinculada al Programa Nacional de Acceso a la Justicia a Personas en Condiciones de Vulnerabilidad, donde coordino las tareas de los Facilitadores Judiciales Estudiantiles, que son estudiantes electos por sus compañeros que trabajan para que la justicia sea más accesible desde las escuelas.

ycya¿Imaginaste alguna vez que ibas a trabajar en el sector que más le ha arruinado la vida la víctimas del “Ycuá Bolaños” después de la tragedia”?

No. En verdad que nunca me pasó por la cabeza. Ni tampoco luchar desde dentro, por mejorar toda esa estructura que ya está carcomida. Pero tengo, y retengo, las palabras de mi jefe que me dice que solo, desde dentro de una institución, las personas van a poder cambiar todo. Sigo luchando, como ya dije, por la causa del “Ycuá Bolaños” ayudada por mucha gente, y por 400 ángeles. Esos 400 ángeles apoyan todo lo que hacemos.

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