“Cuba en los Juegos de París’ 1924”

fontEl 27 de julio de 1924 fueron clausurados en París, Francia, tras casi 3 meses de competencia, los VIII Juegos Olímpicos de la Era Moderna. Fue la segunda edición olímpica que tuvo como sede a la “Ciudad Luz”, ya que en 1900 la capital francesa también acogió la magna cita deportiva.

En la VIII Olimpiada, inaugurada el 4 de mayo de 1924, se dieron cita 3 mil 89 atletas de 44 países, y fue la última que vio en funciones a Pierre de Coubertain como titular del COI; fue la olimpiada de Paavo Nurmi, de Johnny Weissmüller, (El mítico Tarzán), y de la selección de fútbol de Uruguay; los VIII Juegos Olímpicos de la Era Moderna, además tuvo las siguientes primicias:

  • Por primera vez se utilizó un logo
  • Por primera vez se utilizó el slogan olímpico “Citius, altius, fortius” (Más ráoido, más alto, más fuerte)
  • Por primera vez se utilizó la villa olímpica, aunque las mujeres fueron ubicadas bien alejadas de los hombres

Cuba tuvo una escasa participación. Solo la esgrima y las velas vieron accionar a los atletas de la isla; esta última con el protagonismo de Pedro Cisneros, Eduardo Conill, y Antonio Saavedra, en la embarcación “Hatuey”.

Eduardo Alonso, Alfonso López, Ramiro Mañalich, Osvaldo Miranda, y Salvador Quesada, fueron compañeros de equipo del mítico Ramón Font Segundo, quien se coronó en 5 ocasiones como titular olímpico en la esgrima de los juegos París’1900 y San Luis’ 1904.

En París’ 1924, Cuba, no cosechó medalla alguna, no obstante Ramón Font estuvo bien cerca del podio de premiaciones al ser eliminado en las semifinales de la modalidad de Espada Individual.

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“El béisbol panamericano y su medallero histórico”

beisbolEl medallero histórico del béisbol en los Juegos Panamericanos exhibe a Cuba como máximo ganador, con 12 títulos, en 17 ediciones (Buenos Aires’ 1951 – Sao Pablo’ 1963 – Cali’ 1971 – Ciudad México’ 1975 – San Juan’ 1979 – Caracas’ 1983 – Indianápolis’ 1987 – La Habana’ 1991 – Mar del Plata’ 1995 – Winnipeg’ 1999 – Santo Domingo’ 2003, y Río de Janeiro’ 2007). La mayor isla del archipiélago antillano, además, posee una medalla de plata (Winnipeg’ 1967) y 2 preseas de bronce (Guadalajara’ 2011 y Toronto’ 2015).

Canadá, con 2 medallas de oro (Guadalajara’ 2011 y Toronto’ 2015), y una de bronce (Winnipeg’ 1999) aparece en segundo lugar del selecto grupo que han escalado lo más alto del podio panamericanos en el deporte de las bolas y los strikes.

Estados Unidos, única vez titular en Winnipeg’ 1967, se exhibe como el máximo ganador de subtítulos con 11 (Buenos Aires’ 1951 – Ciudad México’ 1955 – Sao Paolo’ 1963 – Cali’ 1971 – Ciudad México’ 1975 – Indianápolis’ 1987 – Winnipeg’ 1999 – Santo Domingo’ 2003 – Río de Janeiro’ 2007 – Guadalajara’ 2011 – Toronto’ 2015). La selección estadounidense posee 3 preseas de bronce (Chicago’ 1959 y Ciudad de la Habana’ 1991).

República Dominicana y Venezuela, con un título per cápita, cierran el listado de países campeones en el béisbol panamericano; los quisqueyanos vencieron en Ciudad México’ 1955, y los venezolanos en Chicago’ 1959. Los representantes de la tierra del merengue ganaron la medalla de plata en San Juan’ 1979, mientras que los degustadores de arepitas y ron Pampero fueron bronce en 1955 y 1975, ambas, casualmente, en Ciudad México.

¿Qué países han sido acreedores de medallas en el béisbol panamericano y nunca han obtenido el título?

Puerto Rico 2 medallas de plata (Chicago’ 1959 y Ciudad de la Habana’ 1991) y 4 de bronce (Winnipeg’ 1967 – San Juan’ 1979 – Indianápolis’ 1987 – Mar del Plata’ 1995), Nicaragua 2 medallas de plata (Caracas’ 1983 y Mar del Plata’ 1995) y una de bronce Río de Janeiro’ 2007), México 4 de bronce (Buenos Aires’ 1951 – Sao Paolo’ 1963 – Santo Domingo’ 2003 – Río de Janeiro’ 2007), y Colombia una de bronce (Cali’ 1971).

¿Algo llamativo?

Sí, y es lo siguiente: En 17 ediciones de Juegos Panamericanos se han entregado 17 medallas de oro, 17 de plata, y 18 de bronce.

¿Por qué 18 medallas de bronce y no 17?

Porque en la edición de Río de Janeiro’ 2007, el Comité Organizador, debido al mal estado del terreno por las lluvias, decidió no concretar el partido por el tercer lugar entre las selecciones de Nicaragua y México y, por tal motivo, decretar a ambos equipos como ganadores de preseas bronceadas.

“Padre Nuestro que estás en Toronto”

hablando-de-pelotaPadre Nuestro que está en Toronto

Santificado sea tu nombre

Protege al equipo Cuba de béisbol

Quítales velocidad a los lanzadores de los Estados Unidos

Pero a los de Canadá también

Provee al equipo de Cuba de médicos, masajistas, psicólogos y oftalmólogos

Venga tu reino aquellas victorias

Devuélvenos el bate de aluminio

Devuélvenos los jugadores amateurs

Saca del retiro a Linares, Kindelán, Gourriel (Padre)

Y manda al retiro a Malleta

Monta en una balsa a Yasmani Tomás, a Céspedes, a Chapman…

A Puig, a Alexei Ramírez, al “Pito” Abreu, a Arruebarruena, a Odrisamer…

A Escobar…

(Fíjate que casi voy te hago el equipo)

Pá que vayan de regreso a Cuba

Aunque la tengan que tomar de regreso pá’llá, pá donde tú sabes

Y permite a William Saavedra que sea acogido en territorio canadiense

Permite a Antonio Castro que no confunda la “T”

Que deje de vacilar en Turquía y que se ponga pá Toronto

Que deje el yatismo y se ponga pal béisbol

Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo

Permite a los informáticos cubanos crear un potente juego

Un juego de atari o Nintendo, no importa

Un potente juego que se llame “Béisbol Toronto’ 2015”

Pá ver si podemos ganar en algo

Convierte a Veitía y Noda en entrenadores de béisbol

Pá ver si se endereza el deporte nacional

Nuestro pan cotidiano dánosle hoy

Y así perdona nuestras deudas

Y así perdona los ponches sin tirar, los rolling al cuadro, los “flaicitos” a primera

No nos dejes caer en la tentación de dejar cantar el tercer strike

De lanzar al medio con 2 bolas

De creernos que tenemos el mejor béisbol del mundo

Te llevaste a Víctor Mesa, a Yuliesky Gourriel, pero nos dejaste a Higinio

Devuélvenos a Yulieky, no se los entregues a los Yankees de New York

Nooooooooooooo… Señor, no

Más líbranos del mal

Strike… Perdón, amén

“Sueño con comodidad”

pileta“Qué fácil es trascender con fama de original/ pero se sabe que entre los ciegos/ el tuerto suele mandar…” Silvio Rodríguez

Soñé, porque tengo derecho a soñar, y me refiero al sentido literal del sueño. Ese que nos avisa de su llegada, feliz o infeliz, paulatina o bruscamente, cuando experimentamos cierta comezón en los ojos, y, al mismo tiempo, otro tanto de pesadez en los párpados. Ese que nos indica, bostezo mediante o no, que las actividades deben de tener un breve receso, lapso en que Morfeo nos arrulla en sus brazos cual bebé amamantado.

“Soñar/ la luna me hace soñar/ porque ella dice que está/ enamorada del mar…”… Reza una vieja canción, cuya letra no domino, no obstante, supongo que, independientemente del sueño, aborde el tema de amores imposibles, porque, realmente, sentido literario a un lado, no me imagino a la luna enamorando al azul infinito.

Soñé, por ejemplo, que, tenía 10 años menos (aproximadamente 36), y junto a mi familia, residía en un complejo de viviendas fuertemente amurallado, parodia, arquitectónica, del afamado, y tristemente célebre, búnker que poseía el dictador Anastasio Somoza en su natal Nicaragua. Soñé, también, que, sin apenas conocer, era propietario, además, de un canal de televisión, 2 emisoras de radio, y de un diario. Soñé, fue lindo soñar, que mi cómoda y moderna oficina de trabajo, ubicada dentro del recinto amurallado, estaba situada debajo mismo de la piscina, para, así, recibir del exterior un mundo distorsionado y surrealista, semejante a una descripción de Salvador Dalí, Alfred Hitchcock, Luis Buñuel, Giuseppe Arcimboldo, o Pablo Picasso…

Soñé, y sonreía en sueños, que vivía en un país donde se anunciaba, y esperaba, la visita del Sumo Pontífice. Soñé que, desde la placidez de mi habitáculo laboral, dispuse la participación de los funcionarios, bajo mi égida poco brillante, en la amplia cobertura propuesta.

Soñé, poseído por ínfulas con escaso basamento, que mi plan estratégico era ovacionado, hasta el enrojecimiento de las palmas, por 3 de mis más fieles acólitos, mis simpáticas marionetas. Soñé que me enorgullecía de mí mismo, de mis brillantes proyecciones, y, soñé también, que despedí, de manera justificada, a un funcionario disidente, traidor a mis principios empresariales, porque fue capaz de dudar al exponer que los medios dirigidos por mi sapiencia no contaban con la tecnología necesaria para enfrentar tan magno evento. “Necesitamos inversión, señor, además el personal no cobra hace 3 meses”… “Fuera de mi vista”, grité enfurecido, “eres un traidor, conspirador, judas, renegado, desertor, desleal, infiel, alevoso, felón, ingrato. Mancillas la mano que te da de comer, intrigante, apóstata, chaquetero, avieso…”.

Soñé, irrepetible experiencia, que eché, como a un perro bastardo, al deshonesto, y amenacé a quienes quedaron delante de mí, a esos 3 que ovacionaron mi disertación estratégica para la cobertura a su Santidad. “Sé que tenemos problemas, sé que existen atrasos en los pagos a funcionarios, pero por favor, no me lo recuerden más. Yo paso horas encerrado en esta oficina, que me ahoga, pensando, ideando, creando, maneras visibles de que todos tengamos una mejor vida. Tenemos problemas. Lo sé. Yo también tengo problemas. Gastos de luz, de agua, gastos de mis hijas… Mi economía tiene problemas también, por eso entiendo a esos trabajadores, abnegados, que no perciben salario desde hace 3 meses, y a los que me es imposible, no solo pagarles en tiempo, sino pagarles lo que merecen. ¿Creen que me siento bien conociendo que la mayoría gana menos de salario mínimo? ¿Creen que esos despidos que hemos tenido que hacer, todos en contra de mi voluntad, no han sido sino para proteger a esos que hoy reclaman salarios atrasados? Sé que descontamos el seguro social, y que no pagamos el seguro social, tenemos esa deuda, pero es problema de la crisis mundial, de la globalización que nos está hundiendo”.

Soñé, y me emociona evocar el sueño, que mis 3 interlocutores, mis 3 leales compañeros, puestos de pie, apoyaron mis palabras, con gritos, efusivos, de “amigo/ estamos contigo”. Así son, así reaccionan mis 3 marionetas: La Drea, el Gus, y el Las

Soñé, me es imposible contener las lágrimas recordando, con la visita de Su Santidad; soñé con la cobertura de medios; soñé con el sacrificio de mis funcionarios; soñé que llovía, y se trasmitía, soñé que bajo una fuerte tormenta, mis trabajadores cumplían; soñé que la cobertura, tras la despedida del Sumo Pontífice, todos me felicitaban, halagaban mi gestión…

Soñé, que, muchos, silenciosamente, increpaban mis acciones, al tener que despedir a 5 de mis mejores trabajadores; a 5 integrantes que, minutos antes, en sueños, los había contemplado, desde la comodidad de mi moderna oficina, convirtiendo, mágicamente, los misérrimos medios de trabajo, en tecnología de punta.

Soñé que pensé: “Tengo que contratar a una chica nueva; no la conozco, pero es hermosa; no sé su capacidad, pero tengo que retribuirle un buen salario, y para lograr eso, tengo, indefectiblemente, que despedir a esos 5, y lograr que el trabajo de esos 5 sea cumplido por otros, sin tener que pagar salarios extras”.

Soñé, y desperté… Afortunadamente.

¿Por qué no funciona mi departamento de ventas?

malas ventasEs la interrogante que, muy a menudo, nos formulamos cuando el Departamento de Ventas de la empresa que lideramos no revierte las ganancias esperadas. Es la pregunta que nos acompaña, cual espada de Damocles, mientras estamos en plena actividad. Es la interpelación, recurrente, que cuando suele hacer acto de presencia en nuestra estructura mental no hallamos respuesta que nos satisfaga, a pesar de la búsqueda incesante.

¿Por qué no funciona mi departamento de ventas?

La contemporaneidad se caracteriza, como es archiconocido, por la vorágine de actividades en la que nos vemos envueltos desde el mismo preciso momento que recibimos la señal, sonora en el 90% de los casos, de que nuestro horario de sueño ha concluido. Y, precisamente, esa barahúnda de acciones es uno de los hándicaps, fundamentales, que nos impide percatarnos de los errores, muchos errores, que limitan el buen funcionamiento del Departamento de Ventas de la entidad bajo nuestra tutela

El Departamento de Ventas, de cualquier empresa, es un punto álgido, clave, para su feliz desenvolvimiento; y, justamente, a diario, en el los funcionarios encargados del Departamento de Ventas infringen, conscientes o no, en 5 errores fundamentales que, y aprovechando este espacio, me gustaría comentarles:

  1. Desconocer a quien vendemos: Lo anterior se traduce en algo bien sencillo: se tiene que lograr que al que se le quiere vender compre. Es cierto que, como conocemos, resulta tedioso proponer nuestro producto, y que los clientes, potenciales en ese caso, nos escuchen y no compren. Lo anterior se puede solucionar haciendo un breve estudio de nuestro interlocutor. Es loable saber si esa persona a la que ofrecemos tiene las características del target group de la oferta. Nunca ofrecer por ofrecer, nunca enviar emails por enviar emails, se tiene que conocer previamente hacia quien nos dirigimos; insisto en la frase “se tiene”, porque un mínimo conocimiento de quien se detiene a escuchar nuestra arenga de ventas, no es un deber sino una obligación.
  2. No tener control de nuestros contactos: Este tópico tiene mucha relación con el anterior, no obstante tiene marcadas diferencias. Si tenemos la indefectible obligación de conocer a quién vendemos, estamos necesitados, además, de controlar nuestra frecuencia de intentos de ventas. ¿Cómo se traduce lo anterior? Ha sucedido, reconozco: me ha sucedido, que el ímpetu nos hace cometer errores, y, como el vendedor no está exento de esto, suele enviar el mismo email al mismo cliente, y hacer llamadas telefónicas también al mismo cliente. La situación anteriormente descrita, no solo nos hace perder tiempo, sino que molesta a quien nos dirigimos. Los clientes, si non ecuánimes, con apenas un click eliminan nuestro intento de ventas, o, telefónicamente nos recuerdan que ya tuvimos “la gentileza de comunicarnos”; de no ser ecuánimes, email o teléfono de por medio, se toman la atribución, quizás en la manera menos adecuada, de hacernos entender que no está perdiendo el tiempo, y que no somos la única empresa que tienen que atender. No podemos olvidar que si el tiempo para el vendedor es imprescindible, para el cliente también.
  3. Desconocer la oferta: Es molesto, y me refiero al plano de cliente, intentar la concreción de compra alguna y al exponer alguna duda sobre el producto que deseamos adquirir notamos duda, o desconocimiento, en el vendedor que nos atiende. Si vendemos, tenemos que conocer lo que vendemos, hasta el más mínimo detalle.
  4. Mentir o exagerar: Otorgarle atributos, entiéndase beneficios, a la oferta que proponemos es totalmente inviable. Es obligación del vendedor durante el proceso (preventa, venta, y postventa), ajustarse a su realidad exponiendo las características reales del producto.
  5. Despreocupación por el cliente: El vendedor, comúnmente, en su discurso profesional olvida que quien tiene delante es un ser humano, con defectos y virtudes. ¿Qué implica lo anterior? Que el cliente tiene que percibir que el elemento primordial es él, y no la venta, aunque en su yo interno esté convencido de lo contrario. ¿Me hago entender? El vendedor tiene que preocuparse por el cliente, porque en la medida que lo logre, su función será exitosa.

Insisto que, brevemente, abordé los 5 errores más comunes que obstaculizan el buen desempeño del Departamento de Ventas de nuestra empresa, de cualquier empresa, aunque especialistas insisten en que son muchos más; no obstante si, al igual que yo, está estrechamente vinculado al Departamento de Ventas de una entidad, intente subsanar los 5 errores anteriormente expuestos y notará que, paulatinamente, todo se encausará por buenas aguas.