“Cartes dejó ser el Presidente de todos para serlo de un partido”

Albert Benítez“Mi situación fue a la inversa. Los artistas, no solo en Paraguay, buscan invertir en otro rubro ajeno a la profesión; yo dejé mi profesión de médico para ser artista. No soy millonario, no soy rico, pero puedo decir, con mucho orgullo, que vivo dignamente siendo artista”, señala, con su jocosidad innata, Alberto Benítez Brugada, “Albert”, integrante, junto a “Tony” Apuril y “Tito” Ibarrola, del popular grupo humorístico “Ab Ovo”.

¿Cuándo decidiste ser médico?

De niño. Un familiar muy cercano ejercía la profesión en Buenos Aires. Cuando llegaba a Asunción se le recibía, por así decirlo, con todos los honores. Lo recuerdo siempre arreglado, perfumado, con muy buenos modales, y se convirtió en un paradigma para mi vida. Por eso, en el año 1987, ingresé en la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), y me gradué en el año 1993. Ejercí la medicina en el Hospital de Clínicas hasta 1996.

¿Y el arte?

También de niño tuve inquietudes artísticas. “Tony” y “Tito” fuimos compañeros de colegio. Siempre actuamos juntos, hacíamos música. Cuando concluimos, e inspirados por el grupo argentino Les Luthiers, decidimos organizarnos, tomarnos en serio, o un poco más en serio, y hacer un humor crítico pero inteligente. En 1987 comenzamos y hasta el día de hoy. Felizmente.

Te graduaste en 1993 y dejaste la medicina en 1996. O sea, hubo 3 años en que llevaste ambas profesiones en paralelo. ¿Cuál era la reacción de los pacientes? Supongo que llegaban a consultarse y al verte explotaban en carcajadas.

Así mismo. Yo los mandaba a pasar y cuando entraban a la consulta les cambiaba el rostro. Decían: ah, ¿eres tú? Y echaban a reír. En la carrera hay una asignatura que trata la relación del médico con el cliente, porque, de inicio, siempre hay como una barrera. Te puedo decir que, en lo que a mí respecta, al menos los contenidos de esa materia fueron vencidos con creces.

Médico y artista, artista y médico. Son 2 profesiones muy difíciles de ejercerlas en paralelo.

Llegó un momento en que Ab Ovo me robaba mucho tiempo. Teníamos muchos compromisos. Hacíamos teatro, televisión. Como decimos popularmente ‘no me deba el cuero’. Por eso decidí retirarme de la medicina, aunque la idea inicial fue por un tiempo. Lo cierto es que ese ‘por un tiempo’ se ha convertido en casi 20 años. Dejé de ser médico en 1996, el año próximo, en el 2016 se cumplen 2 décadas que no consulto.

A estas altura de la vida…

Bueno, la altura de mi vida se limita a un metro 65 centímetros (RISAS)…

¿Ejercerías nuevamente la medicina?

Sí, pero no de manera remunerada. Me gustaría volver a consultar pero a través de un proyecto social, ¡qué sé yo!, ayudar a una comunidad indígena, por ejemplo, a los compatriotas de los bañados. Te repito, volvería pero para trabajar como voluntario.

“Tony” Apuril, tu hermano, como en varias ocasiones lo has calificado, y compañero en Ab Ovo, acaba de ganar un escaño como Concejal de Asunción. ¿Qué opinión te merece?

Lo que hizo “Tony” es muy meritorio. Con apenas recursos, una bicicleta, 2 carteles, se ganó la confianza de la ciudadanía. De nosotros siempre fue el que más inquietudes tuvo hacia la política. Demostró que el dinero no lo hace todo en una campaña política. Su imagen transparente convenció a los electores. Él sabe que le deseo toda la suerte del mundo, y sabe, no tengo que decirlo, que puede contar con nosotros. “Tony” y Mario, el nuevo intendente. Mira, el caso de “Tony”, en cuanto a profesiones, es muy parecido al mío, porque él es arquitecto.

Coméntame sobre lo que opinas de la realidad nacional actual.

Desde el punto de vista social, estoy muy conforme. Los sucesos, liderados por los protagonizados por los muchachos de la UNA, que han acontecido en los últimos meses, demuestran que se está produciendo el despertar ciudadano que el país necesitaba. La gente no vota, sino elige. Lo demostró el domingo último. Ya no les interesa el color de un partido, sino lo que promulga, lo que significa el candidato en sí. Es un proceso lento, pero estamos dando los primeros pasos. Como te digo, por ese lado estoy muy conforme.

¿Y económicamente hablando?

Ahí no estamos bien. Desde hace 2 años, aproximadamente, quizás más, se he notado que la economía ha sufrido una contracción. Lo palpo en los shows que el grupo ofrece. El que va a ver a una agrupación como la de nosotros es porque puede pagar el costo de las entradas. Antes se notaba que los espectadores desembolsaban con más facilidad, ahora se limitan más. Además, te lo dicen por lo claro. Eso es preocupante, porque da la medida que el nivel adquisitivo, paulatinamente, ha ido disminuyendo. Lo peor es que no sabemos qué va a suceder, porque no se vislumbra una solución ni a mediano, ni a largo plazo.

“Albert”, imagínate que yo no soy yo, sino Horacio Cartes. ¿Qué le dirías al Presidente de la República si lo tuvieses frente a frente?

Cartes dejó de ser el Presidente de todos para serlo de un partido. Le sucedió lo que, en su momento, a Nicanor Duarte Frutos. Está muy endiosado remando para las aguas de la ANR, y no es así. ¿Qué le diría? Precisamente eso, que ejerza el cargo pensando en todas las paraguayas y todos los paraguayos, no solo en el Partido Colorado.

Por tus muchos compromisos me permitiste conversar 30 minutos, y apenas nos restan 5 para concluir con el tiempo asignado. Hazle la idea de que en lugar de una grabadora tengo una metralleta que dispara a ráfagas. El arte ye ha dado muchas satisfacciones, ¿insatisfacciones?

Nunca me han hecho esa pregunta, y te agradezco, por eso es la primera vez que la voy a responder. ¿Insatisfacciones? Me atrevo a decir, sin temor a equivocarme, que ninguna.

¿Tu mayor orgullo?

Albertico y Laura Patricia, “Patty”, mis hijos.

¿Agradecimientos?

A mis padres, a mis hermanos, a mis hijos. Provengo de una familia sólida, y eso es lo que ha forjado el Alberto Benítez Brugada que conocen. También a mis amigos. A “Tony” a “Tito”. Al público.

¿Qué le dirías al pueblo paraguayo?

Que continúen. Que continuemos juntos. El país lo necesita.

¿Cómo te gustaría que te recordaran?

Con una sonrisa, che amigo.

En los últimos 30 segundos que dispongo, ¿puedo hacerte una pregunta estúpida? (RISAS)

Hazle. Me has hecho tantas, así qué más da que me hagas otra, aunque sea estúpida.

Sé la respuesta, pero quiero que me la digas tú: ¿orgulloso de ser paraguayo?

Muy orgulloso de ser paraguayo, qué quieres que te diga. No tengo otra cosa qué decir.

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