“Hay una brecha muy grande entre los ricos y los pobres de nuestro país”

Riolo4“Debuté tocando la batería como integrante de la ‘Baby Jazz’ en 1961 en el Club Sajonia. Exactamente el 27 de enero de 1961, día sábado, no se me olvida que coincidió con el cumpleaños del maestro Rudy Heyn, que fue quien organizó aquella banda de niños. Mi abuelo, Domingo Alvarenga, me dejó en la puerta y me dijo ‘bueno, mi hijo, vaya allá dentro y toque, nada de eso de ir a acompañarte ni nada, este es un trabajo duro. Muchas felicidades’. Me dio un beso, y ese día, inolvidable para mí, debuté ante 5 mil personas como músico, prácticamente, profesional”, recuerda emocionado Héctor Luis Alvarenga Estigarribia, “Riolo”, uno de los mejores percusionistas que reconoce la historia musical paraguaya.

Con cariño admiración y nostalgia hablas de tu padre, don Wilfrido Alvarenga, ‘Chocho’, sin embargo refieres que fuiste hijo de abuelos. ¿Por qué?

Cuando nací mi viejo era muy joven, tenía 18 años. Entonces lo llamaron a integrar la Banda de la Policía, y me cuidaban mis abuelos. Por eso es que yo nací en Asunción, y me crié en Puerto Pinasco, porque mi abuelo fue a dirigir la orquesta del Salesianito. A ellos tenía que hacerles caso porque si no el castigo era duro. Yo jugaba en la calle y me silbaban y tenía que ir, si no iba me volvían a silbar, y si no iba allá iban a buscarme con un cinto. ¡Buenos cintarazos que me gané por no hacer caso a mis abuelos!

Un proverbio japonés asegura que los abuelos, a diario, sirven galletas y besos. ¿Qué Riolo2recuerdas de esa convivencia con tus abuelos?

Muchos recuerdos, y mucha nostalgia, pero si algo no se olvida es que yo no dejaba trabajar a mi abuelo, entonces él agarraba el bandoneón y lo tocaba hasta que yo me quedaba dormido. Cuando veía que me dormía seguía trabajando, o sea escribiendo música arreglando algún instrumento, de pronto me volvía a despertar y él volvía a tocar el bandoneón. ¡Así pasábamos los días!

Nieto de músico, hijo de músico…

Abuelo era bandoneonista, trompetista, y lutier. Era de la época de Luis Cañete y Ladislao Orrego. Murió en 1976. Mi padre, Wilfrido Alvarenga, el gran ‘Chocho Alvarenga’, era pianista, percusionista, y violinista. Tocó, por ejemplo, con los hermanos Vázquez, con Alberto Evans, estudio con la maestra Pepita de Faella. Falleció en el 2004, y me dolió mucho porque yo me encontraba trabajando en la Orquesta Sinfónica de San Pablo, Brasil.

Alfredito, tu hijo más chico, te sigue los pasos. En muy poco tiempo se va haciendo un baterista de renombre.

Él es integrante de la “Conexión Latina”, la orquesta de salsa y ritmos latinos que dirijo; además, toca jazz y otros tipos de género. Me complace mucho estar en el escenario y verlo junto a mí. De mis 3 hijos, él es el único que se ha dedicado a la música. Paola, la mayor, es funcionaria de la Universidad Unida, y Marcelo está en Washington, Estados Unidos, trabajando. Es el regalo que me ha dado Paula, mi esposa, a la que todos le dicen “Tini”, cariñosamente. Estamos casados desde 1982 y me ayudó a fundar la linda familia que tengo. Ella se ha sacrificado mucho porque, imagínate, la vida del músico es de aquí para allá.

Riolo3Debutaste el 27 de enero de 1961, o sea, en pocos días cumplirás 55 años de vida artística. ¿Cómo ha sido la vida artística de “Riolo” Alvarenga en todo este tiempo?

Maravillosa, es lo único que se me ocurre decir. Comencé con la “Baby Jazz”, con la que estuve 5 años, y desde entonces no he dejado de tocar. He compartido escenario con los mejores músicos paraguayos, que son como hermanos para mí, he compartido escenario con muchas figuras internacionales, he podido integrar agrupaciones que han marcado época como Los Mockers, Los Beat Combo, con el Equipo 87, Los Hobbies, el Asunción Jazz Quintet, citando ejemplos. También paralelo a esto he podido ejercer la docencia. Soy profesor de percusión, y también me reconforta haber formado a muchos músicos, incluyendo a mi hijo Alfredo. Lo que hizo en su momento “Nene” Barreto conmigo, lo estoy haciendo con los nuevos valores.

Siempre se escucha decir que eres el “Pionero de la Salsa y Ritmos Latinos” en nuestro país.

Mi primer acercamiento a la salsa fue prácticamente espiritual. Es un ritmo cubano y le escuchaba hablar a mi abuelo de Beny Moré, por ejemplo, de los shows en el famoso cabaret “Tropicana”, y eso me fue calando, por así decirlo. Después mi padre comentaba su intención de organizar una agrupación salsera, y más aún fui acariciando el sueño. En los años 80 estuve en Nueva York y en esa ciudad compartí, y vi en escena a muchos referentes de la salsa en el mundo. Cuando regresé ya estaba decidido a hacerlo, y el primer intento fue en el año 1997, luego, en el 2000 hicimos otro intento, y, finalmente, todo se concretó en el año 2004. Vamos a cumplir 12 años de actividad intensa. El movimiento que creé retomó el baile en pareja en las fiestas. Al principio costaba pero de a poco se ha ido perdiendo la pena de bailar en público. “Tony” Martínez, el “Doctor Salsa”, fue el primero que trajo, a finales de los 80, la salsa a Paraguay pero en discos, cassettes; yo, me encargué de introducirla a través de mi función como músico, por eso me dicen, como ya mencionaste, el “Pionero de la Salsa y Ritmos Latinos” en el país.

Sobrepasas los 60 años. Has tenido una vida maravillosa e intensa. Has podido disfrutar la vida nacional en diferentes épocas, privilegio que no todos tienen. ¿Cómo ves al Riolo1Paraguay contemporáneo?

Hay una brecha muy grande entre los ricos y los pobres de nuestro país, y eso no es bueno, evidentemente. A largo plazo esa gran diferencia nos va a hacer mucho daño como sociedad. Se habla de crecimiento, pero siempre en dólares, y acá el salario es en guaraníes, no es dólares. Por ejemplo, en la zona donde vivo, en el barrio Trinidad, se están construyendo creo que 14 nuevos edificios, y cuando refieren a los alquileres lo hacen en moneda estadounidense. ¡Tú crees que con el salario mínimo que se gana acá se puede alquilar un departamento de ese tipo! No, por favor. Ahora hay planes de acceder a una casa por 300 y 400 millones de guaraníes, financiadas en largas cuotas, pero únicamente así, de lo contrario no. Yo espero que el actual gobierno cambie un poco esa situación.

Riolo5Para culminar, ¿por qué te dicen “Riolo”?

Como te dije nací en Asunción y me crié en Puerto Pinasco. De niño me gustaba nadar, me gusta nadar, y cruzaba el río, de orilla a orilla, nadando. Mi abuelo vio que me gustaba el agua, me gustaba nadar, me gustaba el río, y me puso “Riolo”. De ahí viene mi apodo. Un apodo que me enorgullece porque me hace recordar a mi abuelo. Es una manera de que siempre me acompañe, porque algunos saben que mi nombre es Héctor Luis, pero todo saben que me dicen “Riolo”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s