Randy, patria no es revolución

randy-alonso¿Lo sabes? ¿Conoces que la condición de revolucionario, o afecto al invicto proceso iniciado en 1959, es ínfima, ínfima, paupérrima,  e insignificante, ante el adjetivo CUBANO? ¿Tú has experimentado, en alguna ocasión, el orgullo de ser cubano? ¿Tienes conciencia plena de lo que eso implica?

No, Randy, y te equivocaste. Una vez más erraste. Demostraste que tienes, lamentablemente, arraigado el desprecio, que los carcome hasta el mismísimo tuétano, por los compatriotas que haciendo uso del poder de decisión han encaminado sus pasos hacia tierras allende las fronteras de la isla que los vio nacer.

Fallaste al colocar el prefijo EX al gentilicio natal de Orlando Ortega, nacionalizado español, erigido subcampeón olímpico en la tan atractiva disciplina de los 110 metros con vallas. Orlando es cubano, y lo continuará siendo hasta el final de sus días. Orlando es cubano, y, aunque te mortifique, es orgullo de Cuba, y se su estela atlética. Orlando es cubano tan cubano como Anier García, Alejandro Casañas, Alberto Juantorena, e Iván Pedroso; tan cubano como “Kid Chocolate”, como “Kid Gavilán”, como Adolfo Luque, y José Raúl Capablanca; tan cubano como Celia Cruz, Olga Guillot, Arturo Sandoval, y Albita Rodríguez…

Desde la pequeña pantalla, como moderador de la Mesa Redonda, es muy factible, y “meritorio”, catalogar de ex CUBANO a quien se te antoje, pero, repito la pregunta… ¿Sabes lo que es ser cubano? No, porque para ti la condición de cubano se limita a frases ideológicas marchas del pueblo combatiente dando vivas a un proceso que desprecia a quien no lo acompaña.

Yo soy cubano, Randy, y, por si no lo sabes, hace 10 años y 6 meses que abandoné el hogar que me dio la vida, y me establecí en un país tan noble y agradecido como Paraguay; tan noble, y agradecido, que, y no solo por su ubicación geográfica, recibe el calificativo de “Corazón de América del Sur”. Resido en estos lares desde el 6 de marzo de 2006, pero, y te lo repito, Randy, sigo siendo cubano… ¡CUBANO! Así, con mayúsculas.

El himno, la bandera, el escudo, la “Guajira Guantanamera”, la palma real, el tocororo, la orquesta Aragón, los Van Van, Radio Progreso, Ciudad Libertad, la EMCC de Capdevila, el son, la rumba, el chachacha, los industriales, Santa Felicia… Sigo siendo cubano, marianense, santafeliceño, y esas condiciones impulsan, además, mi músculo cardíaco.

Como mismo siento orgullo por Mijaín López, por ejemplo, también lo siento por Orlando Ortega, ambos atletas, ambos seres humanos, y, sobre todo, ambos cubanos.

Despójate, Randy, de esas barreras políticas que limitan, y reducen al máximo, tu nivel de pensamiento y raciocinio, y en caso, algo de lo que estoy seguro, no es conveniente para tu persona por tu condición de representante mediático, vocero gubernamental, recuerda que en algún momento dejarás de serlo, y, también recuerda lo que les ha sucedido a muchos que, como tú, exhibieron tal condición: Arnaldo Tomás Ochoa Sánchez, Diocles Torralba, Carlos Lage Dávila, Felipe Pérez Roque…

Das lástima, Randy, mientras el CUBANO Orlando Ortega es ya historia en el olimpismo moderno, tú has esquivado el prefijo EX de no pocos calificativos; sí, porque en ningún instante de tu existencia serás EX ceporro, EX gaznápiro, EX bucéfalo, EX zopenco, EX palurdo…

P.D: Me niego a calificarte de burro, borrico, asno, pollino, porque sería mancillar la noble imagen que proyectan esos animalitos. Además, Randy, recuerda que Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura’ 1956, se inspiró en un borrico para escribir su inmortal “Platero y yo”, y, sinceramente, Randy, no creo que tu persona sea motivo para una obra del tal magnitud.

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