Progreso por dentro: “Abre las guatacas que voy pá ti”

radioprogreso“El abanico de Lady Windermere” es una obra de teatro, en 4 actos, escrita por el mundialmente conocido dramaturgo irlandés Oscar Wilde, que fue estrenada, según archivos, el 22 de febrero de 1892. Desconozco el número de versiones que se han podido concretar de tan afamado abanico, quizás el que más haya trascendido en las letras mundiales, aunque, anales culturales afirman que existen 3 puestas cinematográficas, y, al menos, una adaptación radial que fue protagonista de una muy simpática anécdota en la querida, y popular, Radio Progreso, sita en la avenida infanta número 105, de la capital cubana.

Por años miles y miles de oyentes disfrutan de la variada programación dramática que “La emisora de la familia cubana” ofrece en su amplio espectro productivo. Policíacos, aventuras, infantiles, cuentos, teatros… Son ampliamente esperados por la millonaria radioaudiencia que desde el 15 de diciembre de 1929 atesora Radio Progreso, en sus inicios “El progreso cubano”.

Cuentan que los días que correspondía la emisión del espacio teatro un oyente, afirman que invidente, se molestaba en telefonear a la emisora para hurgar en el título que sería puesto a disposición de los escuchas. Dicen que, a pesar de no conocerse su identidad, se podía palpar una vasta cultura, ya que solía comentar los títulos con la persona que, solícita, le ofrecía el dato requerido.

En la ocasión de referencia correspondía su turno de trabajo, en la recepción, a Teresa Montesinos, alias “Teresita la guajira”. Alguien que recuerdo con gran cariño y privilegio, a pesar de transcurridas 2 décadas de su partida definitiva. El mote, cariñoso, de “La guajira”, quien falleció en 1995 de un paro respiratorio, se debe al lugar de su nacimiento; un recóndito sitio de Cabaiguán, provincia de Sancti Spiritus, en el centro de la isla. Agrego, con todo respeto y cariño, que Teresita, y era algo que ella misma reconocía divertida, no era poseedora de un amplio intelecto, algo que podrán comprobar cuando concluyan la lectura de esta narración.

LA ANÉCDOTA

Década de los años 80. Día de transmisión de radio teatro. Se escucha el timbre telefónico. Atiende Teresa Montesinos, alias “Teresita la guajira”.

-Radio Progreso, buenas tardes.

-Buenas tardes, compañera, ¿me pueden decir el título del radioteatro de hoy?

-Un momento.

“La guajira” pone el auricular del directo a la calle a un lado, y disca, en el interno, el número de la cabina de transmisiones donde, el también inolvidable Humberto Portas cumplía su jornada laboral.

-Portas, ¿me puedes decir el título del teatro que se transmite hoy?

-Un momento.

Portas busca y cuando encuentra lee “El abanico de Lady Windermere”, según el operador de cabina, conocedor del intelecto de su compañera de trabajo, pensó: “deja ver cómo yo le digo a Teresa ese nombre para que me entienda”. Tomó en sus manos el auricular y dijo:

-Guajira…

-Te escucho, Portas.

-Abre las guatacas que voy pá ti.

-Gracias.

Teresita cortó la comunicación con cabina y atendió al oyente que continuaba en línea esperando.

-Compañero, el teatro se titula “Abre las guatacas que voy pá ti”

-¿Cómo?- preguntó sorprendido en extremo.

-Me dijeron de cabina. “Abre las guatacas que voy pá ti”.

-¿Es una obra cubana?

-Por el título supongo, compañero.

-Gracias por la información. Ha sido muy amable.

La anécdota es de las tantas que ha trascendido la historia de “La casita azul de Infanta 105”, y fue dada a conocer, indistintamente, por sus protagonistas, ambos fallecidos. Con Teresita sí compartí labores, además de la amistad que ella y mis padres se profesaban. A Portas lo recuerdo, muy vagamente, pero lo recuerdo. Era un hombre de baja estatura, de complexión física delgada, que dejó de existir en su lugar de trabajo víctima de un infarto aguado del miocardio.

Por cierto, el nombre de Humberto Portas se hacía escuchar junto al de Rodolfo Almarales, ambos operadores de cabina. Almarales, que no tiene nada que ver con “El abanico de Lady Windermere, le caracteriza tanta lentitud en su forma de ser que fue multado por ir conduciendo su motocicleta por la Quinta Avenida de Ciudad de la Habana… ¡A menos de la velocidad mínima establecida!

¿Se imaginan?

Aclaración: Guataca es una de las acepciones en Cuba de oreja. La frase de “Abre las guatacas que voy pá ti” se le dice a alguien que no oye bien o que tiene que escuchar bien algo que se le va a informar.

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