Propuestas a VM32 para controlar el aire en Bayamo

victor-mesa2“Solo hace falta que no haya tanto aire, ellos conocen muy bien el estadio, y con viento son muy difíciles de dominar”, afirmó a la redacción deportiva del diario Granma, Víctor Mesa Martínez, ex jardinero central estrella de los equipos de béisbol Villa Clara, Las Villas, y team Cuba, y actual director técnico de la representación matancera en la edición 56 de las Series Nacionales del preferido pasatiempo deportivo en la mayor de las islas del archipiélago antillano.

VM32, como es conocido quien tiene la virtud de no andar inadvertido en estos lares terrenales, expresó tal afirmación tras la conclusión del tercer encuentro, fase semifinal, en el que sus pupilos fueron vencidos, en calidad de visitadores, por los Alazanes de Granma, en los predios del estadio “Mártires de Barbados” de la ciudad de Bayamo.

Repito la frase del Hijo dilecto de Sagua la Grande: “solo hace falta que no haya tanto aire, ellos conocen muy bien el estadio, y con viento son muy difíciles de dominar”. O sea, si bien es cierto que en el citado recinto beisbolero bate un fuerte viento, intuyo, según palabras de Víctor, la Madre Naturaleza se confabuló para suministrar el preciado gas con el objetivo de favorecer a la escuadra granmense.

Lo anterior implica que el aire, el viento, la brisa, el soplo, el oreo, en las fronteras de la citada provincia cubana, además de emplearse como refresco ambiental, se usa, en lapso pelotero, para favorecer a los discípulos de Carlos Martí.

Por lo tanto, y para bogar a favor de quien consta como uno de los más egregios beisbolistas cubanos que vieron su accionar en las Series Nacionales, propongo, tras largas noches de insomnio, 3 disposiciones para controlar el flujo del aire en el estadio de Bayamo, capital de Granma.

La #1:

Se le ruega al público presente en el “Mártires de Barbados” que controle los bostezos. Si tiene hambre o se siente aburrido por la monotonía del partido limítese a bostezar, viendo que esta acción suele contagiar a quien tiene a su lado, y un bostezo se multiplica en miles de bostezos; y si un jugador local conecta un elevado a los jardines, el batazo puede ser favorecido por un bostezo de cualquier aficionado que con la vista siga el recorrido con la bola. Bosteza él, bostezas tú, bosteza ella, bostezan ustedes, y así los presentes pueden aportar su granito de arena para que la pelota viaje más allá de los límites del parque.

La #2:

Prohibido abanicarse. Si siente calor, más allá del humano que se experimenta en el Oriente de Cuba, absténgase de accionar, menos con uno de los diarios oficialistas, pues paliar el calor también favorecerá el aire que circula. La especificación sobre las publicaciones informativas (diarios Granma, Trabajadores, Juventud Rebelde, etc), viene dada porque, como es sabido, estos son útiles tras la consumación de las necesidades intestinales, viendo la ausencia de papel higiénico que caracteriza al “Caimán antillano” hace casi 6 décadas.

La #3

Prohibir, terminantemente, horas antes del partido consumir, por ejemplo, aguacates (en cualquiera de sus variantes), ensalada de col (ídem al aguacate), leche cruda o huevo duro (ídem a los aguacates y al col), o potaje de judías blancas (ídem a los anteriores aunque más específico a aquellas o aquellos que exhiben elevado poder adquisitivo. Médicos, maestros, ingenieros, licenciados, que desempeñen sus labores como taxistas, maleteros, o guardias de seguridad en los distintos centros turísticos de la zona).

La alimentación, en días correspondientes a los juegos, tiene que ser lo más sana posible para evitar, en los asistentes al show deportivo, el hecho de expeler flatulencias anales (aclaro que existen flatulencias vaginales, pero no vienen al caso por las circunstancias en las que ocurren).

En las inmediaciones del “Mártires de Barbados”, según me cuentan, existen ofertas gastronómicas de pan con lechón, batido de plátano, arroz congrí puerco y ensalada de col y aguacate… ¡Dios mío! Quién ideó tal estrategia de venta pensó en perjudicar, en demasía, a la selección que dirige Víctor Mesa.

Sí, porque si usted antes de ocupar su puesto en el estadio, consume lo que se descrine anteriormente, sus intestinos, en breve lapso de tiempo, se verán rebosados de gases que, obviamente, se verá obligado a emitir, y no es justo, para nada justo, que miles de aficionados granmenses, para alentar a su equipo, comiencen a “flaturar”, o pedar, o eructar, al unísono, de manera sonora o silenciosa, para que el aire circulante se vea estimulado, obviamente también, cuando sus coterráneos, bate en ristre, vayan a la ofensiva. Obviamente, una vez más, los flatos pueden ser controlados por la persona, y los aficionados a los alazanes pueden decidir en qué momento imitar las palabras de Dante Alighieri, en el capítulo #21 de la Divina comedia, cuando expresó: “Ed elli avea del cul fatto trombetta” (Conozco la traducción pero la omito para propiciar esa función a quien lee).

Señalo que no me refiero a la flatulencia como emisora de dióxido de carbono o metano, no me refiero a la flatulencia que puede oler a ácido butírico, sulfuro de hidrógeno, o disulfuro de carbono; no, me refiero a la flatulencia que puede ser empleada, por un tumulto de personadas adictas al béisbol, para favorecer a su selección.

Benjamín Franklin, quien fuera Presidente de los Estados Unidos, escribió, en 1781, el ensayo “Pee orgullosamente”. Yo no voy a antagonizar con quien es considerado uno de los padres de la nación estadounidense, cuya imagen se aprecia en el billete de 100 dólares, cuya tenencia, para no pocos, es un sueño inalcanzable. De acuerdo, hágale, o háganle caso a don Benjamín y “Pee orgullosamente”, pero no en los predios del estadio “Mártires de Barbados”, de Bayamo.

Conclusión:

Son apenas 3 propuestas, fundamentadas, que haré llegar a la dirección del equipo Matanzas, para que, al mismo tiempo, sean puestas en conocimiento de las autoridades provinciales de Granma, específicamente del municipio Bayamo. Se escuchan sugerencias, si las tiene hágamelas llegar porque de lo contrario, si el aire continúa batiendo Víctor Mesa, VM32, volverá a quedar con los deseos, que ya cumplen años, de ver titularse a sus cocodrilos.

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