Introducción de “Y mientras Asunción duerme…”

asuncion-de-nocheY mientras Asunción duerme, alguien, con silencioso andar, abjura de precisar tan requerida necesidad. Y mientras Asunción duerme, como sucede en las urbes capitalinas, lo ilícito cobra verdaderos matices de impunidad. Y mientras Asunción duerme, un hervidero de seres humanos, gusta de disfrutar de los placeres nocturnos, prohibidos o no. Y mientras Asunción duerme, sombras personificadas se entreveran, logrando una simbiosis de perfecto mutismo, cual hermoso ñandutí, para luego, magistralmente, escabullirse en lo más recóndito de sus barriadas. Y mientras Asunción duerme, no pocos  individuos se empeñan en dar continuidad a la jornada laboral. Y mientras Asunción duerme, una consecución de sucesos, protagonizados por los tradicionales noctívagos, o noctívagas, dan vida, o muerte, al entorno, resquebrajando, o enlutando, la parsimoniosa ambientación citadina. Y mientras Asunción duerme, él ríe ufano, o plañe su desdicha. Y mientras Asunción duerme, ella se deleita con fruición, o rezume su tristeza. Y mientras Asunción duerme, se perciben, sutiles, “gracias a Dios”, y ásperos “¿por qué, Dios mío? Y mientras Asunción duerme…