“Cuando íbamos a formalizar la relación el Ycuá me lo llevó”

GladysAnte mí Gladys Guerreño, una señora poseedora de una eterna sonrisa. Sonrisa que se hace aún más llamativa cuando decide dar a conocer su historia de vida. Maestra de profesión, Gladys conoce, cuasi a la perfección, los intríngulis que exige el proceso de comunicación, por eso la entrevista concretada fluye dinámica y atractiva. Para mi momentánea interlocutora el 1 de agosto de 2004 se convirtió en uno de los más aciagos de su existencia. “Entre las 400 víctimas que hubo en el incendio del Ycuá Bolaños, sucursal Jardín Botánico, está ‘Lucho’, el primer amor de mi vida, el padre de mi hija, el hombre que fue mi primer novio y con el que nunca me pude casar por oposición de mi familia. Cuando íbamos a formalizar la relación el Ycuá me lo llevó”.

Supongo que si le decían “Lucho”, su nombre es Luis.

Supones mal, Aldo- refiere entre risas- su nombre es Miguel Ángel Céspedes González. Lo de “Lucho” viene por “Miguelucho”. Así le decían de niño, pero como era muy largo el apodo se redujo a “Lucho”.

Una historia trunca por oposición familiar.

Él era de Capiatá, ciudad que me vio nacer. Nos conocimos cuando apenas éramos 2 adolescentes. “Lucho” tenía 15, y yo 13. Nos enamoramos. Era muy buen compañero, sabía conversar, también me atrajo su estatura. Era muy alto.  Me llamó la atención el hecho que era muy solidario, no podía ver a nadie que tuviese una necesidad. Él fue mi primer novio, y con él terminé, por así decirlo, mi vida de pareja. Después de su muerte nunca más quise tener pareja.

Insisto en la oposición familiar. ¿Por qué ese rechazo a un joven de 15 años? ¿Qué tan terrible pudo haber hecho para recibir ese trato?

Se decía que era hijo de la empleada de su casa, aunque tenía una buena relación con su papá. El solo hecho de sospecharse de que era producto de una relación extramatrimonial no gusto a mamá y por eso nunca le quiso. “Lucho” hacía todo por verme, pero cuando mamá se daba cuenta enseguida hacía algo para prohibirme estar a su lado. Por ejemplo, él organizó un equipo de baloncesto y yo me inscribí; cuando mi mamá lo supo nunca más me fui a una práctica. Su tía organizó un grupo de teatro, y yo me iba a los ensayos; cuando mamá lo supo me prohibió ir a los ensayos de teatro. Era una situación insostenible que terminó separándonos. Él hizo su familia, yo hice la mía. Estuvimos años sin saber el uno del otro, hasta que nos reencontramos. Incluso, un detalle, él quiso ser sacerdote. Estuvo en el Seminario, pero salió antes de concluir.

¿Cómo sucedió ese encuentro después de tantos años?Lucho

Yo trabajaba en una empresa que estaba en Palma y 14 de mayo, y él en el Fondo Ganadero que quedaba, más o menos, en diagonal. Según me contó después, un día él estaba en la ventana de su oficina y me ve llegar a mi trabajo. Entonces averigua el número de teléfono y me llamó. “¿Dónde estás?”, pregunté. “Y acá enfrente de ti casi estoy”, me respondió. Ahí nos encontramos, y de nuevo nos separamos, porque “Lucho” se me volvió a perder. Después de unos cuantos años entro a trabajar en el edificio Ayfra, que está en Presidente Franco y Ayolas, en una multinacional, y resulta que había un amigo en común que era mi compañero, y recibo otra vez otro llamado telefónico y él de nuevo. “¿Vos crees que te vas a perder de mí?”, me dice, “no te vas a perder porque siempre te voy a encontrar”. Y así eran medio jocosos nuestros encuentros. Compartíamos mucho. Era muy lindo. Éramos, más bien, 2 personas que crecieron juntos, prácticamente, y tuvimos que separarnos por razones fortuitas. Cuando nos encontramos, era como si se encontraran unos compañeros, de colegio o lo que sea. Éramos muy compinches, incluso en las travesuras, porque él era bastante travieso. Tocaba la guitarra, cantaba… El fruto de esa relación es Sarah, nuestra hija, a la que “Lucho” le decía “mi gatita”. Sara nació el 16 de agosto de 1996. Cuando “Lucho” murió ella iba a cumplir 8 años.

¿Qué recuerda de ese fatídico día domingo, 1 de agosto de 2004?

Tengo muy buenos recuerdos del viernes, 30 de julio, Día del Amigo. Tuvimos una cena, estuvimos bailando, de hecho fue la última vez que bailamos, y me dijo que viajaba temprano el sábado, y volvía el domingo para el almuerzo que teníamos un en casa de una prima mía que estaba de cumpleaños. Como la primera familia de él vive hacía Ycuá Bolaños siniestrado, él fue a hacer comprar para dejarle y después venir, y no vino nunca más. A eso de las 12 del mediodía, yo estaba muy molesta pero, sin embargo, no me quería mover de casa sin él, pero mi hermana me insistió en ir y nos fuimos. ¿Sabe? Me fui al almuerzo, pero yo no me quería integrar, tenía no sé qué, algo presentía, y después viene mi prima y me dice “¿escuchaste lo de Ycuá Bolaños?”. Yo no escuché nada, pero yo le decía a mi prima “él está ahí”, “¿por qué me decís?” me decía la prima. Porque sí sé, presiento que está ahí, porque ni llamó, ni vino, ni nada. Después llego a casa, a eso de las 05.00pm, y sonaba el teléfono, sonaba. Me voy a atender y me dice mi hermano “¿estás sentada o estás de pie?”. “Estoy de pie, ¿qué pasó?”, le digo yo, y me responde “vino por acá Isabel,  la hermana de Lucho…”. Y cuando me dijo eso le pregunté “¿murió?”, y me contestas “sí, vino a avisarte. Dice que te estaba llamando, no le atendías, y entonces vino por acá”. Resulta que su nombre estaba en la primera lista de fallecidos, algo que no sabíamos porque no escuchamos nada de un inicio.

¿Falleció por asfixia o por quemaduras?

Se pudo haber salvado, porque cuando se produce el incendio él ya había salido del supermercado. Estaba esperando a su hijo Carlos, el mayor, para entregarle la compra cuando comienza la tragedia, y entonces decide ayudar. “Lucho” entró 4 veces a rescatar personas, en la quinta ocasión se desplomó. Sus vías respiratorias estaban intoxicadas con el gas del fuego. Delante de su hijo perdió el conocimiento, por eso sabemos lo que le sucedió.

Tengo entendido que aún después de fallecido les dio una agradable sorpresa.

Él muere el 1 de agosto, y el 16 Saritah cumplió 8 años. Como a mediados de julio le pregunté qué íbamos a hacer para la fiesta de la niña, y le hice el comentario de la, posibilidad de festejarlo en la Asociación de Jubilados Bancarios, que queda en la avenida Santa Teresa, y no me dijo nada. El día 8, aproximadamente, llaman de la Asociación y me preguntan si voy a hacer uso del lugar. Yo estaba muy confundida y no sabía de qué me estaban hablando. Entonces me explican que la reservación estaba hecha y pagada.

Supongo que se cumpleaños se haya realizado.

Ahora sí supones bien (risas). Aunque en un principio dudé, pero mi hermana que es psicóloga, mi cuñada, y otras personas allegadas me dijeron que sí, que el cumpleaños había que hacerlo. Primero, porque Saritah era una niña y aunque sabía lo de la muerte de su papá no dimensionaba el suceso; y segundo, era la voluntad de “Lucho”. Todo se hizo y fueron muchos niños. Además, ella cumple el Día del Niño.

Si usted tuviera la oportunidad de conversar con los Paiva, ¿qué les diría?

Que no sean tan materialistas, tan egoístas, que por culpa de eso se perdieron tantas vidas, que ojalá nunca vuelva a suceder, y espero que duerman bien por la noche cosa que no creo que logren.

¿Cómo ha sido su vida después del 1 de agosto de 2004?

Siempre he trabajado, siempre tuve mi dinero, trabajé por mi cuenta. Fue un poco más duro, pero sorteando un poco los obstáculos, porque vengo de una familia muy luchadora. Había momentos en que fue bastante duro bastante difícil, pero lo pude sobrellevar. Sinceramente no puedo quejarme. Creo que estoy bien dentro de todo. Creo que llegué a un equilibrio, a un disculpar, a un perdonar, que creo que es lo que Sarita aún no superó, y era lógico, era muy pequeña, y enterarse de eso a esa edad era más difícil. Pero yo estoy bien, me siento bien. Me siento plena, porque yo le quise mucho a él y el producto de eso, que como ya le dije es Saritah, está conmigo.

Ulises1¿Algo que desee agregar, Gladys?

Agradecer que siempre tuve el acompañamiento de los padrinos de Sarah, que ella siempre una chica muy dedicada, que haya cursado bien sus estudios, que esté cursando becada una carrera en el exterior, que haya tenido todas las oportunidades y aprovechado todas las que tuvo. Estoy orgullosa y feliz por eso. Orgullosa también de mi hija Ali y de Ulises, mi nieto. Ellos junto a Sarah son mi sostén de mi vida.