“Clasifiqué a 3 Juegos Olímpicos y no pude asistir a ninguno”

lourdesLa comunicación, telefónica en primera instancia, se pudo concretar tras varios días de insistencia. Se me había dado la posibilidad de conversar, nada más y nada menos, que con “La Sílfide del Convention Center”, la ex atleta Lourdes Medina, la misma que asombró al mundo durante los Juegos Panamericanos de Indianápolis, 1987, cuando, representando a Cuba en la Gimnasia Rítmica, se convirtió en la reina la cita continental, relegando a segundos planos, además, a la favorita estadounidense Diana Simpson, que era la campeona del orbe. “Con mucho gusto, Aldo”, respondió sonriente a mi solicitud de entrevista. Según la tradición europea las sílfides son espíritus femeninos del aire, aunque, en nuestros tiempos, el término, muy popular, se emplea para describir a féminas delgadas, muy graciosas, y de gran belleza. “Soy delgada, quizás graciosa, pero la belleza te la debo”, acotó sonriente la que para muchos es la mayor exponente en la historia de la Gimnasia Rítmica de la isla mayor de las Antillas.

Sorprende un tanto que te hayas inclinado por la Gimnasia Rítmica en un país donde reina el béisbol y los deportes de combate. De hecho tu hermana Luisa María fue por mucho tiempo cátcher del equipo nacional de softball.

Mi acercamiento a la Gimnasia Rítmica se dio casi de casualidad. Un día estábamos jugando mis 2 hermanas y yo y una señora se le acercó a mi mamá a preguntarle por nosotras. Era la profesora Rosa Banderas, entrenadora en centro “Mariana Grajales” que está en Lawton, aquí en Ciudad de la Habana. Ella se fijó en nosotras, como te dije, y le dijo a mamá que nos llevara. Tengo que aclararte que soy la menor de y que mis 2 hermanas mayores son gemelas: María Luisa y Luisa María. A Luisa María no le interesó, y nos animamos María Luisa y yo. Ella tenía 11 años y yo, 8. Comenzamos, me gustó, y en el curso 1976-1977 fui captada para entrenar en la Escuela Nacional de Gimnasia, donde se concentraba la preselección cubana. Me vieron cualidades y, sobre todo, ¿sabes que llamaba mucho la atención? Yo tengo una contracción en mi dedo meñique izquierdo. Me hice una cortada y me tuvieron que operar. Mis entrenadores, Rosa Bandera fue la primera, no concebían que pudiera hacer todos los ejercicios sin quejarme, o sin que la contracción, que me duele solo cuando hace frío, no me hiciera cometer errores.

¿Y tu hermana María Luisa?

No, ella se desembulló muy rápido. No siguió.

La Gimnasia Rítmica tiene varios implementos, cada uno con su grado de dificultad. ¿Con cuál, o cuáles, no te sentiste a gusto en un inicio?

Con la pelota. Todo bien con las clavas, con la cinta, con la cuerda, pero no con la pelota. Yo llegué a pensar que nunca la iba a poder dominar. Yo veía a las demás niñas que hacían con la pelota lo que se les antojaba, y yo era error tras error. Fue muy difícil, pero llegué a dominarla con mucho entrenamiento y con el apoyo de los profesores.

¿Cuándo se te da la oportunidad de estar en la selección nacional?

En 1981, tenía yo 13 años. En un período de 4 años, o sea entre 1977 y 1981, yo había ganado 25 medallas de oro en los Juegos Escolares. Recuerdo que la profesora Rosa, que venía conmigo del centro “Mariana Grajales”, me dio 2 buenas noticias. La primera, que pasaba a ser miembro del equipo nacional; la segunda, que ella iba a continuar entrenándome.

Es una lástima que la Gimnasia Rítmica no haya sido parte de los Juegos Panamericanos de Caracas en 1983.

En 1983 mi competencia fue el Campeonato del Mundo, en París, Francia, donde en clavas terminé en el lugar 23 y clasifiqué para los Juegos Olímpicos de los Ángeles, pero no pude participar tras la determinación de nuestro gobierno de no asistir al evento.

Ese año no fue muy agradable para ti.

¿1984? Ni me lo recuerdes. La contracción en el dedo meñique me dio complicaciones y me tuvieron que volver a operar. Estuve fuera del equipo nacional desde enero de 1985 hasta abril de 1986. En ese lapso Rosa Banderas dejó de ser mi entrenadora, y pasé a ser alumna de Xiomara Ameller. Siempre tuve en mente regresar y lo conseguí. Junto a Thalía Fung y Mirta Echevarría fuimos a los Juegos Panamericanos de Indianápolis, en 1987.

Ahí te convertiste en la “Sílfide del Covention Center”.

Así me puso el periodista Enrique Capetillo.

Mi compañero en Radio Progreso. Inolvidable amigo fallecido el 31 de agosto de 1999.

Las competencias de la Gimnasia Rítmica, en Indianápolis, fueron en el Centro de Convenciones. Yo gané 5 medallas, 3 de oro y 2 de plata. Fui campeona como Máxima Acumuladora donde obtuve 38.580 puntos, y gané, también, en aros y clavas; en aros me dieron 19.350 puntos, y en clavas 19.450 puntos. Las medallas de plata fueron en cinta y en cuerda. Pero ese resultado se hace más relevante porque era la primera vez que la Gimnasia Rítmica competía en Juegos Panamericanos, o sea, yo soy la primera campeona en la historia de las citas continentales en los implementos que te mencioné y como máxima acumuladora. Soy la primera de todas, y eso es un orgullo para mí. La alegría en 1987 se colmó porque me seleccionaron entre los 10 mejores atletas del año en Cuba. Con esos resultados clasifiqué para los Juegos Olímpicos de Seúl, en 1988, pero nuestro país tampoco asistió, así que me quedé con los deseos nuevamente.

Entre 1988 y 1990 no tuviste buenas actuaciones.

A nosotros se nos quemó la casa. Yo perdí todas las medallas que había ganado en los Juegos Escolares, y las de Indianápolis no, aunque sí perdí las cintas. Fue un proceso muy difícil, que me es duro recordar. Me costaba concentrarme, y aunque gané medallas de oro en torneos panamericanos, obtuve el cuarto lugar en el Torneo “4 continentes”, en Japón, y en el Campeonato del Mundo en Alemania clasifiqué para los Juegos Olímpicos de Barcelona, fue un período muy duro.

No obstante a los contratiempos, en 1991 le hiciste un lindo regalo a la afición deportiva cubana.

Muchacho, aquello fue tremendo. Ciudad de la Habana fue la sede de los Juegos Panamericanos, pero la Gimnasia Rítmica compitió en la Sala Polivalente “Alejandro Urgellés” de Santiago de Cuba. Gané 4 medallas de oro y una de plata. Repetí como Máxima Acumuladora (36.900 puntos), y gané también en clavas (9.500 puntos), cuerda (9.550 puntos), y pelota (9.450 puntos). La medalla de plata fue en aro (9.200 puntos).

A pesar de haber clasificado a 3 Juegos Olímpicos no pudiste asistir a ninguno.

A Los Ángeles, 1984, Cuba no asistió alegando problemas de seguridad; a Seúl, 1988, tampoco participamos por solidaridad con Corea del Norte…

¿Y qué sucedió en 1992?

Me retiré después de los Juegos Panamericanos de 1991. Ya tenía 23 años, una edad joven pero para nuestro deporte no. Además, quería terminar mi licenciatura en Cultura Física, algo que logré.

¿Qué hace en estos momentos Lourdes Medina González?

Bueno, soy mamá. Tengo 2 hijos. Lourdes Aned, nació en 1997, y Alex David, en 1999. Ellos son mis tesoros. Además, soy entrenadora del equipo nacional de Gimnasia Rítmica. En 1995 asistí a los Juegos Panamericanos de Mar del Plata, en Argentina, cumpliendo ese rol y tuve la dicha que me reconocieran como una de las mejores gimnastas en la historia de esos eventos. A pesar de que no pude asistir a los Juegos Olímpicos, a ninguno de los 3 que clasifiqué, me siento feliz por lo que pude hacer.

Continúas siendo la “Sílfide del Convetion Center”.

Bueno, hay quien a modo de broma me ha dicho que también soy la “Sílfide de la Sala Alejandro Urgellés” por mi actuación en los Juegos Panamericanos de 1991. ¿No crees? (RISAS)

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