“Alegrías de Sobremesa”, su mejor aliado

mima y pipoA la dirección de email de mi madre llegó un correo electrónico que la emocionó hasta las lágrimas. Enseguida me lo compartió, y yo, que no soy amigo de perder mi escaso tiempo, me comuniqué con el remitente solicitando su venía para hacer pública, íntegra y textualmente, su vivencia en mi blog. Su respuesta no se hizo esperar, y tras recibir la autorización la comparto con todas y todos lo que se ha convertido en un motivo más para estar orgulloso de mi progenitor y de su encomiable labor como escritor de “Alegrías de Sobremesa” por espacio de 52 años.

Mi nombre es Radamés Echemendía González, y asistí al Aniversario de la Tecla, el 17 de febrero  en el ICAP. La compañera  Nancy Quintana me facilitó su correo, pues conoce que deseo contarle una anécdota personal:

Desde mi nacimiento, en el año 1971, soy una persona  discapacitada físico motor. En diciembre de 1981, comencé a recibir tratamiento médico en la Unión Soviética. En aquel momento, existía poco acceso a lo cubano en el territorio que ahora ocupa Ucrania (distante a más de mil kilómetros de la entonces capital soviética).

Entre las pertenencias que mi madre y yo llevamos durante el viaje, que sabíamos iba a ser prolongado, estuvieron algunos casetes grabados con música cubana, y los sketches de Alegrías de Sobremesa, todo grabado de la manera más rudimentaria.

Para mí, Alegrías de Sobremesa, significó el mejor aliado para luchar contra la nostalgia y la tristeza que siempre me produjeron cada uno de los cuatro viajes que realizamos mi madre y yo a la URSS.

Puedo decir, entonces que con Alegrías de Sobremesa, sus personajes, y con su escritor, mantuve una relación de complicidad y agradecimiento, desde aquellos años, hasta ahora.

Luberta y el programa, para mí significaron y significan, más que un programa humorístico, la cubanía, que su compañero esposo, y el programa ayudaron a mantener viva en el entonces niño de 10 años que fui, en lejanas tierras.

Por eso Siempre agradeceré a Progreso, a su esposo Alberto Luberta, a los actores y al programa, su existencia, cuya desaparición el 23 de enero de 2017, he lamentado profundamente.

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Excelente pimentada con aderezo sinfónico

invitacion pimentada11La Real Academia Española de la Lengua señala que el vocablo pimentada refiere a un guiso de pimientos; por otra parte, los archivos de la prestigiosa entidad aclara que  la frase “siempre hay una primera vez” es un anónimo y antiquísimo adagio del refranero popular.

Tal aforismo se experimentó, el pasado viernes, 23 de febrero, cuando, en el Teatro Municipal de Asunción “Ignacio Alberto Pane” “La Pimentada”, orquesta nacional que cultiva la música caribeña, se presentó haciéndose acompañar de un polífono conglomerado con formato sinfónico.

Dirigida por el maestro Néstor Barreto, la propuesta deleitó, y deslumbró, a los presentes que abarrotaron el recinto cultural. Cada espectador, con fruición y complacencia, pudo disfrutar de la simbiosis lograda por la pericia de los ejecutantes. Fagots y contrafagots, tumbadoras y timbales, violines y violas, piano y bongó, indujeron a que los ritmos provenientes del lejano mar Caribe escoltados por elementos intrínsecos de la llamada “música culta” demostraran que no existen barreras entre lo “ilustrado” y lo popular.

No obstante, y en términos culinarios, la propuesta principal de la velada, que lució a Barreto como su máster chef, estuvo aderezada con exquisita sazón. Susana Saldívar, Luigi Manzoni, el dúo Tierra Adentro, y Lalo Villalba se erigieron, indudablemente, como rutilantes estrellas, y por tal fueron vitoreados al concluir sus respectivas interpretaciones.

“No lo puedo creer. Son paraguayos. Esto nunca había sucedido acá”, me comentó, emocionada, Rosa Mongelós a sabiendas de que fue partícipe de una gala que no tiene antecedentes en la historia nacional; y, como afirma el refrán, “siempre hay una primera vez”, “La Pimentada” asumió el reto y desde el 23 de febrero de 2018 es parte de las memorias culturales paraguayas al establecer un antes y un después en el escenario musical del país.

Para Barreto, para “La Pimentada”, para los ejecutantes sinfónicos, la ovación, el respeto, la admiración sin límites por la bizarría de encarar, con la elegancia y profesionalismo que es reservado solo para los egregios músicos, un desafío, cuasi locura, que engalanó la nocturnidad del que fuera el inicio del último fin de semana del mes de febrero de 2018.

Para ellos las alabanzas por ser orgullo nacional, los halagos por la sapiencia más que probada, las aclamaciones por cada muestra exenta de cursilerías y vulgaridades, y el deseo de volvernos a encontrar, interpretando, bailando, coreando, sinfónicamente, “La guantanamera”, “Lágrimas Negras”, “Mi gente”, o “Mejor solito”. El público lo exige porque, indefectiblemente, lo necesita.

Gracias en nombre de Beny Moré, Joseíto Fernández, Miguel Matamoros, Héctor Lavoe, Johnny Pacheco, Óscar D’ León, y de cada bailador paraguayo.

“LA PIMENTADA”

Es la orquesta que, actualmente, lidera el movimiento salsero nacional, y la integran Lalo Monte y  Víctor Garcete (Voces líderes),  Alfredo Pino (Coro y show bailable), Cristian Zaracho (Piano), Israel López (Bajo), Ismael Ortiz (Timbal), Papo Conte (Congas), Enrique Carmona (Bongo), Rudy González (Trombón) Arturo Benítez (Saxo), y Néstor Barreto (Trompeta y dirección).

Su estreno como agrupación musical se produjo en el mes de noviembre de 2013 y 2 años más tarde, el 22 de noviembre de 2015 en los predios de Pirata Bar, lanzó al mercado “Acceso restringido” su primera producción discográfica.

Escritor cubano presentará novela policíaca en la Alianza Francesa

Tapa #1“Por mano propia” es el título que Aldo Luberta Martínez presentará en el patio de la Alianza Francesa de Asunción, con entrada libre y gratuita, el próximo viernes, 2 de marzo, a las 19.00 horas. La entidad de ubica en la avenida capitalina Mariscal Estigarribia No. 1039.

La propuesta, lanzada el 27 de noviembre de 2015, bajo el sello editorial Arandurã, está basada en la violación y posterior asesinato de Felicita Estigarribia, conocida como “La niña de las mandarinas”, el 31 de mayo de 2004 en la ciudad de Yaguarón, Departamento de Paraguarí.

“La trama, enmarcada dentro del género policíaco, se desarrolla, íntegramente, en un lugar no identificado de Paraguay, y, por sobre todo, denuncia la violencia contra niñas, niños, y adolescentes”, refiere el autor.

Luberta Martínez señala que “me tracé hacer algo diferente, por tal motivo la novela está concebida con un estilo muy característico donde me propuse hacer una simbiosis entre la ficción y el género documental. De hecho, sustituyo la palabra ‘Introducción’ por ‘Introito’, un sinónimo. Desde el primer momento me propuse marcar la diferencia”.

“Por mano propia” es “un homenaje a Paraguay. Es la manera de agradecer a esta noble nación que, desde hace 12 años, abrió sus brazos y me estrechó en su pecho como a un hijo más. Gracias, Paraguay, rohayhu”, concluye emocionado el novelista.

lanzamiento“POR MANO PROPIA”, BREVE SINOPSIS

Laura Amalia, adolescente de 14 años, en el mes de diciembre del año 2004, es violada, y, posteriormente, asesinada. José Julio, su padre, ante la inacción de los agentes policiales, decide, por mano propia, hallar al asesino.

Además, a través del personaje de Sinforiano Augusto, abuelo de la víctima, se recrea el pasado tenebroso de los casi 35 años que marcan la historia paraguaya en la figura del dictador Alfredo Stroessner Matiauda.

Paralelo a lo descrito anteriormente se expone la historia de amor entre Rosa María y Alberto Javier, jóvenes periodistas, ex compañeros de estudio en la Universidad Nacional de Asunción, y colegas de labor en la agencia de prensa que dirige Aníbal Ernesto.

Por tan alevoso suceso cada 31 de mayo se conmemora, en Paraguay, el Día de la No Violencia hacia Niñas, Niños, y Adolescentes.

Desde su lanzamiento, “Por mano propia”, ha participado en diferentes eventos, tanto nacionales como foráneos, y ha recibido muy buena acogida por parte de los lectores. La obra ha sido aceptada con beneplácito en Cuba, Canadá, Estados Unidos, Chile, España, y Paraguay.

Aldo Luberta MartínezEL AUTOR

Aldo Luberta Martínez (Ciudad de la Habana, Cuba, 27 de junio de 1969) es Licenciado en Medios de Comunicación Audiovisual y Magister en Ciencias de la Comunicación. Es investigador, guionista, realizador, y productor de radio y televisión. Actualmente es miembro del equipo de realización de la productora audiovisual “El Bagre” y se desempeña como docente en la Universidad de Integración de las Américas (UNIDA) y en la Universidad Autónoma de Asunción (UAA), importantes casas de altos estudios en lo que concierne a la educación superior paraguaya.

Además de “Por mano propia” (2015) tiene publicados “La vida es un monólogo” (2016), y “Cubanadas de Cáncer a Capricornio” (2017), este último título en coautoría con Pietro Sánchez Quesada, periodista cubano radicado en la ciudad argentina de Clorinda. Tiene en preparación “Desde mi blog”, donde expone sus experiencias en el ejercicio del periodismo digital, y “Y mientras Asunción duerme…”, novela de corte policíaco.

La broma que no le pude hacer a mi padre

pipo sonriendoAlberto Damián Luberta Noy era un ser humano muy perspicaz y poseedor de una agudeza intelectual muy refinada. Si a cualquier persona se le puede pasar gato por liebre, como asegura el refrán, no cualquier persona le podía hacer pasar a mi progenitor gato por liebre… yo, en un  momento imaginé que era un afortunado del destino en ese sentido pero una conversación telefónica Asunción-Ciudad de la Habana hizo que pusiera los pies en la tierra.

– Dime- reconocí la voz de “El Padrino”, además de por timbre, inconfundible e inolvidable, por su tradicional vocablo al levantar el auricular para responder una solicitud a través del dispositivo nacido de la invención del italiano Antonio Meucci y, presuntamente, plagiado por el estadounidense Alexander Graham Bell (vaya fraseología para no repetir la palabra teléfono).

“Hoy le corresponde al viejo”, pensé, y en cuestión de segundos ideé una broma que a posteriori quedó trunca.

– ¿Alberto Damián Luberta Noy?- pregunté cuidando mi dicción (recuerden que soy tartamudo).

– Un servidor. ¿Quién me habla?

– Es el capitán Gómez Aranda de la Estación de Policía de Zapata y 2- respondí.

– Dígame, compañero- exclamó solícito el autor de mis días.

“Caíste, viejuco”, cavilé triunfal y comencé por adelantado a celebrar mi victoria… ¡craso error!

– Le llamo porque hemos detenido al locutor Marlon Alarcón Santana.

– ¿A quién?- preguntó sorprendido el tercer retoño de Celia y Armando.

– A Marlon Alarcón Santana, el locutor, ¿usted lo conoce?

– Por supuesto. Compañero de trabajo de años, además es muy allegado a mi familia. Muy allegado, compañero. ¿Qué sucedió?

Y expuse, ingenuamente, del imaginario arresto de quien considero un hermano.

– En un operativo hicimos un registro en su casa y encontramos que el ciudadano Marlón Alarcón Santana tiene en su casa una venta ilegal de ron.

Ahí mi padre rompió a reír a carcajadas.

– ¿Le divierte que Marlon esté detenido?

– No, no es eso. Es que no le creo porque si Marlon tuviese ron en su casa no lo trafica, sino se le toma- acotó disfrutando el momento- ¿quién me habla?

Cuando me identifiqué, al saber que íbamos a intercambiar unas palabras, su alegría aumentó, no obstante dejó por sentado que él no se llamaba Caridad Martínez González.

– Gordo- señaló cariñoso- ¿tú crees que yo soy un viejo bobo? Allá tu madre que cree todas tus locuras- y agregó en imaginario paréntesis- bueno, cuéntame, ¿cómo anda la vida por Paraguay?

“Pregunte por Caridad Martínez que fue la Presidenta de la OTI”

caridad de rojoComencé mi labor radial como aprendiz de realizador de efectos en los espacios dramáticos, bajo la tutela de Orlando Hernández Rivero, “Landy”. Tras mis frustradas incursiones en la Escuela Interarmas de las FAR “General Antonio Maceo” y en el Instituto Superior Politécnico “José Antonio Echeverría”, el 1 de septiembre de 1992 me inicié oficialmente como polizón en esa gran nave que es la realización sonora transmitida, posteriormente, por frecuencias hertzianas.

Poco tiempo después de mis inicios, ad honorem, tuve la oportunidad de ser contratado como realizador de sonido en la Sala de Transmisiones de CMBF, Radio Musical Nacional, en el horario nocturno, y transcurrido un breve lapso alterné mis funciones, también a la noche, en la cabina de Radio Progreso.

La responsabilidad y el tedio me brindaban una simbiosis muy sui géneris. Fue antagónica la sensación de tener en mis manos la programación de 2 emisoras nacionales con el sueño que rozando la medianoche comenzaba a provocar en mi bostezos y convulsos cabezazos que hacían recordar, a muchos, la enconada lucha que protagonizaban los pescadores en altamar.

Asombrosamente, en buena medida, las noches en CBMF Radio Musical Nacional, especializada en la llamada música culta (óperas, operetas, zarzuelas, conciertos, sinfonías, espacios especializados en polifonías contemporáneas y electroacústica…), eran más amenas por 2 motivos fundamentales: 1) en esa época las transmisiones cesaban a las 12 en punto de la noche; y 2) Alfredo Zayas, el locutor de turno, exhibía tan preocupante nivel de demencia que era capaz de mantenerme en vigilia todo el turno de trabajo. Imagínense que los sábados, sí, porque mi labor incluía el fin de semana, los sábados él llevaba un aparato de radio, marca Selena, y sintonizaba las películas que emitía Cubavisión. Él no sabía inglés, pero escuchaba los filmes… ¡y les ponía una portentosa atención!

Pero la cabina de Radio Progreso, independientemente que, por las penurias del tristemente célebre Período Especial, concluía sus transmisiones a las 01.00hs (de lunes de viernes y domingos) y a las 02.00hs (sábados), tenía un atractivo especial: la cantidad de oyentes que, debido a la inactividad, llamaban para conversar cualquier motivo.

En el tiempo que estuve como realizador de sonido en la “Onda de la Alegría” o de la “Emisora de la Familia Luberta Martínez”, como decía mi padre parafraseando eso de “Emisora de la familia cubana”, 1992 y 1994, atendía innumerables de exigencias telefónicas de personas que, evidentemente, no poseían sus cabales muy bien puestos que digamos.

Noche tras noche que “mi perro ladra mucho y no puedo dormir”, “necesito que me mi esposa no ronque más”, “quiero leerle un poema que escribí estar tarde, ¿puedo?”, “¿usted conoce algún remedio para no orinar tanto?”, “¿me puede indicar algo para el estreñimiento?”… hasta Lores, un amigo de mi viejo, que se tomaba el trabajo de discar el número para pedirme “por favor, un número de los Fórmula Quinta o Los Mustang”… y yo les atendía, muy correctamente hasta que el oyente se aburría de hablar conmigo sin darse cuenta que había propiciado un momento de solaz esparcimiento, tal y como afirmaba el inolvidable locutor Eduardo Rosillo.

En cierta ocasión, creo que los relojes indicaban las 23.30hs, suena el timbre. Atiendo y escucho la voz de un señor que, sin ofender, exigía una explicación sobre el recién finalizado Festival de la Canción OTI (el, o la, intérprete ganador o ganadora, representaba a Cuba en la convocatoria internacional).

A través del hilo telefónico pude comprobar su molestia, extrema. Con gran vehemencia reclama, me reclama, ¿a mí?, argumentos concretos sobre los motivos que condujeron al jurado a declarar vencedora a la cantante (no recuerdo su nombre pero juraría que fue una mujer).

El señor no me dejaba hablar. Decía, decía, decía, y paciente le asimilé toda la arenga. Quería hacerle entender que estaba haciendo catarsis con la persona equivocada, que yo era un simple realizador de sonido sin jurisprudencia alguna en el evento.

– ¿Cómo me lo saco de encima?- pensé al tiempo que tramaba hacer alguna de las mías- señor, escúcheme- le dije, en mal momento- lo único que puedo hacer por usted es darle el teléfono de la Presidenta del Jurado- error de mi parte fue darle el número de mi casa- pregunte por la compañera Caridad Martínez González, ella fue la Presidenta del Jurado OTI, reclámele a ella, no a mí.

Agradeció mi gesto, ¿de buena voluntad?, y cortó la comunicación. Mi alborozo era doble porque, en primer lugar había logrado evadir la andanza de exigencias del ofendido espectador, y, además, le había gastado una broma a mi madre que… Ringggggggggggggg… sonó el teléfono de la cabina apenas 3 minutos después de haber concluido mi última conversación y, para sorpresa mía, era la autora de mis días con un tono de voz nada agradable.

– Aldooooooooooooooo… ¿qué hiciste?- exclamó sin mediar otro tipo de saludo.

– ¿Yo?- pregunté haciéndome el inocente- estoy trabajando desde las 6 de la tarde.

– Llamó un hombre, preguntó por Caridad Martínez, y cuando le dije que soy yo me ofendió, me dijo que soy una corrupta porque estaba seguro que me pagaron para y cuando logré decirle que estaba equivocado, me dijo que soy una mentirosa porque había llamado a la cabina de Radio Progreso y le habían dado este número, y que Radio Progreso es una emisora seria donde no engañaban a nadie.

¿Cómo terminó la historia?

Me encontraba desayunando y mi viejo se me sentó al lado.

– Tú tienes que estar mal de la cabeza- reprochó fingiendo seriedad- ¿cómo tú les vas a hacer eso a tu mamá? ¡Tú no sabes bien en el lío que tú te metiste! ¿Tú sabes cómo se puso? Y lo peor vino cuando le dije que se tranquilizara, que se podía sentir orgullosa, porque gracias a Aldito, a su ingenio, habías sido, por un momento, Presidenta del Jurado de un evento tan importante como la OTI.

– ¡No fastidies!- exclamé estallando en risa- ¿qué te dijo?

– Uffffffff…me mandó lejísimo- contestó divertido mí inolvidable progenitor- no te tengo que decir para donde.