La ovación también fue para usted, doctor

lutoPresurosa y vertiginosamente la convocatoria para el “Paraguay aplaude” comenzó a circular por las redes sociales. El llamado fue sencillo, pero emotivo, para el viernes, 20 de marzo, a las 21:00, donde se le solicitó a la ciudadanía, desde cualquier lugar de sus residencias, ofrecer una sincera ovación a todo el plantel médico, personal de blanco como también se le llama, que en los hospitales lucha por detener la pandemia del coronavirus.

¡Y así sucedió!

Comenzaron unos pocos, pero, de manera paulatina, personas se fueron sumando hasta que un incesante palmeo se pudo escuchar en las calles de Asunción. El reconocimiento estaba dirigido para aquellos que no pueden quedarse en casa; para quienes, mientras unos cumplen lo establecido por el gobierno nacional, se esmeran en dar tranquilidad a sus congéneres.

Fue una ovación cerrada de apenas unos minutos que, además de un gesto de agradecimiento, significó una triste despedida. Durante ese lapso inició el llanto por la ausencia terrenal del doctor Hugo Diez Pérez, la primera víctima del coronavirus en tierras guaraníes; nos dijo adiós quien ejerciendo su noble profesión contrajo la enfermedad que mantiene en sigilo al orbe.

No lo conocí personalmente, pero desde mis funciones estuve al tanto de su proceso, de su estado crítico, de su edad que lo incluía en el grupo de alto riesgo de mortalidad; no obstante, albergaba la confianza de que sobreviviría con las ansias de los magnánimos, con la vibra de los bondadosos; de que se volvería a ver luciendo, con orgullo, la bata blanca que siempre lo identificó como médico, o el atuendo verde característico de los especialistas en cirugía.

Pero no pudo ser. Mis esperanzas, como la de tantos otros, se esfumaron cuando se dio a conocer la noticia de su deceso. El coronavirus le había ganado la batalla a Hugo Diez Pérez, a un guerrero de la salud.

Minutos antes el gesto de agradecimiento al personal de blanco había concluido. La ovación también fue para él.

La ovación también fue para usted, doctor, gracias por todo.

Un comentario en “La ovación también fue para usted, doctor

  1. Le conoci a Hugo en 1980, trabaje con el en Yhu. El haciendo su pasantia y yo terminando la secundaria, pobre, sacrificada estudiando de noche y trabajando de dia. Hugo con su nobleza y generosidad me ofrecio y acepted ir a Asuncion a estudiar y Hugo me hizo todo hasta darme vivienda gratis en su casa viviendo con sus padres Sra. Sara y Juan Carlos
    Jamas olvidare. Espero su familia pueda leer esto. Hoy vivo en USA. Petrona Melgarejo

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