“Ismael, ese hermano que perdimos todos”

ismael3A pesar de mi buena memoria no recuerdo, exactamente, cuando intercambiamos nuestras primeras palabras. Debió haber sucedido en septiembre de 1974, casi 46 años atrás, cuando, felizmente, compartimos la misma aula de preescolar en la unidad “Marcelo Salado” de Ciudad Escolar Libertad.

Durante 10 años, hasta 1984, estuvimos juntos en la sala de clase: de 1ro a 4to grados, en “Domingo Murillo” (1975-1979); 5to y 6to grados, en “Nené Traviesa” (1979-1981), y finalmente entre 7mo y 9no grados, en la secundaria básica “José Antonio Echeverría” (1981-1984) donde nos separamos: Ismael para el preuniversitario “Manolito Aguiar”, de Marianao, y yo para la Escuela Militar “Camilo Cienfuegos” de Capdevila.

Éramos diferentes en todo. Por ejemplo, él era muy apático a practicar deportes, mientras este servidor disfrutaba, como saltimbanqui, de cambiar de rama atlética como de calzoncillos; él era adicto al estudio, yo hacía lo mínimo por repasar las lecciones; a Isma le encantaba el baile, y yo, aunque después aprendí, en la época en la que estudiábamos juntos mis invitaciones a tirar un pasillo, a las compañeras de aula, eran rechazadas una y otra vez…

ismaelÉramos diferentes, en todo, repito, pero siempre estuvimos unidos por una linda hermandad. Era tranquilo, sosegado, incapaz de alzar su voz, aunque, lo reconozco, gozaba de un buen sentido del humor. “Isma” era de los que siempre llevaba consigo 4 o 5 lápices y compartía con los que no tenían, ofrecía gustoso su merienda, y nunca, nunca, se le vio molesto o discutir con alguien. Además, asombrosamente, desde pequeño tuvo la convicción de ser médico. No aspiraba a otra profesión, al menos que yo supiera, y, como muestra de lo centrado que era en sus aspiraciones, en 1993 recibió el título de Doctor en Medicina, junto a Giselle, Borys, Roly… Y otros tantos de la pléyade de excelentes seres humanos que nos acompaña en este andar por la vida.

Su progenitora, Edelsa Inés García Puerto, también fue como una madre para mí; a Orlando Jorge Rosales, su padrastro, lo vi como figura familiar; y a Ismael “El fiera” Miranda, su papá biológico, alegre y dicharachero, uno de los buenos barberos que tuvo mi barrio, lo consideré como alguien muy, pero muy querido, a quien todos queríamos imitar.

Años tras años consolidamos ese sólido cariño que nos une, y, como le dije, la última ocasión que hablamos vía FACEBOOK: “Vas a ser siempre mi querido Ismaelito”.

En aquella ocasión lo sentí muy deprimido. Lloró mucho cuando nuestras pantallas mediante nos vimos. “Quiero que mima regrese, mi hermano”. No supe qué responder. Edelsa había fallecido en el 2014 y, 4 años después, en el momento de nuestra plática, no se había recuperado de tan sensible pérdida. “Tú no te mereces estar así”, le dije; “mima, desde algún bonito lugar, está triste viéndote en esas condiciones”. Luego se repuso; nos reímos como benditos, e incluso, mi esposa, que participó de la charla, le hizo muchas preguntas sobre nuestro pasado.

Nos despedimos convencidos de que volveríamos a vernos, aunque sea a través de la PC. Pero no sucedió, lastimosamente.

ismael1Su familia y la mía se convirtieron en allegadas. Muchos de mis recuerdos de niño están vinculados a él: Viajes a la playa, salidas a restaurantes o al cine, e incluso, sin proponérnoslo coincidimos en una excursión en el barco “Comandante Pinares”. Cuando subo a la embarcación, acompañado de mis padres y hermano, escucho una voz “Aldooooooooooooooo”. Y era Ismael, junto a Edelsa y Rosales.

Fue un viaje inolvidable. Las fotografías dan fe de ello.

Ismael acaba de fallecer. El 30 de mayo de 2020, a los 51 años (Nació el 28 de marzo de 1969) su vida se apagó. La noticia aún nos conmociona. Hablo en plural porque “El Isma” es como el hermano que todos perdimos; empero, tal y como dijera Thaimí de León, otras de las imprescindibles, los amigos donde quiera que estén se continúan adorando.

Te nos fuiste muy pronto, hermano. El abrazo que tanto nos prometimos quedó inconcluso; no obstante, e indefectiblemente, en la dimensión en la que te encuentras (Junto a tu vieja, tu papá, tus abuelos – Justina y Julio) llegue a ti nuestro cariño incondicional y el desconsuelo porque ya no estás entre nosotros.

Recuerda, gordo, que eternamente serás, y vuelvo a expresarme en plural, nuestro querido Ismaelito.

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