Pedro Orlando vs Arbachakov, de los grandes robos en la historia del boxeo

pedro o reyesMás de 30 años después persiste mi rabia. Quizás me sucede lo mismo que a los miles de fanáticos del pugilato cubano y universal. En un artículo que escribí, tiempo atrás, rememorando el V Campeonato Mundial de Boxeo Amateur, celebrado en Moscú entre los días 17 de septiembre de 1 de octubre de 1989, solo atiné a catalogarlo como “tristemente célebre”.

Y en efecto. Por si se recuerda como gran emoción la victoria, rotunda, del veinteañero Roberto Balado ante el gigante, entonces soviético, Alexander Miroshnichenko, discutiendo el título de la división supercompleta; es inolvidable el gran despojo que sufrió Pedro Orlando Reyes defendiendo su corona de los pesos mosca ante el también local, Yuri Arbachakov.

La controvertida decisión no solo arrebató la posibilidad a boxeador habanero de conseguir su segunda faja del orbe; Reyes, titular de los 51 kilogramos en Reno’ 1986, tras la decepción en tierra moscovitas, puso fin a una brillante carrera deportiva.

Las victorias de la Escuela Cubana de Boxeo se mantienen vivas en la memoria de cada aficionado. Títulos centroamericanos, panamericanos, olímpicos y mundiales atesora la proa de la nave de la isla del Caribe en las citas atléticas, sean estas múltiples o no.

Hasta 1989, Alcides Sagarra junto a su equipo técnico había conducido el buque cubano hacia lo más alto del podio en las 4 primeras versiones de los Campeonatos del Mundo de Boxeo Aficionado: La Habana’ 1974 (5 títulos), Belgrado’ 1978 (5 títulos), Munich’ 1982 (5 títulos) y Reno’ 1986 (7 títulos).

El V torneo del orbe, en Moscú, auguraba otro triunfo cubano. Esperanzas había en la escuadra nacional integrada por Rogelio Marcelo (48kgs), Pedro Orlando Reyes (51kgs), Enrique Carrión (54kgs), Arnaldo Mesa (57kgs), Julio González (60kgs), Candelario Duvergel (63.5kgs), Juan Carlos Lemus (67kgs), José Luis Hernández (71kgs), Ángel Espinosa (75kgs), Pablo Romero (81kgs), Félix Savón (91kgs), y Roberto Balado (+91kgs).

Pedro Orlando, Espinosa, Romero y Savón tenían la posibilidad de repetir los títulos ceñidos 4 antes; Duvergel y Mesa, plata y bronce, respectivamente, en la cita estadounidense, también poseían chances de subir al podio de premiaciones.

Los cubanos estábamos esperanzados, pero no contamos con las ansias de victoria de la extinta Unión Soviética. La gran nación europea quería, bajo cualquier pretexto, de arrebatarle a Cuba el protagonismo. Algo que lamentablemente logró, sobre todo en la discusión del título entre Pedro Orlando y Arbachakov.

Fue algo lamentable. Fue algo reprochable. Fue un suceso que puso en tela de juicio la transparencia de la Federación Internacional de Boxeo, liderada, en ese entonces, por el paquistaní Anwar Khurshid Chowdhry, de muy triste recordación para no pocos.

Reconozco que Arbachakov tuvo ligera ventaja en los inicios del combate, pero, doy fe, que Pedro Orlando Reyes, con su potente mano izquierda, una, y otra, y otra vez, fue dañando el rostro de su oponente hasta obligar al árbitro actuante a detener el combate.

Ahí saltamos todos de alegría. Pedro Orlando había ganado su segundo título mundial de boxeo, amateur, ambos en el peso mosca, y…

– ¿Qué pasó? – nos preguntamos.

Arbachakov, que segundos antes había lamentado que el médico le impedía continuar boxeando, daba saltos de alegría. El rostro de Pedro Orlando obligaba a vaticinar lo peor, pues lo peor sucedió: según los jueces en el momento del RSC el soviético iba delante en las tarjetas, 18-17 por golpes de coincidencia, por lo que le correspondía la victoria, y, por consiguiente, la medalla de oro.

– Es una locura – rabiamos – detienen la pelea y si a alguien se le ocurre decir que vas delante entonces ganas aunque el médico haya dicho lo contrario.

Inexplicablemente, y recuerdo el análisis del periodista Manolo Cabalé en la televisión cubana, hicieron uso de un reglamento que nunca más salió a la luz, o al menos no se tienen registros de que lo hayan hecho. O sea, la única ocasión que hubo de desempolvarse fue para perjudicar a Pedro Orlando Reyes.

El V Campeonato Mundial de Boxeo Amateur marcó el inicio de la tecnología en la decisión de los combates, ya que definían los golpes de coincidencia que a su vez marcaban los jueces, y fue la primera vez que Cuba, por equipos, no se tituló campeón.

Finalmente, Unión Soviética, tras otras controvertidas decisiones, culminó en la cúspide del evento, con 5 medallas de oro, 2 de plata, y 4 de bronce; mientras que la escuadra antillana obtuvo 4 títulos, 4 subtítulos, y una presea de bronce.

Enrique Carrión (54kgs), Julio González (60kgs), Félix Savón (91kgs) y Roberto Balado (+91kgs) merecieron las medallas de oro; Rogelio Marcelo (48kgs), Pedro Orlando Reyes (51kgs), Ángel Espinosa (75kgs) y Pablo Romero (81kgs) ganaron los subtítulos; mientras que Arnaldo Mesa (57kgs) repitió el tercer escaño logrado en Reno’ 1986.

Eliminados resultaron Candelario Duvergel (63.5kgs) en su combate con el soviético Igor Ruzhnikov, Juan Carlos Lemus (67kgs) ante el alemán Siegfried Mehnerth, y José Luis Hernández (71kgs) vs el inglés Richard Woodhall.

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