“No solo el ‘Carlos Marx’, también los estadios deportivos”

vantroiImaginen que el corazón de Ciudad de la Habana se inaugura una escuela de alta cocina una escuela de alta cocina y alguien, con buenas intenciones, se le ocurra que lleve el nombre del escritor Alberto Damián Luberta Noy – mi padre que no sabía ni freír un huevo – para inmortalizar el nombre de quien supo hacer reír, por más de 50 años, al público cubano con el programa “Alegrías de Sobremesa”.

O, imaginen también, que decidan que un moderno centro de investigaciones biotecnológicas sea bautizado como “Pello El Afrokán” – Pedro Izquierdo – ese gran músico, insoluble en la cultura popular, que hizo bailar a miles y miles de personas con eso de “María Caracoles / baila Mozambique”.

O, imaginen insisto, que, con bombos y platillos, abre sus puertas un novedoso instituto de arte, en cualquier punto de la geografía de la “Perla del Caribe, que recuerde la figura de Niceto Pérez (mártir referente del sector campesino), Aracelio Iglesias (Mártir referente del sector portuario) o Jesús Menéndez (Mártir referente del sector cañero.

La muerte de la vedette Rosita Fornés ha reflotado una vieja polémica. Desde la diáspora, tengo entendido, han propuesto que se cambie el nombre al mítico teatro “Carlos Marx” por quien es, desde hace mucho tiempo, uno de los nombres, no quiero ser absoluto, del espectáculo cubano.

Apoyo la moción. Totalmente recibe mi venia, aunque estoy convencido que los proyectos, también con buenas intenciones, que provienen allende las fronteras de la isla, son asumidas, por no pocos, como “un ataque” o “una acción mal intencionada con el fin de mellar la esencia de una sociedad revolucionaria”.

Nada tengo contra  la figura de Carlos Marx, filósofo alemán, autor de “El manifiesto comunista”, en coautoría con Federico Engels, y “El capital, por solo citar 2 de sus publicaciones. Sentó las bases de lo que se conoce como marxismo leninismo, y, según refieren textos, era un hombre de una vasta cultura.

Aunque no soy estudioso de su obra, reconozco la importancia de Marx en el pensamiento contemporáneo, y, consideración personal, debe ser recordado, aún mejor, en un lugar dedicado a estudios filosóficos.

Murió Rosita, nuestra Rosita Fornés, y surgió la polémica. ¿Debe de ser reemplazado el nombre del teatro “Carlos Marx” por el de la excelsa vedette? Así lo considero, pero no es solo Rosita, ni solamente son los teatros, lo que, en Cuba, de alguna manera han sido bautizados con nombres de mártires, o líderes históricos, ajenos a la actividad que permiten realizar.

El estadio de béisbol de la ciudad de Guantánamo lleva el nombre de Nguyen Van Troi, vietnamita que con apenas 24 años fue fusilado por las tropas de Viet Nam del Sur. Nunca lo entendí, y con los años, más viejo y más tozudo, tampoco lo entiendo. Hay innumerables de lugares en Cuba, hasta el CDR de mi cuadra, que recuerdan al joven asiático, por lo que, y es mi parecer, que el estadio guantanamero debe de recordar a Andrés Telemaco, excelente beisbolista, fallecido hace unos años, defensor de la segunda base de los equipos orientales y se la selección nacional de Cuba.

¿Por qué el estadio de Santa Clara se llama Augusto César Sandino y no Alejandro Ohms? ¿Por qué el estadio de Matanzas lleva por nombre “Victoria de Girón” y no Martín Dihigo? ¿Por qué el estadio de Cienfuegos no puede honrar la figura de Antonio Muñoz o Pedro José Rodríguez? ¿Por qué tenemos que enorgullecernos de que un estadio español fue bautizado con el nombre de Javier Sotomayor, y, sin embargo, en Cuba nada recuerde, o inmortalice en vida, a quien consideran el mejor saltador de altura de la historia?

Son preguntas sin respuestas

Aplaudo esas salas polivalentes que si recuerdan excelentes atletas: Rafael Fortún (Camagüey), Alejandro Urgellés (Santiago de Cuba), Leonardo McKenzie (Las Tunas), Ramón Font (Ciudad de la Habana)… por solo mencionar algunas.

 No deseo extenderme más en el tema. Solo propongo que, con del cursar del tiempo, y ruego que no lo vean como una muestra de autosuficiencia, si existe la posibilidad de abrir una escuela, o instituto, de locución en Cuba lleve mi nombre. Sí, no está leyendo mal. “Escuela de Locución Aldo Luberta Martínez”, soy tartamudo pero…

Un comentario en ““No solo el ‘Carlos Marx’, también los estadios deportivos”

  1. Pero si hace años sin provenir del norte revuelto y brutal, esta la propuesta popular de nombrar a la Ciudad Deportiva, Teofilo Stevens on, no hay que quitar el nombre de nadie, y nada, así que muy realista la propuesta del articulo pero seguro ni llega a la mesa de un decisor

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s