“La más temible de las pegadas”

Nació el 28 de enero de 1959, de ahí su nombre, y desde que llegó, muy joven, a las escuadras cubanas de boxeo se ganó el respeto de rivales y la simpatía del público. Su escasa técnica la suplía, como ya referí, con una pegada capaz de hacer caer de bruces en el cuadrilátero aún al más resistente.

No sé si definirla como un mandarriazo o una patada de mulo, solo sé que es la pegada más potente que he visto, al menos así lo considero, en el boxeo amateur cubano. Vi noquear a Teófilo Stevenson, a quién admiro a pesar de su partida definitiva el 11 de junio de 2012, cuya fuerza de puños es aún motivo de comentarios; constaté las pegadas de Félix Savón, Ángel Espinosa, Carlos García, Aurelio Toyo, Pedro Orlando Reyes, Pablo Romero… Pero no hay comparación con alguien que ganó, vertiginosamente, todos los títulos posibles en su época de pugilista en la división de los 75 kilogramos.

Campeón de los Juegos Centroamericanos y del Caribe (Medellín, Colombia, 1978), titular mundial en Belgrado’1978, titular de los Juegos Panamericanos (San Juan, Puerto Rico, 1979), y olímpico (Moscú’ 1980), es parte de su amplio palmarés que obtuvo con la fuerza de sus puños.

La fanaticada no olvida su combate ante Alex Ramos, en el III Tope de Boxeo Cuba-Estados Unidos (1978), en el Madison Square Garden de New York. Ramos, de excelente pegada, lo llevó a la lona en el primer round; sin embargo, supo reponerse y ganar la pelea 3-0, votación unánime, no sin antes derribar a su oponente con un inolvidable derechazo. El estadounidense se repuso, pero nuestro campeón del mundo supo imponer su clase.

En los Juegos Olímpicos de Moscú, en su segunda aparición en el ring, enfrentó al norcoreano Jang Bong-mun. El asiático lo tenía “a punto de mate”, en el segundo round, y osó en ir a rematarlo con la guardia desprotegida. Minutos después era sacado del cuadrilátero en camilla. La pelea terminó por nocaut, pero se puede aclarar que fue un nocaut fulminante.

Por cierto en la final olímpica enfrentó al local Víctor Savchenko, quien 2 años antes, en el Campeonato Mundial de Belgrado se había coronado titular pero en la división inmediata inferior, los 71 kilogramos. Los soviéticos subieron de peso su campeón del mundo y se enfrentó a otro campeón del mundo. El cubano venció 4-1 y se convirtió en el primer cubano ganador de una medalla de oro olímpica en los 75 kilogramos. Algo que a los largo de la historias han imitado Ariel Hernández (en 2 ocasiones: Barcelona’ 1992 y Atlanta’ 1996), Jorge Gutiérrez (Sídney’ 2000), y Arlen López (Río’ 2016).

¡Es impensable que un ser humano se capaz de liquidar las acciones en un combate de boxeo, RSC en ese caso, a apenas 3 segundos del campanazo inicial! ¡Lo hizo en la pelea por el oro ante el brasileño Carlos Fonseca en la edición panamericana concretada, en 1979, en tierras boricuas!

Reconozco que duró muy poco en el deporte activo. Si su ascenso fue astronómico lo fue también su caída. Ya en 1982 el camagüeyano Bernardo Comas representó a Cuba en los 75 kilogramos para los Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en La Habana.

Hace casi 40 años que dejó de boxear pero los aficionados al pugilismo no olvidamos a José Gómez Mustelier, “El mediano de oro”. El joven que, en sus tiempos, a fuerza de puños escaló a lo más alto del boxeo mundial.

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