“No entiendo las ofensas hacia Jorge Hernández”

Mi gusto musical es tan cerrado que fuera de la salsa no me gusta otro género. Sin embargo, reconozco el valor de cada intérprete, si así lo amerita. La polémica generada con Jorge Hernández Carvajal, líder de “Los 4” no me resulta ajena, aunque ajeno es para mí el estilo que la tan gustada agrupación cultiva.

Jorge Hernández Padrón se titula en el Campeonato Mundial de La Habana’ 1974

Él lo niega todo, otros lo condenan, y lo multan, tal como lo hicieron aplicándole 3.000 pesos por organizar, en medio de la pandemia por la COVID-19, una fiesta en su residencia, tal y como lo confirma una transmisión, en vivo, hecha, tengo entendido, a través de la red social FACEBOOK.

Insisto, Jorgito, así se hace llamar, sostiene que ha sido un mal entendido, y que convocó solo para grabar imágenes de un video clip. Por otra parte, en su afán de defenderse, el músico, lanzó fuertes improperios hacia la colega Paquita Armas Fonseca, cuando  ella, haciendo el derecho de ejercer su profesión, lo criticó muy duramente por el hecho. Lo criticable en Jorge no es el derecho a réplica, sino la manera, tan soez de hacerlo, sobre todo, hacia una mujer.

Leo, analizo, vuelvo a leer, vuelvo a analizar… Hasta este momento no he tomado partido. Estoy lejos, muy lejos del escenario de los hechos, y, realmente, no me compete emitir criterio o juicio alguno sobre algo que no poseo los elementos suficientes.

¿Por qué escribo entonces?

Jorgito ha recibido miles de críticas por su respuesta, en extremo vulgar, y no digna de repetir, hacia Paquita Armas. He leído reprobaciones de toda índole, incluso, y es lo que me molesta, hay lectores, en foros de debate online, que, como suele suceder, han herido en sus textos la memoria de Jorge Hernández Padrón (17 de noviembre de 1954 – 12 de diciembre de 2019).

“Hijo de boxeador tenía que ser”, “¿qué pedo haberle enseñado un boxeador a su hijo?”, “ese tal Junior no vio otra cosa que tirar golpes”…

Si bien es cierto que los pugilistas, en cualquier punto geográfico del planeta, tienen la violencia como Espada de Damocles, lejos, pero muy lejos, se cumplió el vaticinio en el caso específico de Jorge Hernández, campeón mundial (La Habana’1974) y olímpico (Montreal’1976), y en otros tantos boxeadores cubanos que conozco, y otros que, lastimosamente, ya no se encuentran entre nosotros.

Jorgito, el eterno campeón, es una de las personas más humildes y educadas que he conocido en el deporte de las 12 cuerdas. Siempre tuvo la buena disposición de recibirme. “Yo voy a ver qué me vas a preguntar ahora, Aldito”, me repetía sonriente tras preguntarme por mi viejo, su gran amigo.

Es cierto que escaló a la cúspide del boxeo amateur, a  fuerza de golpes y técnica, detalle que puede convertir en temida a cualquier persona, pero Jorgito fue un caballero. Dentro y fuera del ring se ganó la simpatía de los aficionados, y de los no aficionados, por su depurado estilo y extrema caballerosidad. Porque si algo caracterizaba al progenitor del actual cantante era su cortesía para con todos.

La memoria de un ser humano no puede mancillada por algo que, presuntamente cometieron los hijos.

Este comentario tiene 3 objetivos fundamentales: dar todo mi apoyo a mi colega Paquita Armas; aconsejar a Jorge Jr el uso de otras maneras de defensa, le recuerdo que ofender solo es muestra de endebles argumentos; y, finalmente, rescatar la memoria de una excelente persona como lo fue Jorge Hernández Padrón.

Un comentario en ““No entiendo las ofensas hacia Jorge Hernández”

  1. Hola mi estimado Aldo comparto 100% tu reseña. Tuve el privilegio de conocer personalmente a Jorgito fue un gran amigo al igual que otros muchos boxeadores cubanos que tienen iguales cualidades humanas y me consta porque ese fue siempre el estilo y método de enseñanza de gran maestro de maestro Alcides Sagarra enseñar a sus pupilos a ser personas como cualquier otro humano y saber comportarse en la sociedad cualquiera que fuera. Por eso el boxeo cubano fue y seguirá siendo el buque insignia del deporte cubano. Que conste no soy boxeador ni entrenador de dicho deporte pero como dijo nuestro apóstol José Martí “Honrar; honra”. Honor a quien honor merece.

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