“¡Son 90 años, sus primeros 90 años”!

La amo desde que tengo uso de razón. La amo a ella, a sus hijos “Tato” y “Caquito”, como también al recuerdo de Gonzalo, su esposo. La inscribieron como Lina Elena; Luberta Noy, sus apellidos, pero alguien pensó que podía tener, en algún momento de su vida, un sobrino tartamudo (tal como sucedió con este humilde servidor) y se le ocurrió bautizarla con un alias tan pequeño como tan grande, tan sencillo como tan lindo: NENA.

1994: En uno de los viajes de tía Nena a Cuba. Abrazándola después de 10 años de su salida de la isla

Crecí escuchando la historia de que quiso ser cantante; se presentó a una audición, y a apenas comenzó le tocaron la campanita para que se detuviera, porque, como recuerdan muchos, era señal de que lo estabas haciendo mal o no tan bien. Hace poco, vía WhatsApp, me aseguró que “pasé tanto bochorno que se me quitaron los deseos de seguir soñando con ser cantante”.

Así es Nena. Una mujer tan humanamente increíble que es capaz de repartir amor sin distinguir un sobrino de otro. Así es Nena. Mi tía Nena, de la que vivo orgulloso. Mi tía Nena, la que me regaló el primer juego de soldaditos que tuve. Mi tía Nena, la que un domingo, de un lejano año, de visita en casa de mis abuelos, me vio con las uñas largas, y una semana después, domingo también en casa de mis abuelos, me obsequió un cortaúñas, con forma de guitarrita; “ya eres grande. No puedes esperar a que alguien te las corte (las uñas, obviamente)”, fue su frase, acompañada de esa sonrisa, amplia, y sobre todo sincera, que le ha caracterizado. Mi tía Nena, la que nos recibía en su pequeño departamento sito en el Paseo del Prado, en La Habana Vieja, y se las ingeniaba para que todos cupiéramos en el, a pesar de lo diminuto del espacio. Pasado un tiempo llegué a comprender que los metros cuadrados que faltaban en la obra arquitectónica, les sobraba en su corazón.

Hoy mi tía cumple 90 años, felizmente la barriada de Pogolotti la recibió el 23 de septiembre de 1930, pero no la puedo abrazar. Las circunstancias me lo impiden, pero ella sabe, está convencida, de que nada necesito para saber que la amo.

Feliz 90 aniversario, Nena adorada. Nos vamos a volver a ver, tú verás. Estoy feliz porque sé que aunque pase el tiempo, 18 años ya de nuestro último beso, sabes que siempre serás mi adorada tía Nena.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s