¡Así vale la pena madrugar un domingo para ir a trabajar!

Cuando en la madrugada de ayer iba camino al canal tenía la incertidumbre sobre el panorama que me iba a encontrar; no obstante, conduje con el convencimiento de que mi gente se incorporaría, a pesar de las duras inclemencias del tiempo.

Fotografía: Pánfilo Leguizamón / Reportero Gráfico del GN/MM

Silvia Otazo, mi ex alumna de la Universidad del Norte, productora excepcional, disparó las alarmas: “La planta de PETROPAR del Villa Elisa se estaba incendiando y los vecinos están siendo evacuados”. Un rayo cayó sobre un tanque que contenía más de 3 millones de alcohol y el fuego hizo peligrar las inmediaciones de la zona.

¡Una explosión provocaría la pérdida de cientos de vidas humanas!

Reitero, Silvia fue el detonante de la alarma en  el canal. Desde su lugar de refugio, ya que tiene su casa en las inmediaciones del lugar, comenzó a organizar el operativo que vendría posteriormente. Fabi a pesar de estar sola con sus pequeños hijos, Gustavo, Guille… Todos, o casi todos, se sumaron, desde el merecido descanso, al pedido de cobertura y transmisión.

Angélica y Michel reportaban desde la planta de PETROPAR que nos hacía recordar una antorcha olímpica; Ever recorría la ciudad junto a Sergio, convaleciente, este último, de una extracción ondontológica.

Al llegar al canal, Lolo me recibió sonriente y con una frase lapidaria: “No me hables que vengo de una farra en familia”. Más tarde Antonella se fue junto a mí, como para liberar a los televidentes de GEN de mi nada agradable imagen.

“Voy lo más decente posible como para salir en la tele”, me había adelantado Richard. “En 5 estoy”, escribió Álvaro. Leandro, por su parte, ya había hecho lo posible de que la señal de GEN llegara a los televidentes; Luisito Villalba, desde el switcher, y “El peligroso”, como yo le digo a uno de los camarógrafos, del que nunca recuerdo el nombre, ajustaron todo y… ¡Salimos al aire desde estudio!

Dani Flores olvidó, por unos instantes su función de técnico y se convirtió en un eficaz zocalero, reemplazando, momentáneamente a Mónica que gracias a un UBER arribó felizmente al canal. El último en aparecer fue Julito, el sonidista, también a través de UBER; llegó a pesar de que sabía que Lolo estaba con nosotros, llegó a pesar de que él y su familia fueron evacuados por residir en el perímetro de peligro del lugar del incendio.

Transmitimos hasta las 09:30.

Recibimos órdenes de que la programación continuara, pero aguardar hasta el mediodía por si algo grave surgía. Nos quedamos. Estuvimos 3 horas y 30 minutos conversando animadamente entre vasos de agua y poquitos de café.

A las 12:00 nos despedimos. Uno a uno les agradecí la labor y el esfuerzo. De regreso a casa repasé lo sucedido y… ¡Así vale la pena madrugar un domingo para ir a trabajar!, deduje.

Se me va de las manos aumentar salarios o estimular económicamente, solo agradecer públicamente a la recua de profesionales que hizo posible la transmisión y cobertura de la tensa jornada dominical que vivimos.

Un comentario en “¡Así vale la pena madrugar un domingo para ir a trabajar!

  1. Aldo, mi amor, me he quedado fría con tu relato. Felicita de mi parte a quienes hicieron posible la transmisión desde el canal.
    Para tí mi abrazo y mi admiración,.

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