“Si no te pones bien pronto, no bailo más contigo”

A pedido de Miguel, su esposo, fue el último mensaje que envié a María Liguia Larco Méndez, nuestra querida, e inolvidable, “Marian”. “Escríbele, pero no le preguntes cómo se siente. Ponle algo motivador, que le haga sentir bien. Ella los quiere mucho a ustedes”. “Cuenta con eso, hermano”, acoté finalizando la conversación.

Envié el texto, a través de WhatsApp, pero “Marian” nunca lo leyó. Aunque, de seguro, lo imaginó; aunque, y estoy convencido, de que sabía que mi pensamiento para con ella era todo positivo, la dilecta peruana no pudo leer mis buenas vibras.

Su vida sucumbió ante la COVID-19. La pujanza que le caracterizó se rindió ante los fatales albedríos del coronavirus, ante la indeseable coerción de la muerte.

Salsera hasta el tuétano, amante incondicional de Héctor Lavoe, conocimos a “Marian” cuando, allá por el 2008, daba mis primeros pasos como la segunda voz en la orquesta de ritmos caribeños del maestro “Riolo” Alvarenga.

“Me alegro de que haya un sonero cubano”, comentó tras un breve intercambio de saludos. “Gracias, señora, estoy a sus órdenes”, fue mi escueta respuesta antes de proseguir rumbo al escenario.

Dicen que existe el amor a primera vista; lo nuestro fue HERMANDAD a primera vista; porque a partir de ese momento se produjo la unión de ambas familias que perdura en el tiempo.

Resulta imposible asimilar el deceso de la amiga entrañable. Esa que nos convidaba, cada 12 de octubre, a su residencia porque “tengo que disfrutar mi cumpleaños con gente buena, con los que quiero y me quieren bien”. La misma que siempre estuvo, a pesar de la pandemia, con su espíritu servicial para socorrer, o auxiliar, a quien lo necesitara.

María Liguia falleció. Su partida, inconcebible, se produjo a pocos días del primer aniversario de la muerte de Laura, su hija mayor. Ella sabía que el dolor es intenso y eterno, por tal motivo sonreía, quizás forzosamente, a sabiendas que su yo interno se anegaba en llanto.

Se entregó a su familia. Al pequeño Juliacito, a Miguel, a Miguelito, a Sofía, pero el tormento de la temprana partida de “Lalita” hizo mella en su imprescindible ser.

“’Marian’ se murió, ‘Marian’ se murió…”, el audio me lo recuerda una y otra vez.

Hasta pronto, mi querida hermana.

¡Y que la salsa suene, pero que los bailadores queden quietos en justo homenaje a una de las más excelsas danzarinas!

“Te quedarás”, como reza la canción.

4 comentarios sobre ““Si no te pones bien pronto, no bailo más contigo”

  1. Excelente, gracias amigo muy bonita descripción de como era ella y lo considero, el mejor homenaje recibido por su partida.
    Guardare esta publicación tuya Aldo, como el mayor tesoro recibido por Marian.

    1. Estimado Aldo, preciosa y exacta manera de describirla. Ella quedará con su sonrisa bella y su amabilidad aún más bella, en mi mente para siempre. Y en cada pista en que nos volvamos a reunir, ella no faltará porque nosotros, los salseros, la llevaremos en nuestros recuerdos para siempre.

  2. Hermoso homenaje con estas palabras hermosas a ella que recogen exactamente el actuar de esta amiga que para mi caso será entrañable. Marian del Perú te llevaré en el corazón con los bellos recuerdos que tengo de ti y tu familia, gracias por acogerme con los tuyos y ayudarme con ese gran corazón servicial que te caracterizaba. Te recordaré siempre y agradecida de haberte conocido en esta encarnación. No me despido sino digo que nos encontraremos seguro en la patria espiritual que es el principio de todo. Gracias Gracias Gracias!!!

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