«La feria de los tontos» sin fecha de caducidad

La política no debe de ser antepuesta a las manifestaciones artísticas.

Está demostrado, con creces, que la manida frase impuesta en Cuba de «El arte al servicio de la revolución» no es factible. Es imposible que un proceso creativo, indefectiblemente, esté atado a una ideología; cuando eso sucede, y lo sabemos, las ansias de realización son cercenadas, brutalmente, y el profesional es abrasado, y abrazado, por un inconmensurable sentimiento de frustración.

A aquel hombre le pidieron su tiempo

para que lo juntara al tiempo de la Historia

Le pidieron las manos,

porque para una época difícil

nada hay mejor que un par de buenas manos

La polémica, que considero injusta, desatada en torno al trovador Carlos Varela, por su interpretación de «La feria de los tontos» en el coliseo de la Ciudad Deportiva de Ciudad de la Habana que arrancó gritos de ¡Libertad! en los presentes, me remite al premio de poesía «Julián del Casal» de 1968.

Le pidieron los ojos

que alguna vez tuvieron lágrimas

para que contemplara el lado claro

(especialmente el lado claro de la vida)

porque para el horror basta un ojo de asombro

El poemario «Fuera del Juego» de Heberto Padilla, merecidamente, obtuvo el voto del jurado actuante para merecer el prestigioso galardón. Tribunal que según publicaciones consultadas estuvo integrado por John Michael Cohen, César Calvo, Manuel Díaz Martínez, José Zacarías Tallet y José Lezama Lima.

Le pidieron sus labios

resecos y cuarteados para afirmar,

para erigir, con cada afirmación, un sueño

(el-alto-sueño)

El jurado consideró que, y cito textual: «entre los libros que concursaron, “Fuera del Juego” se destaca por su calidad formal y revela la presencia de un poeta en posesión plena de sus recursos expresivos. Por otra parte, en lo que respecta al contenido, hallamos en este libro una intensa mirada sobre problemas fundamentales de nuestra época y una actitud crítica ante la historia. Heberto Padilla se enfrenta con vehemencia a los mecanismos que mueven la sociedad contemporánea y su visión del hombre dentro de la historia es dramática y, por lo mismo, agónica (en el sentido que daba Unamuno a esta expresión, es decir, de lucha). Padilla reconoce que, en el seno de los conflictos a que los somete la época, el hombre actual tiene que situarse, adoptar una actitud, contraer un compromiso ideológico y vital al mismo tiempo, y en “Fuera del Juego” se sitúa del lado de la Revolución, se compromete con la Revolución y adopta la actitud que es esencial al poeta y al revolucionario: la del inconforme, la del que aspira a más porque su deseo lo lanza más allá de la realidad vigente».

Le pidieron las piernas,

duras y nudosas,

(sus viejas piernas andariegas)

porque en tiempos difíciles

¿algo hay mejor que un par de piernas

para la construcción o la trinchera?

Empero, lo expresado por los intelectuales que integraron el jurado no bastó para que la dirigencia «revolucionaria» desatara contra Heberto Padilla su tradicional furia y persecución ideológica convirtiendo al gran poeta en un verdadero guiñapo humano.

Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,

con su árbol obediente.

Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.

Le dijeron

que eso era estrictamente necesario

La Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, entidad que supuestamente debe de defender a su membresía, estuvo entre las instituciones que cuestionaron, severamente, el premio otorgado a «Fuera del Juego». Para la UNEAC «Padilla mantiene en sus páginas una ambigüedad mediante la cual pretende situar, en ocasiones, su discurso en otra latitud. A veces es una dedicatoria a un poeta griego, a veces una alusión a otro país. Gracias a este expediente demasiado burdo cualquier descripción que siga no es aplicable a Cuba, y las comparaciones sólo podrán establecerse en la conciencia sucia del que haga los paralelos».

Le explicaron después

que toda esta donación resultaría inútil

sin entregar la lengua,

porque en tiempos difíciles

nada es tan útil para atajar el odio o la mentira

La censura a Heberto Padilla trascendió las fronteras cubanas. A regañadientes «Fuera del Juego» fue publicado en la isla, no obstante, reitero, Padilla fue blanco de una monstruosa persecución política que incluyó treinta y ocho días detenido en la sempiternamente odiada Villa Marista. Intelectuales como Mario Vargas Llosa, Octavio Paz, Julio Cortázar y Carlos Fuentes, por solo citar algunos, alzaron sus voces reaccionando ante tan injusto castigo.

Y finalmente le rogaron

que, por favor, echase a andar,

porque en tiempos difíciles

esta es, sin duda, la prueba decisiva

Para Heberto Padilla no hubo otra alternativa que el exilio. Arribó a los Estados Unidos en 1979 y falleció en territorio estadounidense el 25 de septiembre de 2000 a los 68 años. Entristece conocer su doloroso calvario, para muchos especialistas el primer gran escándalo de la revolución cubana en lo que respecta a libertad de expresión, de creación. Pero también entristece darnos cuenta de que  «La feria de los tontos» no tiene una pronta fecha de caducidad.

Aclaración válida:

En 1995 supe de los sucedido a Heberto Padilla. Sucedió en una de las tantas reuniones que convocaba la Asociación «Hermanos Saíz» cuando siendo apenas unos imberbes, en ese momento yo tenía veintiséis años, soñábamos con mejor futuro para el arte cubano. Un artista plástico, lastimosamente no recuerdo el nombre, me puso al corriente y tuvo la gentileza de hacerme llegar un ejemplar, en hojas impresas de «Fuera del Juego». No conservo el obsequio pero no olvido el efecto que provocó en mí leer el poema «En tiempos difíciles».

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s