Los 27 de junio y los diez pesos de mi abuela

«Toma, mi niño, este es mi regalo».

La frase de mi abuela se repetía año tras año, en la fecha que le recordaba mi llegada al mundo, acompañada de un beso y un abrazo. «Gástalos en lo que quieras, pero que no sea ni en ron ni en cerveza».

Sabía el esfuerzo que Esperanza hacía para obsequiarme ese monto. Después del fallecimiento de mi abuelo su pensión– si la memoria no me traiciona– apenas ascendía a ciento diez y seis pesos con centavos. Era su «dinerito», herencia de nuestro querido Armando, y ella no escatimaba desprenderse de diez pesos para hacerme saber su amor ¡incondicional!

El 26 de junio de 2005 no fue diferente.

Esperanza, sin fuerzas por el cáncer que la consumía, pero mentalmente muy lúcida, me llamó a su cuarto y extendió su mano.

«Mañana es 27 de junio», me dijo en un hilo de voz, «toma como siempre mi regalo» y puso en mi diestra el billete que, con la imagen de Máximo Gómez, identifica al de diez pesos de la moneda cubana, «no lo gastes en boberías».

Fue el último obsequio que de ella recibí por mi cumpleaños: Esperanza Hilaria González Echazábal falleció el 10 de agosto de 2005 a los 92 años– nació el 21 de octubre de 1912.

El recuerdo imperecedero de Esperanza, «Esperanceja la vieja» como le decíamos mi hermano y yo, va conmigo al igual que el billete de diez pesos que me regaló el 26 de junio de 2005, víspera de mi cumpleaños treinta y seis.

En Cuba, obviamente, en varias ocasiones estuve a punto de gastarlos, pero siempre hubo algo, una fuerza oculta quizás, que me lo impidió.

Acá están esos diez pesos. En el papel impreso se puede leer: «regalo de mi abuela Esperanza. 26/6/05. Víspera del 27».

Una vez más se pone de manifiesto la diferencia entre precio y valor. Cualquier joya puede resultar muy costosa pero pocas, como ese «billetico», alimentan el alma.

Un comentario en “Los 27 de junio y los diez pesos de mi abuela

  1. Aldo, me hiciste llorar con t escrito. Pero yo se que tu, igual que yo, sabes que Esperanza González vivirá eternamente en nuestros corazones y en nuestro recuerdo..

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