Apenas se habla de la caída del «Telón de acero»

Ken Follet en su novela «En el umbral de la eternidad» recorre, magistralmente, los vericuetos de la llamada «Guerra Fría» protagonizada por Estados Unidos y la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, entre los años 1961 y 1989.

La propuesta literaria «refresca» sucesos y pone al lector al tanto de otros prácticamente olvidados.

Por ejemplo, Follet, refiere a la caída del «Telón de acero», o de la «Cortina de hierro», franja alambrada, y electrificada, entre las fronteras de Hungría y Austria– barrera que se extendía a los largo de trescientos cincuenta y cuatro kilómetros–, como un hecho que, a su vez, tras reacción en cadena, provocó el derribo del Muro de Berlín.

Erigida por en 1949– mucho antes que el muro de Berlín–, la barrera, que impedía el paso entre las mencionadas naciones– Hungría y Austria bajo regímenes diametralmente opuestos–, era mantenida, al igual que la de Alemania, por el gobierno de la Unión Soviética.

Anualmente la URSS desembolsaba unos miles de dólares para tal efecto y cuando, en 1985, Mijail Gorbachov asumió la presidencia de la unión se encontró a un país maltrecho económicamente y, liado a sus ideas revisionistas, decidió, ¡digamos con pie derecho!, eliminar gastos superfluos para encaminar a la gran nación.

El «Telón de acero» cayó en la mira del mandatario que comunicó a su par magiar la idea. «No estamos en condiciones de continuar con el proyecto» fue, palabras más palabras menos, su respuesta al ser consultado por el futuro de la «Cortina de hierro».

El desmantelamiento de la barrera, por parte de soldados húngaros, inició el 2 de mayo de 1989, cuatro décadas después de ser impuesta, y el martes 27 de junio, del mismo año, el canciller húngaro Gyula Hornr junto a su homólogo austríaco Alois Mock– a la izquierda en la fotografía–, simbólicamente, cortaron parte de la alambrada, acción que sirvió para enviar un mensaje al mundo: «Hungría ya es libre».

La repercusión no se hizo esperar, y los alemanes democráticos quisieron imitar coterráneos europeos.

Lo demás es historia conocida.

El 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín, o «Muro de la Vergüenza», hecho que marcó un hito en la historia universal, no obstante– y desconozco las causas– apenas hay referencias de la desaparición del «Telón de Acero», antecedente, innegable, de lo sucedido posteriormente en Alemania.

Por cierto, años después supe que desde el Viejo Continente, sin yo saberlo, a través de Gyula Hornr y Alois Mock, me habían un hecho un regalo el 27 de junio de 1989, fecha en la que arribé a mis dos primeras décadas de vida.

¡Salud!

Un comentario en “Apenas se habla de la caída del «Telón de acero»

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s