Hola, Miguel, soy Liborio…

liborio1Supongo que me conozcas a pesar de que mi padre, Ricardo de la Torriente, me dio vida allá por el 1904. Hace muchos años que existo. Nací hace más de un siglo por la necesidad de mi progenitor de satirizar la situación cubana de comienzos del siglo XX. Represento al pueblo y, sobre todo, a las necesidades del pueblo.

Mi semblante quizás no transmite optimismo, sino por el contrario soy la representación, antropomórficamente hablando, de la desesperanza, la tristeza, el desamparo… Mi rostro solo comunica desolación, pero, independiente a todo, le agradezco a mi papá Ricardo que me haya dado vida para, como ya te dije, representar al pueblo y alzar mi voz protestando contra los desmanes de los gobiernos de turno.

¡Esa fue mi función, Miguel, y por eso he trascendido a la historia de nuestro país como un icono del humor político gráfico!

Mi viejo, falleció en 1934, y parte de su legado, o su más preciado legado soy yo, afortunadamente. En todos estos años he echado de menos a papá Ricardo. Sufrí, sufro, su pérdida, irreparable, porque el dolor de la partida un ser querido es, irremediablemente, intenso y eterno. Lloro al recordarle pero la nostalgia se trastoca en orgullo cuando rememoro sus luchas por mantenerme vivo a pesar de las oleadas de censura.

A Papá Ricardo le quisieron cercenar la creatividad, la libertad de expresión, pero siempre logró imponerse. Pensamientos obsoletos y paleolíticamente enquistados en argumentos paupérrimamente creados intentaron poner freno a su más preciada intención y, por eso, siempre estuve yo al lado del pueblo, representando al pueblo, denunciando las necesidades del pueblo. De hecho, y me enorgullece, muy a menudo escucho expresiones como: “¿Quién sufre? Liborio”, “¿Esto quién lo paga? Liborio”, “¿Otra medida en contra de Liborio?”

Así estoy yo, Miguel, así sigo yo. Más de una centuria la transcurrido y sigo siendoliborio2 Liborio. El hijo de Ricardo de la Torriente. El que venció a la censura. Uno de los eternos símbolos del humor político gráfico en la historia de la isla. El que aprendió que el humorismo, al igual que toda expresión artística, no puede sufrir imposiciones.

Estoy con los humoristas cubanos de hoy. No puede ser de otra manera porque de lo contrario estaría traicionando la memoria de mi padre. Estoy con ellos porque, ellos, tienen también mucho de mí. Insisto, represento al pueblo cubano, como también lo representan toda esa pléyade de humoristas que se empeñan en arrancar una sonrisa al público que con delirante ovación agradecen una pizca de alegría entre tanto chaparrón de penurias.

Miguel, no olvides un detalle: la risa queda y se agradece, los directivos pasan y se olvida. La risa es eterna como los buenos recuerdos por eso, en nombre mío y de mi papá Ricardo, deja que los humoristas, con respeto y buen gusto, continúen perpetuándose en la memoria de cada compatriota. Los discursos se diluyen y desaparecen, sin embargo te puedo citar que no pocas frases que el humor cubano ha eternizado en la estructura mental del cubano. ¿Te cito una? ¿Al menos una? No olvides, Miguel, que los humoristas cubanos son una clase de gente… ¡Qué gente, caballero, pero qué gente!

Saludos

Liborio, el hijo de Ricardo de la Torriente, el eterno representante del pueblo cubano

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Paraguay cerró los Juegos Panamericanos con actuación histórica

azottiEl golfista Fabrizio Zanotti le dio a Paraguay su primer título en la historia de los Juegos Panamericanos que desde el año 1951 se han celebrado ininterrumpidamente hasta la fecha.

El golf, además, aportó 2 medallas de plata a través de Julieta Granada en la categoría femenina y del equipo Mixto. Anteriormente las tenistas Monserrat González y Verónica Cepede obtuvieron el subtítulo y Cepede sumó un bronce en la competencia individual.

La delegación paraguaya concluyó en el lugar 19 entre 41 naciones participantes.

Con el cierre de los Juegos Panamericanos de Lima’ 2019 el medallero histórico de nuestro país exhibe 15 preseas: 1 medalla de oro, 5 de plata y 9 de bronce. Esta cita continental demostró que el deporte paraguayo está preparado para empeños mayores.

En el año 2023 Santiago de Chile acogerá la fiesta del deporte en América y se espera que Paraguay mejore la actuación limeña.

Paraguay en Juegos Panamericanos

Indianápolis’ 1987

Eulogio Jara (Taekwondo – 64kgs) (bronce)

Mar del Plata’ 1995

Edgar Bauman (lanzamiento de jabalina) (plata)

Paola Viveros (Taekwondo – 60kgs) (Bronce)

Karate (Kumite por equipos) (Bronce) (Carlos Olmedo, Luis Isaoka y Javier Rojas)

Río de Janeiro’ 2007

FUTSAL (Bronce)

Guadalajara’ 2011

Benjamín Hockin (Bronce) 200 metros libres) (Natación)

Squash (Dobles) (Bronce) Esteban Casarino y Nicolás Caballero

Toronto’ 2015

Tenis de mesa por equipos (Plata) (Marcelo Aguirre, Alejandro Toranzo y Axel Gavilán)

Verónica Cepede y Diego Gavilán (Tenis – Dobles Mixto) (Bronce)

Julieta Granada (Golf) (Bronce)

Lima’ 2019

Fabrizio Zanotti (Golf) (Oro)

Julieta Granada (Golf) (Plata)

Equipo Mixto (Golf) (Plata) (Fabrizio Zanotti, Carlos Franco, Julieta Granada y Sofía Díaz)

Verónica Cepede y Monserrat González (Dobles Tenis) (Plata)

Verónica Cepede (Tenis) (Bronce)

Actuación histórica de Paraguay en Juegos Panamericanos: 1 (oro) – 5 (plata) – 9 (bronce) – 15 (total)

El taxista que quiso hacerme pasar por tonto

taxistasReconozco que existe de todo en la viña del señor y este conflicto (reconozco que me tiene harto) que se ha suscitado entre ¿los siempre queridos y nunca bien ponderados? taxistas (son los que han agotado mis límites permisivos porque se han adjudicado el poder de hacer y deshacer a su antojo) y las empresas de servicio de transporte MUV y UBER hizo que recordara una anécdota que protagonicé con uno de los integrantes del llamado “enjambre amarillo”.

Suelo viajar al interior de Paraguay para presentar, y promocionar, mi actividad literaria. Las ciudades de Hernandarias, Pedro Juan Caballero, San Juan y San Estanislao, por ejemplo, han accedido a mis propuestas. Cada ocasión la he asumido como viaje de trabajo y, por tal motivo, la estancia en las mencionadas urbes, excepto cuando tuve la oportunidad de visitar San Juan en el departamento de Misiones, han sido bien cortas: tomo un colectivo en la terminal de ómnibus de Asunción rozando la medianoche, llego a mi destino al amanecer, concreto la presentación y regreso a la capital en horas de la madrugada para poder acudir a mi puesto de trabajo puntualmente.

Existe una tendencia mundial, no solo en Paraguay, de querer timar al extranjero. Mi caso es particular, aunque no el único, porque a pesar de que resido hace más de una década en este noble país, mantengo mi timbre caribeño. Es algo que lucho no perder porque es parte de mi identidad

¿La anécdota con el taxista?

El 23 de noviembre de 2018 presente mi último título en la ciudad de Pedro Juan Caballero. Arribé a Asunción, no lo olvido, a las 05:23 y ante la falta de colectivos a esa hora tan temprana decidí tomar un taxi. En efecto. Rápidamente accedí a los servicios de uno conducido por un señor que, tras el breve intercambio de “buenos días” le indiqué la dirección de mi residencia.

A pesar de que el tráfico a esa hora en la capital paraguaya no es tan liviano muchos se imaginan el viaje fue relativamente rápido. Al llegar a mi edificio noto que el taxímetro indica que el precio que debo de abonar es 25 mil guaraníes, equivalente a 4 dólares y centavos, pero me sorprendo cuando el conductor del vehículo me dice “son 83 mil guaraníes, señor”.

– ¿83 mil guaraníes? – pregunto sorprendido- ahí veo que son solo 25 mil.

– Usted es extranjero y no conoce que entre las 22 horas y las 6 horas el precio se incrementa un 30% – respondió el del “enjambre amarillo”.

Me llené de paciencia ante el personajillo que me escudriñaba con una mirada irónica.

– Tiene razón, usted – sostuve – soy extranjero, pero, en primer lugar, no soy tonto; en segundo lugar, resido en Paraguay desde el año 2006 y conozco todos los tejemanejes que ustedes acostumbran a hacer; y en tercer lugar, compadre, hace muchos, pero muchos años que aprendí matemáticas y, aunque mis conocimientos en la materia son escasos, le puedo asegurar que si le aplico el 30% a 25 mil guaraníes jamás la cuenta, ni por asomo, se va a acercar a los 82 mil que usted pretende estafarme. El 100% de 25 es 50, por eso el 30% de 25, al menos en la matemática que yo conozco, nunca será 82 – ahí abrí los ojos, arqueé la ceja izquierda y la comisura del labio superior, también izquierda (algo que aprendí de niño imitando a mi padre que lo hacía por un accidente que tuvo en su infancia que le produjo una cicatriz)– llámame a la policía, llámame al Ministro del Interior, llámame a Isadora Duncan (la pobre, no viene la caso pero citar a una personalidad histórica aporta conocimientos y estos son bien recibidos siempre), llámame a quién se antoje pero no te voy a pagar 82 mil guaraníes. No porque no los tenga, sino porque no me la gana. Además, eso de pagar el 30% en el horario que me indica no está establecido en ninguna ordenanza municipal o algo que se parezca, eso lo impusieron ustedes por simple capricho

Aboné el justo importe que indicaba el taxímetro (con monedas incluidas) y concluí la plática con el prepotente taxista que nunca entendió, o al menos así lo afirmo, que el gran error que comenten los que se creen listos es pensar que el prójimo no lo es, o no tiene la capacidad suficiente de no admitir, bajo ningún concepto, que le quieran dar gato a pesar de haber pedido liebre.

Como dijo José Martí, “en silencio ha tenido que ser…”

balserosTuve 3 intentos de salida del país. Mis abuelos maternos, Margarita y José Antonio, “Cheo” como aún se le conoce, en mil novecientos ochenta y cuatro, habían decidido ir a vivir a los Estados Unidos; luego se fue mi mamá. Vivía con mi papá en la casa que ahora es de mi tía Carmen, allá en el barrio Santa Felicia de Marianao. Poco a poco la decepción y la frustración, como a la gran mayoría de los cubanos, me fue carcomiendo y aunque no dejé de hacer mis obligaciones la idea de irme del país comenzó a tomar fuerza. Mi abuelo, a quien tanto debo, había fallecido en el mil novecientos ochenta y ocho y yo no pude acompañarlo en sus últimos momentos. El no darle el último beso a mi querido, y nunca olvidado, “Cheo” me tenía muy triste y me propuse que con Margarita no iba a suceder lo mismo. Ella sí me tenía que disfrutar hasta que le llegara el momento de descansar, en la eternidad, junto a su compañero en vida.

¿Recuerdas la frase de José Martí en su carta a Manuel Mercado? “En silencio ha tenido que ser porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas”. Bueno, así fue mi plan de fuga del régimen de los Castro. Bien en silencio, porque, en esos casos, una indiscreción podía llevarte a la cárcel. En apariencia todo estaba bien, pero mi idea se iba madurando.

Me acuesto retozado en mi barquilla

No hay nadie que me quite la corona

De pétalo de sol y lluvia fresca

El piso de mi barca es de paloma

En el mes de julio de mil novecientos noventa y uno concluí mis estudios preuniversitarios en la Escuela Vocacional “Vladimir Ilich Lenin” y en septiembre de ese mismo comencé la carrera de ingeniería en telecomunicaciones en el Instituto Superior Politécnico “José Antonio Echeverría”, el ISPJAE o la CUJAE, que era como se llamaba antes porque en lugar de ser Instituto Superior Politécnico era Ciudad Universitaria.

Aparentemente, repito, conmigo todo marchaba bien. Por mis buenos resultados académicos me habían premiado con la carrera de mis sueños, pero la frustración pudo más. No tener alimentos, ni ropa, ni zapatos, ni medicamentos… Estar obligado a desplazarme en una bicicleta para cualquier parte porque tampoco había transporte público fueron las gotas que rebosaron la copa. Si me quedaba en Cuba, con título de ingeniero y todo, yo iba a ser un mantenido de mi familia que vivía en Miami y yo no quería eso para mí.

¡Tenía diez y nueve años y un horizonte lleno de angustia y desesperanza, por eso decidí que había llegado el momento de decir adiós a mi querido barrio marianense e irme a buscar fortuna noventa millas más al norte de las costas de Cuba!

Mi barquilla es de sol de romerillo

Con un timón de fresca calabaza

La cama son diez hojas de yagrumas

Y mis velas son cien alas de torcaza

El primer intento de salida ilegal lo hice a finales del año mil novecientos noventa y dos por la playa Santa María del Mar que se ubica al este de Ciudad de la Habana. Recuerdo que era invierno y poco después de las ocho de la noche, a pesar del frío y por consejo de los guías, nos metimos en el agua con ropa y todo a esperar que llegara la lancha que venía a recogernos. Después de casi dos horas, y viendo que la embarcación no llegaba, salimos del agua y, ¡cuál no fue la sorpresa!, nos encontramos con una patrulla de guardafronteras. Enseguida nos pidieron identificación y el motivo de que a esa hora de la noche y la baja temperatura teníamos la ropa mojada. Te cuento que me hice el borracho y que me había dado un baño para refrescar y que no me regañen cuando llegue a casa. No sé si me creyeron pero, asombrosamente, me dejaron ir. Llegué a Marianao como a las dos de la madrugada y cuando amaneció me fui a la CUJAE como si nada hubiera pasado. Recuerda que “en silencio ha tenido que ser….”

Y libre yo, volando al sol

Con un sabor naranja y flor

Y libre al fin, en un sin fin

Azul de mar, espuma y sal

El segundo intento fue semanas después, no recuerdo cuantas, pero no pasó mucho tiempo de la anterior. Yo estaba ansioso por irme y abrazar a los míos que me esperaban en Estados Unidos. Para esa segunda ocasión, el grupo que intentaba irse ilegalmente de Cuba, había acordado encontrarnos en el parque Coyula que está en la avenida diez y nueve y calle 32, en el municipio Playa. Cuando estuvimos todos caminamos unas cuadras hasta llegar a la costa. Sin meternos en el agua, como la primera vez, nos sentamos a esperar y tras horas de espera la lancha llegó hasta donde estábamos pero inesperadamente hizo un giro de ciento ochenta grados  y se internó en el mar nuevamente perdiéndose en la oscuridad de la noche. Según supimos después el timonel vio unas luces y se asustó. Regresé a mi casa y cuando hablé con mi mamá, que desde Miami estaba al tanto de todo, le dije en clave: “la guagua pasó pero no paró”. A la mañana siguiente de nuevo me fui a la CUJAE. No olvides que “en silencio ha tenido que ser…”.

Un rayo aprisionado en mi barquilla

Me trajo mil estrellas errabundas

Amanecí llorando allá en la quilla

Porque mi pena estaba moribunda

El tercer y definitivo intento fue en la noche del veinte y nueve de enero de mil novecientos noventa y tres. Estábamos en la playita de ciento diez, justo al lado del antiguo parque de diversiones Coney Island. Esperábamos en la costa cuando, bien tarde, sentimos el motor de la lancha que iba por nosotros y ahí pensé “esta no se me escapa” y me lancé al agua sin esperar a que llegara al pequeño muelle. En menos de un minuto trece personas se subieron a la embarcación y tomamos rumbo norte. En el grupo había dos ancianos que luego supe que eran los padres del trompetista cubano Arturo Sandoval.

Como sabes el mar del estrecho de La Florida en el mes de enero es muy traicionero. El agua estaba brava, muy picada como se suele decir, y llegué a calcular olas que tenían hasta diez pies de altura. La lancha más que navegar iba dando saltos como un sapito. A la anciana, erróneamente, la colocaron en la proa, precisamente donde más duros se sentían los golpes de las olas. Yo le ofrecí mi lugar, cerca de la popa, pero ya era tarde: había sufrido la fractura de dos costillas.

Al amanecer estábamos frente a las costas de Cayo Hueso, Estados Unidos, y faltando muy poco para llegar la lancha comenzó a tener fallos. Vía telefónica solicitaron ayuda y en nuestro rescate vino un barco más pequeño que nos dejó en un islote desde donde se apreciaban, con mucha nitidez, las costas de La Florida. El momento esperado estaba cerca: besar y abrazar a mi abuela y a mi mamá y vivir en libertad. Un guardacostas estadounidense nos recogió y nos llevó a tierra firme.

¡Habían terminado las angustias, se abría para mí una nueva esperanza de vida!

Navego solitario, estoy cercano

Al puerto donde me espera una niña

Con una mariposa entre las manos

Llorando anaranjada en su campiña

Han pasado más de veinte y seis años de esa noche. He vivido más en Estados Unidos que en Cuba. Allá en la isla me queda mucha familia y amigos, que son también familia. A ellos los echo de menos pero no me arrepiento de haberme montado en una lancha para escapar de los Castro. La vida me dio la oportunidad de acompañar a Margarita, mi abuela materna, en su último adiós, y, además, el privilegio de ser padre de dos hermosas niñas: Diana Laura y Danna Lucía. Lucho el día a día junto a mí querida esposa, María de los Ángeles, o “Sángeles” como cariñosamente le dicen. Hemos pasado momentos boyantes y momentos de penurias, pero con la tranquilidad de que llevamos una vida digna, tranquila, y, sobre todo, sin la necesidad de robarle al Estado ni a nadie. En Cuba estás con la zozobra constante de que te puedes buscar un problema porque, obligatoriamente, tiene que interactuar con el mercado negro. ¡O compras ilegal o te mueres de hambre! Acá tengo también el cariño incondicional de mis padres, porque el viejo, apenas un año después de mi salida, en el mes de marzo de mil novecientos noventa y cuatro se convirtió también en balsero.

Valió la pena el peligro, el haberme expuesto a la furia del mar, el haber dejado todo atrás para comenzar de la nada, porque la libertad no tiene precio. Hay otros detalles de mi salida que prefiero obviar porque, aunque han transcurrido más de veinte y seis años, ten presente siempre que, como dijo José Martí, “en silencio ha tenido que ser…”.

Fernando Enrique Montes Martínez

Balsero

Nota: Este testimonio funge como prólogo de mi libro “Yo vine remando” que se encuentra en etapa de elaboración. En el mismo hay fragmentos de la canción “Libre yo” del trovador cubano Alberto Tosca. La imagen que ilustra este trabajo es netamente de referencia.

Ricardo Migliorisi: “Para vender una obra tengo que hacer maravillas”

migliorisi“De las corrientes artísticas que existen no puedo decir que me haya marcado una en particular. Mi estilo es ecléctico, aunque, y si lo reconozco, admito mucho al español Pablo Picasso. Es un referente para todo artista plástico. Todas las manifestaciones que desarrolló, como genio que fue, las desarrolló bien”.

Poseedor de un exitoso val que muestra exposiciones en ciudades de Perú, Francia, Austria, Argentina, Colombia, Puerto Rico, Estados Unidos, Uruguay, y, por supuesto, Paraguay, Ricardo Migliorisi, referente, sin dudas, de las artes plásticas de nuestro país, nos recibió en su acogedor taller, sito en Mariscal Estigarribia, No.2174, casi 22 de septiembre, en Asunción.

¿Dentro de las artes plásticas qué manifestación prefiere?

Soy más dibujante que pintor. Me gusta mucho la pintura sobre acrílico, pero el dibujo es más intimista. Más personal. Usted hace un dibujo, lo guarda, y nadie se entera de que hizo.

Mucho se sabe de su figura, de su vasta obra, pero suponga que le doy la oportunidad de acceder a todos los materiales que necesita, y estos de primera calidad. ¿Qué no pintaría?

¿Qué no pintaría?

Sí. ¿Qué no se atrevería a plasmar?

Un paisaje con lapacho. Y no porque no me gusten los lapachos, sino porque hay que ser un verdadero maestro para hacerlo. Tendría que convertirme en un gran pintor, porque no creo que lo sea.

Afirman que se la memoria arquitectónica de Asunción existe, pero se está perdiendo. ¿Lo cree usted también?

Totalmente. Nada más hay que caminar por el centro de la capital, por la avenida Mariscal López, para darse cuenta del desastre. Casas de un valor arquitectónico incalculable están en ruinas o no existen. Donde hubo construcciones finísimas, ahora, tranquilamente, puedes encontrar una playa de autos. Tengo una amiga que vino a Asunción después de 27 años, y no conoció la ciudad. Es triste darse cuenta de que se está viniendo abajo. Lo que se había perdido, se perdió, lo poco que queda se puede perder.

¿Cómo ve la situación social del Paraguay actual?

Muy, pero muy mal. Hay mucha falta de respeto, mucha grosería. La gente grita por cualquier cosa. No hay consideración. Antes el paraguayo no era así. Antes era educado, comedido. Hemos retrocedido mucho, pero mucho, en materia social.

¿Y en el aspecto económico?

Hace un tiempo, unas semanas, estaba conversando con un ministro y me dijo que en Paraguay hay mucho desarrollo económico, porque se están haciendo muchas construcciones. Yo puedo palpar ese desarrollo, desde el punto de vista del Secretario de Estado, pero para vender una obra tengo que hacer maravillas.

Usted que es artista, ¿vive del arte?

Bueno, respecto a eso te puedo decir algo. Yo vivo del arte, pero hago arte espiritual y arte comercial para poder subsistir. ¿Me comprende? A veces lo que me gusta pintar no es lo que más se vende, y  entonces tengo que irme por lo comercial. Los precios que yo manejo acá, cuando expongo en el extranjero los tengo que triplicar; además, las galería lo exigen. Pero si en nuestro país yo manejara esos precios no vendiera absolutamente nada.

¿Cómo ve el desarrollo artístico en el Paraguay?

Hay muchos lugares de ventas, pero pocos lugares de formación. Las galerías que comercializan obras se han multiplicado muchísimo. Ahora los pintores jóvenes tienen muchas opciones de viajar para estudiar, para exponer, para comercializar. Ahora hay muchas posibilidades que en los años 60, 70, 80, 90, no existían. Antes la difusión era más difícil, pero se pintaba con más sentimiento.

En la época de la dictadura…

A mí me sorprendió el golpe en Perú. No lo queríamos creer. Fue un sueño largamente acariciado ver la caída de Stroessner. No obstante, hay mucha corrupción en el país. Los opositores que lucharon contra la dictadura, se pudrieron, y eso ha provocado que mucha gente abandone la pujanza política. Muchos se han decepcionado.

¿Algún mensaje a los jóvenes artistas?

Que no abandonen el arte. Que sigan adelante con el sueño que los impulsa. No hay nada mejor que sentirse realizado en la vida.

“El autor ha logrado retratar fielmente nuestra realidad”

Guille
Guillermo Grance, segundo de izquierda a derecha, durante la presentación de “Y mientras Asunción duerme…” en la XXV Feria del Libro de la capital paraguaya

El sábado 13 de abril de 2019 la novela policíaca “Y mientras Asunción duerme…” del escritor cubano Aldo Luberta Martínez fue presentada en la XXV edición de la Feria del Libro de la capital paraguaya. Guillermo Grance, reconocido periodista del grupo Nación, se refirió a la obra. El comunicador en breves líneas logró resumir la obra. Sus palabras se reproducen, íntegra y textualmente, a continuación:

Buenas tardes a todas y todos.

Es un honor y un gusto para mí presentar este libro, la obra, de un colega, un amigo, un compañero, el querido Aldo Luberta, el cubano.

Asere, gracias por permitirme compartir contigo y los presentes este momento.

“Y mientras Asunción duerme…” es nuestra noche, somos nosotros, es nuestra historia, representa a nuestras historias, que Aldo, un hombre con su sensibilidad ha logrado captar al sentir al Paraguay como su patria.

Esta es una obra en la que el autor ha logrado retratar fielmente nuestra realidad.

Que es muchas veces poesía y muchas veces tan cruda que duele, que incluso por momentos es capaz de detener la respiración.

“Y mientras Asunción duerme…” en medio de la oscuridad de la noche, y por qué no de la oscuridad que a veces nos ocasiona la insensibilidad, aparecen los protagonistas, y se pintan sus vidas con los colores de los distintos niveles de nuestra sociedad

Una sociedad que la pluma de Aldo nos restriega en el rostro,

Una sociedad que golpea tan fuerte a aquellos más humildes, más desprotegidos. Casi abandonados por un sistema político, social, cultural que permite que los que más tienen más tengan y que hace que los que no tienen nada solo obtengan más precariedad, negándoles educación, salud, justicia, carencias que marcan a fuego sus vidas.

Y aquí me detengo en una frase, un testimonio de este material que refleja tan fuertemente esta presentación: “porque un pobre se equivoca y entonces quieren hacerle pagar lo que no han pagado los ricos”.

Esta obra es una novela policial, basada en historias reales, historias de vidas y de muertes,

Que se cruzan, se enfrentan, se unen, y enlazan a Asunción, Lambaré, San Pedro del Ycuamandyyu, y Yaguaron a través de uno de nuestros más terribles e invencibles males, los feminicidios.

Y mientras Asunción duerme es el testimonio doloroso de la existencia de Karina, de las cortas vidas de María Beatriz y María Benedicta, truncadas cobardemente. Es la cronología de los profundos sentimientos de sus protagonistas, los desconocidos límites del bien y sobre todo del mal a los que puede llegar el ser humano y sus porqués.

Pero esta obra es también un homenaje a niñas inocentes, a personas que siguen creyendo, que siguen luchando, que siguen teniendo esperanzas, que siguen amando. Y al respecto, les invito a conocer esta obra y me despido con esta frase de una de las páginas de “Y mientras Asunción duerme…”:“porque el amor no entiende de pobreza ni de precariedades, porque el amor embadurnado de pasión y ternura, con estrategias sutiles, levita en un sagrado limbo de eterna esperanza”.

Muchas gracias

Nota: En la fotografía, de izquierda a derecha: Luisa María del Pino Lemoine (joven fotógrafa, de apenas 17 años, autora de las imágenes de portada y contraportada), Guillermo Grance, Aldo Luberta Martínez y Cayetano Quattrocchi (líder junto a su esposa Cecilia Rivarola, del sello editorial Arandurá que ampara la publicación de “Y mientras Asunción duerme…”

“Mi compromiso era darle el título a Paraguay y lo hice”

mosqueiraSebastián Mosqueira es un ser humano que hizo añicos, como otros tantos, la terrorífica mística que envuelven a las figuras de los boxeadores. No pocos referentes del pugilismo mundial, independiente a los resultados, se han visto envueltos en problemas judiciales, sobre todo, por poner en práctica fuera del cuadrilátero lo que solamente atañe al plano deportivo. Dicen que Jack LaMotta, dicen que Ángel Milián, dicen que Andrés Aldama… pero Sebastián Mosqueira, e insisto, al igual que otros tantos pugilistas, sabiamente han determinado que los avatares dentro de las 12 cuerdas son determinantemente opuestos al desempeño social. Doble campeón sudamericano, “El Nicolino Locche Paraguayo” nos recibe en su casa, en la ciudad de Fernando de la Mora zona Norte, con la sencillez y la sensibilidad que lo caracteriza, rodeado, además, del cariño de la hermosa familia que junto a su inseparable Nilda Lara ha podido forjar.

¿Asunceno?

No, no nací en Asunción. Soy de la ciudad de Capiatá. Nací el 20 de enero de 1951 en el seno de una familia muy, pero muy pobre. Somos 12 hermanos y mamá y papá apenas podían mantenernos económicamente y es por eso que de muy jovencito fui a vivir a la capital en casa de Doña Pablita, amiga de mis viejos. Mamá vendía hierbas medicinales en el Mercado 4 de Asunción y papá era olero, o sea, hacía ladrillos de barro.

En un país netamente futbolístico y teniendo usted excelentes condiciones para brillar en bien llamado “Más universal de los deportes”, ¿por qué el boxeo?

A los 16 años me llevaron a ver una pelea de “Kid Pascualito” ese gran boxeador paraguayo, ya fallecido, y me enamoré del boxeo. Tal es así que comencé a practicar y a los 22 días ya estaba debutando. Aquella primera pelea quedó tablas y me marcó para siempre porque me convencí de que mi vida estaba en el ring.

Pero usted continuó jugando en la Liga Capiateña de fútbol.mosqueira1

Exactamente. Practicaba boxeo y los domingos jugaba fútbol. Era la práctica de 2 deportes muy duros pero gracias a eso estoy saludable. ¡Mire mi forma física! ¡A mis 68 años estos listo para pelear mañana!

¿Qué sucedió el 9 de marzo de 1978?

Mire, le voy a decir algo, en lo que a deporte refiere es la noche más hermosa de mi vida. Gané el título sudamericano de la división liviana en el club Olimpia ante más de 15 personas que gritaban mi nombre. Me convertí en el segundo paraguayo en ganar un título sudamericano porque el primero fue Kid Pascualito. Le gané los 12 rounds al brasileño José Silva Rodríguez y…

Fíjese, si se emociona lo voy a hacer yo también.

Disculpe, no lo puedo evitar.

Emociónese, campeón, no se preocupe. También se llora de dicha.

Le gané los 12 rounds a Silva Rodríguez. Cumplí con mi país, con mi afición, con mi familia… Mi compromiso era darle el título a Paraguay y lo hice. No importa quien fuera el rival, yo tenía que ganar y gané. Aquello fue mi grande. ¿Una anécdota? Un amigo me pidió mi capa, esa que le ponen a los boxeadores para subir y bajar del ring. Me dijo que le había prometido a la Virgen de Caacupé llevarle si ganabas así que tengo que cumplir con ella. Por eso la capa que usé ese día está con la virgencita.

¿Mamá? ¿Papá? ¿Cómo fue el encuentro con su familia tras ese gran logro?

Inolvidable. Papá me dijo que estaba muy orgulloso de mí. Ellos me apoyaron en mi carrera y a pesar de la partida definitiva siguen viviendo en mí.

¿Su segundo título cuando llega?

Hice varias defensas del título y en 1980 perdí con el argentino Jesús Romero. Luego, Lorenzo García, otro argentino, vence a Romero pero sube de división y el título queda vacante por lo que la Asociación decide nombrarme campeón nuevamente.

mosqueira2Es llamativo que ganaste tu primer título en 1978 y en 1984, apenas 6 años después, decidiste alejarte del deporte activo estando aún en plenitud de facultades. ¿Por qué?

La familia me lo pidió. Mi hija María Nilda que tenía 3 años me dijo que no le gustaba que me dieran golpes y que dejara eso ya. La niña me convenció. Recibí buenas ofertas para seguir boxeando pero el pedido de mi hija pesó más.

¿Por qué le dicen “El Nicolino Locche Paraguayo”? ¿Por qué lo comparan con ese gran boxeador argentino?

A Nicolino le decían “El intocable”. Él si ponía en práctica la máxima del boxeo de dar y que no te den. Yo era parecido y a alguien se le ocurrió hacer la comparación.

¿Qué significa Nilda Lara en su vida?

Todo. Ella lo es todo para mí. Ella también es de Capiatá. Nos conocimos en un partido de la Liga Capiateña de fútbol y a los 7 meses nos casamos. ¡Fue un amor a primera vista! En 1981 nació mi hija María Nilda, que es médico, y en 1985 llegó Diana María, que estudió periodismo. Ya soy abuelo. Mis niñas me han dado 4 nietos. Me encanta estar en familia y cocinar para ella. Porque sé cocinar muy bien.

¿Qué le falta al boxeo paraguayo para despegar?

Comenzar de cero. En el país hay mucho talento pero no hay apoyo. La Federación está deshecha y así un deporte, cualquiera que sea, no puede funcionar. Pero yo sigo entrenando a mis alumnos. En el gimnasio de las Fuerzas Armadas me pueden encontrar.

¿Es cierto que usted entrena a ritmo de polca paraguaya?

¡Y si son compuestas por Emiliano R. Fernández mucho mejor! La polca es el mejor ritmo musical del mundo.

¿Desea agregar algo?

Acá estoy. Acá está Sebastián Mosqueira listo para salir a boxear o para continuar aportando por mi querido Paraguay. Y cuando ya no esté que me recuerden, si lo hace, por mi nombre y apellido: Sebastián Mosqueira.

Fotografías: ABC COLOR

Rohayhu, Paraguay… una vez más

rohayhuUna antiquísima frase expresa: “Tal vez la gratitud no sea la virtud más importante, pero sí es la madre de todas las demás”. Consultando archivos, exactamente el sitio Wikipedia, encuentro que lo anterior fue dicho por Marco Tulio Cicerón considerado uno de los grandes retóricos y estilistas de la prosa en latín.

Hoy, 6 de marzo de 2019, acudo a lo dicho por el excelso orador y filósofo romano porque, reitero, hoy, 6 de marzo de 2019 se cumplen 13 de años de que, de la mano de mi inseparable Lissette Pino, arribé a esta vendida tierra guaraní.

Rozo los 3 lustros en nuestro querido Paraguay y solo me resta agradecer o AGRADECER, así en mayúsculas, por los momentos vividos. Doy gracias por esos excelentes amigos, hermanos, que nos han acompañado incondicionalmente. Doy gracias por mis compañeros, eternos desde hace mucho, con el que he compartido labores en los medios de comunicación y ejerciendo la noble función de docente. Doy gracias al maestro Héctor Luis Alvarenga, “Riolo”, amado y admirado, por hacerme partícipe, sin yo tener preparación como intérprete, de las emociones que provocaron tantas noches salseras. Doy gracias a los bailadores muchos de los cuáles aún me preguntan: ¿por qué no regresas a la orquesta? Doy gracias, infinitas, a la editorial Arandurã por esos cuatro hijos que me han ayudado a crear. Doy gracias a Cecilia Rivarola y Cayetano Quattrocchi, a quienes amo a punto de adoración, impulsores de mi obra literaria, por cada voto de confianza y acompañarme en cada letra que publico.

Gratitud especial a Lissette y Jorge, padres de mi ¾ de cítrico, por acogerme como un hijo más. Doy gracias a ellos por sentirme como en casa desde los primeros instantes tras el aterrizaje y paliar los momentos de tristeza por los que están presentes en cada acción pero irremediablemente se añoran en la lejanía.

Afirman, sostengo, que el guaraní en un idioma harto difícil. En mis 156 meses de vida en estas tierras apenas balbuceo vocablos, escasos para mi gusto. No obstante, y con total propiedad itero con humildad: Rohayhu, Paraguay… una vez más

Un año más, Rey…

ANGLADASí, su majestad, y sumo mi pedido al de millones de fanáticos azules que claman, una vez más, por su presencia en el timón de Industriales. Un año más porque el béisbol cubano necesita de su regia dirección y sabiduría extrema. Un año más, porque el prestigio de los grandes hombres impulsa el halo de millones de congéneres. Un año más, independiente al pedido familiar, porque, inevitablemente, nosotros también lo somos aunque no nos una lazos de consanguinidad.

Necesitamos que usted, amo y señor del reino industrialista, continúe, cual alma mater, encaminando los pasos de los más bisoños y afianzando los de otros que con más años luciendo gorras y calzando les urge su tutela erudita.

Hoy más que nunca recuerdo las palabras de Venancio Perdigón y Domingo Perdomo, mis entrenadores de béisbol en mi querida Ciudad Libertad. A ellos, entronizados ambos en mi memoria, en no pocas ocasiones les escuché decir que “un equipo de pelota se nutre de ambas direcciones; o sea, que a prestigiosos jugadores les complementa un director técnico que los supere en reputación”. Y la máxima de quienes infructuosamente intentaron hacer de este común mortal un beisbolista, con todo respeto que merecen los soberanos, la pongo en su consideración.

Un día aciago de 1982 nos enteramos que usted no volvería a los diamantes. Años después, muchos años después, supe por Carlos Perdomo, un amigo que tenemos en común, de sus andanzas sofbolísticas en CIMEX. “Salúdalo de mi parte”, le dije; “exprésale mi agradecimiento por enseñarme, además, la postmodernidad en el béisbol”. Luego sucedió lo inesperado: el regreso del eterno número 36 de los Industriales y con lo anterior el anhelo, como sucedió, de volver a soñar, no solo con un título, sino con el ímpetu de los que por si exhiben una colosal miniatura de la perfección.

El amor por los Industriales lo heredé de mi abuelo y mi padre; el respeto hacia usted nació con el tiempo, por la añoranza de esa época dorada en la que con voz infantil gritaba: “vamos, Rey, da la tuya”. Mi padre, que, literalmente hablando, de sabio beisbolero e industrialista tenía tanto como de escritor humorista, cuando Enriquito Díaz dejó al campo a Villa Clara en el año 2004 me dijo degustando un trago de ron: “Anglada es lo mejor que nos ha podido pasar. Lo que más deseo es que siga con nosotros porque se muchacho sí es bueno”

Un año más, Rey… Una vez más se lo suplico, ¿por qué no?, también por la memoria de mi viejo.

Un abrazo grande de industrialista agradecido desde Asunción, Paraguay

Aldo Luberta Martínez

Novela policíaca se presenta durante los festejos por el aniversario de PJC

Y mientras Asunción duerme...“Y mientras Asunción duerme…”, última propuesta literaria del escritor cubano Aldo Luberta Martínez, será presentada en Pedro Juan Caballero como parte de los festejos por el festejo 119 de la fundación de la capital del Departamento Amambay. El evento, programado para el viernes, 23 de noviembre a las 20:00, con acceso libre y gratuito, tendrá lugar en el local del Espacio Reminiscencia – Casa Museo que se ubica en la avenida Mariscal López No. 909.

“La acción comienza en la capital del país pero tiene puntos de tensión en otros varios sitios de la geografía paraguaya como Lambaré, San Pedro del Ycuamandiyú, Ciudad del Este, San Lorenzo, Caazapá y Asunción”, refiere el autor.

La novela, bajo el sello editorial ‘Arandurá’, se lanzó oficialmente el pasado 6 de septiembre en el marco de la III Feria del Libro “Hernandarias Lee” que por tercer año consecutivo organizó la urbe altoparanaense, y el 4 de octubre vio la luz en la ciudad de Asunción.

“Es un jopara de sucesos, una mezcla de historias que han matizado la realidad no solo en la capital sino en el territorio nacional. Por ejemplo, una de las subtramas se basa en el alevoso asesinato, el 20 de septiembre de 2001, de Luisa Beatriz y Benedicta, conocidas como ‘Las hermanitas de Caazapá’. Un hecho muy triste que aún está latente en los residentes del distrito Abaí que se ubica en el sexto Departamento. No obstante a exponer delitos como homicidios, tráfico de droga, violaciones, el mensaje final lo brinda el personaje de Carmelo, un humilde pescador del barrio Ricardo Brugada, que nos demuestra el rol de la familia en el buen desenvolvimiento del ser humano. En la publicación se puede leer una oración de Baha’ullah, el profeta de nosotros los baha’is, donde expone que es bendito todo lugar donde se ha hecho mención de Dios, porque no solo Asunción, sino esta gran nación, a pesar de los problemas existentes, es un lugar sacralizado”.

Lanzamiento17Aún sin enfrentarse a la lectura llama la atención los diseños de tapa y contraportada que ofrecen excelentes imágenes nocturnas de la capital paraguaya. “Surgieron de la lente de Luisa María del Pino Lemonine. Una joven artista que a pesar de sus escasos 16 años ya demuestra un excelente gusto estético en el momento de eternizar instantáneas. A Luisita las conozco desde que apenas balbuceaba palabras y ahora ya es una artista en ciernes”, asegura Luberta.

Aldo Luberta Martínez (Ciudad de la Habana, 27 de junio de 1969) es escritor, realizador audiovisual, investigador y docente universitario. Además funge como Presidente de la Asociación de Escritores Cubanos Residentes en Paraguay. Sus títulos anteriores son “Por mano propia” (2015), “La vida es un monólogo” (2016), y “Cubanadas de Cáncer a Capricornio” (2017).

Actualmente “Por mano propia”, inspirada en el alevoso crimen de Felicita Estigarribia, “La niña de las mandarinas, en la ciudad de Yaguarón el 31 de mayo de 2004, se puede adquirir en la librería “4 caballeros” que se ubica en la avenida Mariscal López casi 14 de mayo de la urbe pedrojuanina.

Lanzamiento7“Tengo la satisfacción de que ‘La vida es un monólogo”, a través de la editorial alicantina ‘Caminos’ comenzó su recorrido por el mercado español y europeo el 15 de junio de este 2018”, concluyó Luberta Martínez no sin antes agradecer a las autoridades municipales de Pedro Juan Caballero la invitación extendida para presentar su obra.

“Es la tercera ocasión que estaré en la capital del Amambay. Anteriormente presenté, por ese orden, ‘La vida es un monólogo’ y ‘Por mano propia’. Ahora regreso con ‘Y mientras Asunción duerme’. Solo tengo palabras gratificar por el gesto de abrirme un espacio en el marco de los festejos del 119 aniversario de la ciudad. Gracias, Pedro Juan Caballero, y muchas felicidades”.