“El mejor ‘arácnido’ de la historia”

ImageCorrían 10 minutos de partido, cuando la bandera del juez de línea se levantó para autorizar el cambio. El estadio, en pleno se puso de pie batiendo pañuelos blancos y, seguidamente, una cerrada ovación. La más grande que recuerden los ex soviéticos. La más grande ofrecida a un ser humano en el estadio Central Lenin. El público sabía que era su última aparición como atleta activo, y quiso regalarle un merecido homenaje.

La figura vestida de negro dudó unos instantes. Salió del umbral del arco, se quitó su brazalete de capitán y lo entregó a Vladimir Pigui, su compañero de equipo. Las manos de todos buscaron las suyas.

–          Gracias, gracias- Solo decía entre lágrimas quien es considerado como el mejor portero en la historia del fútbol mundial.

Con los brazos en alto dijo adiós a sus fanáticos y echó a andar. Finalmente el túnel que guía hacia los camerinos se tragó su silueta. En el Palco de Honor, de pie, aplaudiendo al ídolo de multitudes que acababa de decir adiós a las glorias deportivas, se encontraba Sir Stanley Rous, entonces presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación, FIFA, que comentó emocionado:

–          Señores, hemos visto la despedida del mejor arquero del mundo en todos los tiempos. Ahora continúa la leyenda.

Los equipos Resto del Mundo y Dínamo continuaron el partido homenaje que concluyó con un empate a 2 goles.

Lo anterior sucedió en la tarde del 27 de mayo de 1971 en Moscú, capital de la extinta Unión Soviética. Lo anterior sucedió cuando los moscovitas, cuando los soviéticos, cuando el mundo despidió a Lev Ivanovich Yashin mundialmente reconocido como “La araña negra” por el color que usaba en sus vestuario  en cada salida a la cancha.

Atrás quedaba la gloria. Atrás quedaba el oro olímpico en los juegos de Melbourne en 1956. Atrás quedaba el balón de oro recibido en 1963, al ser seleccionado como el Mejor Futbolista Europeo. Atrás quedaban los 78 partidos con la selección nacional soviética y los 22 años de servicio, ininterrumpidos, con el club Dínamo de Kiev:

–          Agradezco todo a la Unión Soviética- exclamó emocionado cuando en 1968 recibió la Orden “Lenin” por sus aportes al deporte soviético.

Comenzó siendo portero de hockey sobre hielo en el equipo de la fábrica de herramientas en la que trabajaba, pero a los 14 años debió reemplazar al portero del equipo de fútbol, dando allí sus primeros pasos en este deporte. En 1949 ingresó al equipo Dínamo de Moscú, club en el que desarrolló toda su carrera.

Participó con la selección de su país en tres Copas Mundiales: Suecia 1958 (cuartos de final), siendo el jugador más destacado de su equipo; Chile 1962 (cuartos de final); e Inglaterra 1966 (semifinales).

Llama la atención que el 3 de julio de 1962 en el mundial de Chile, el colombiano Marcos Coll le anotó el primer y único gol olímpico en la historia de los eventos organizados cada 4 años. El encuentro terminó empatado 4-4.

Lev Yashin está considerado como el mejor portero de la historia de la Copa del Mundo. El trofeo de la FIFA al mejor arquero de ese campeonato, que se entregó por primera vez en 1994, lleva su nombre. El 27 de diciembre de 1999 fue elegido como el mejor deportista ruso del siglo XX, por los periodistas deportivos de su país.

Ostenta el récord de partidos jugados en la Liga Soviética, con 326 y en esos 326 partidos que jugó, 270 acabó con la portería a cero; además se afirma que atajó 150 penaltis en toda su carrera.

Fue un portero que reunía todas las virtudes: era ágil, seguro, con reflejos y un enorme sentido de anticipación, y que solía estudiar a sus rivales. Todas estas cualidades lo convirtieron sin dudas en un portero prácticamente imbatible, y que recibió el elogio de fanáticos de todo el mundo.

Lev Ivanovich Yashin nació, en Moscú, el 22 de octubre de 1929 y falleció el 20 de marzo de 1990. Su final fue bien triste. Le atacó un cáncer de estómago, pero antes se le tuvo que amputar su pierna derecha a consecuencia de una tromboflebitis.

Sus allegados afirman que, tras la amputación, nunca más ni siquiera sonrió, y en el momento en que los médicos le diagnosticaron su cáncer estomacal comentó a su esposa:

–          ¿Qué mal hice yo para recibir tan terrible castigo?

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