“No confío en los políticos, por eso ellos no pueden marcar mi agenda”

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“Somos un desprendi­miento de ‘Artefactos’, una empresa que aún existe, y este año, felizmente cumplimos 2 décadas en el mercado”, refiere, orgulloso desde su innata humildad, Rubén Mujica, líder del Grupo Luminotecnia, que congrega a 11 entidades señaladas en el rubro industrial, específicamente en lo que concierne a iluminación, electricidad, climatización, así como herramientas y tecnología, en general. “Hemos crecido, hemos crecido en infraestructura, pero también ha crecido en calidad, humana y profesional, por eso actualmente tenemos 750 funcionarios. Incluso hay quiénes nos acompañan desde hace más de 30 años, de cuando estábamos en ‘Artefactos’ la empresa que nos dio origen, por así decirlo”.

Siempre que escucho sobre su persona lo ha­cen como “el Doctor Mujica”. ¿Es usted Doctor en Ciencias Técnicas?

No, para nada. Estudié Derecho, en la Universidad Nacional de Asunción, profesión que, independientemente, nunca he ejercido, me sirvió para forjar mi personalidad. Estudié Derecho, soy abogado, para entender la lógica, y así ha sido. No me molesta que me pongan el título de “Doctor”, pero, sin problemas, puedes llamarme por mi nombre que no me voy a ofender. Para ti soy Rubén, sin ningún protocolo.

¿Raíces empresariales?

Podríamos decir que sí. Yo soy hijo de un comerciante y veterano de la Guerra del Chaco. Papá proviene del seno de una familia muy humilde, muy pobre, tenía, incluso, que ir descalzo a la escuela, pero fue una persona muy feliz. Tenía un espíritu socialista, aunque no profesaba la ideología. Fue un líder nato, una persona muy voluntariosa, muy abnegada, obviamente, muy laboriosa, pero también muy noble. Disfrutó la vida, disfrutó de su trabajo, y eso me lo enseñó.

Eurípides, poeta griego, afirmó que el trabajo es el padre de la gloria y de la felicidad; Horacio, poe­ta romano, por su par­te, muy acertadamente, indicó que el placer que acompaña al trabajo pone en olvido a la fatiga.

Yo amo mi trabajo. Disfruto, como ya te dije algo que me enseñó papá, acá trabajando. Rodeado de buenas personas, rodeado de buenos trabajadores. Para ellos soy uno más. Te aclaro que no soy adicto al trabajo, porque si fuese así, yo sería un enfermo. Soy una persona feliz que le gusta hacer feliz a los demás. Yo veo la vida como una larga escalera, por la que hay que ascender constantemente. Así vivo, así me proyecto.

El Grupo Luminotecnia, como ya me refirió anteriormente, lo integran 11 empresas, entre estas el primer laboratorio de electricidad del país y una fábrica de cables.

Tienes que tener en cuenta que uno de los preceptos de Luminotecnia es no abandonar la calidad, y la idea, la necesidad del laboratorio surgió, precisamente, por establecer y cumplir normas de calidad. Para nosotros no existe el “así nomás”. Para nosotros lo que está bien, está bien, porque en términos de calidad no existen medias tintas. Establecemos las normas de calidad, y las cumplimos para lanzarnos al mercado. Por eso el laboratorio. Y la fábrica de cables, Condel, o sea, Conductores Eléctricos, que cumple con todas las exigencias internacionales, lanza al mercado cables paraguayos que, muy orgulloso lo digo, tienen muy buena aceptación.

El proyecto “Pescar” marca el eje de la responsabilidad empresarial del Grupo Luminotecnia.

“Pescar” nos ha permi­tido acercarnos a jóvenes de muy escasos recursos, provenientes de los sec­tores menos favorecidos, socialmente, y a través del programa buscamos mejo­rar su calidad de vida. Seleccionados por voluntarios que no son más que funcionarios del Grupo que, desinteresadamente, se han unido al propósito. Seleccionamos 15 en el año, y los preparamos para que puedan acceder al primer empleo. Es un emprendimiento que nos acompaña desde el 2007, y nos ha permitido obtener grandes ganancias, porque muchos de esos jóvenes son funcionarios de Luminotecnia. En cada convocatoria anual recibimos entre 120 y 150 postulaciones, de esas seleccionamos las 15 que mejor cumplen nuestras exigencias. Cabe destacar que no recibimos ayuda de nadie. Creo que el Ministerio de Educación no sabe que existe “Pescar”, pero no nos importa, seguimos graduando jóvenes. Viendo el éxito de “Pescar” ya otras empresas lo han asumido que, aclaro, proviene de Brasil, y, también aclaro, que Luminotecnia fue la primera empresa paraguaya en asumirlo, porque abogamos por un país más educado, más culto, más preparado, más competitivo. Como afirmó Geraldo Tollens Linck, fundador del proyecto, si toda la comunidad participa, en muy poco tiempo, resolveremos los problemas del país.

Usted como empresario reconocido en nuestro país, ¿cómo es el Paraguay contemporáneo?

Para ser realista, creo que es la primera vez que un Gobierno está haciendo bien las cosas. También, y sigo siendo realista, falta mucho por hacer, pero cuando vienen elogios hacia el Paraguay, desde publicaciones extranjeras, nos damos cuenta que, a pesar de todo, hemos crecido. Irónicamente sucede algo muy particular en nuestro país: cuando un extranjero nos halaga nos enorgullecemos y aplaudimos, pero cuando nosotros solos somos los que halagamos somos “cepilleros” y “chupamedias”. En mi caso particular, yo no confío en los políticos, por eso ellos no pueden marcar mi agenda, pero, insisto, veo que el Gobierno va por buen camino.

¿Qué opinión le merece el 2015 y el año que se avecina?

Este año crecimos, pero se notó cierta contracción económica. Todo indica que el 2016 será peor que este, pero si te dije que los políticos no marcan mi agenda, también te digo que la situación del mercado no influye en la productividad de Luminotecnia. Te pongo un ejemplo, el Grupo tiene un vínculo muy fuerte con el sector de la construcción, y, precisamente, el sector inmobiliario es de los que más auge ha tomado en el mercado nacional. El mercado puede estar mal, pero nosotros buscamos convertir esa mala oportunidad, para aumentar nuestra oferta, sin dejar a un lado la calidad. Estamos listos para enfrentar el 2016.

¿Alguna reflexión final?

Yo te puedo decir lo que se me ocurra, tú puedes escribir según lo que a mí se me ocurra, y puede ser cierto o no. Pero sucede que lo que hemos podido hacer en el Grupo Luminotecnia no pasa por alto, y se puede comprobar. Si el entorno es infeliz, nadie puede ser feliz, por lo tanto, si lo que nos rodea está mal, la em­presa, de alguna manera u otra, va a estar mal. Por eso, y con esto concluyo, la sociedad puede estar convencida de que el Grupo Luminotecnia siempre va a apostar por un país mejor. Paraguay lo merece, Paraguay lo necesita.

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