“La dura vida de Ña Reina”

Pudimos acceder a ella por intermedio de Christian “El gurú” Núñez y Yony Lugo, ambos residentes en el populoso barrio asunceno La Chacarita. Cuando todo estuvo coordinado para la conversación a través de las frecuencias de canal GEN, y cumpliendo estrictamente lo establecido en el protocolo sanitario que precisa la pandemia por la COVID-19, le expliqué la situación a la que se iba a enfrentar  al periodista Álvaro Rojas, de excelente labor a pesar de su juventud.

Ña Reina nos hizo llorar. Emocionó hasta el carácter más férreo. Ella, septuagenaria, y como consecuencias de serios problemas en sus caderas, vive postrada en una silla de ruedas. De muy escasos recursos, la señora no recibe ayuda alguna del gobierno.

“No tengo ni el subsidio de la tercera edad”, comentó. “Cuando presenté la documentación mi cédula estaba vencida, y tuve que volver a entregar. Nunca me dieron respuesta de nada”.

Ña Reina accedía al programa TEKOPORÃ, “vivir bien” según la traducción del guaraní al castellano. Percibía cada 2 meses la cantidad de 400.000 guaraníes, equivalente a menos de 100 dólares, pero, hace aproximadamente 2 años, prefirió que esa suma la recibiera su hija, una muchacha que además de problemas motrices es una persona con capacidades diferentes ya que padece de epilepsia controlada.

“Lorena, que vive con una hija mía en la ciudad de Limpio, no habla, apenas camina, hay que hacérselo todo. La medicación que requiere cuesta casi 100.000 guaraníes y en el Ministerio, por ejemplo, ahora no hay, y yo no tengo dinero para comprar. Necesita el clerin que cuesta 45.000 guaraníes y una gota que cuesta 42.000 guaraníes. Ella come todo el tiempo, y cuando no tiene para comer, grita. Grita porque no siente lo que come. Mi hija mayor la cuida porque yo no puedo hacerlo”, asegura Ña Reina.

Ña Reina agradece a sus vecinos que, como refiere, “son mi familia”, y a pesar de la triste situación que la rodea, sonríe. “que sea lo que Dios quiera, y que Dios también los bendiga a ustedes”, expresa son sinceridad y hace un llamado “a los que pueden solucionar mi problema. Que compartan con los pobres. Dios nos está enviando una señal y necesitamos que entre todos nos ayudemos”.

El equipo periodístico concluyó su labor. En La Chacarita quedó Ña Reina, que solo pide ayuda para su hija. La mujer que, a pesar, de vivir postrada en un sillón de ruedas agradece a Dios por la vida. El Papa Francisco expresó que “la mujer paraguaya es la más gloriosas de América”, y, sin dudas, esa humilde señora ratifica, irrefutablemente, lo expresado por el Sumo Pontífice.

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