“Luis Fernández, ‘Estrellas y Antorchas’ y los 15 años de una injusticia”

Recibí la llamada el 28 de diciembre de 2005.

– A partir de enero solo vas a escribir –. me comentó Brito, subdirector de la emisora –. Otro compañero se va a hacer cargo del programa.

La lamentable comunicación, que este 28 de diciembre cumple 15 años, por la fecha tal parece una pesada broma por el Día de los Inocentes. Pero no, lastimosamente no fue una jarana.

– ¿Por qué? – fue mi pregunta –. ¿Qué hice?

– Después hablamos – contestó a través del hilo telefónico y dio por terminada la plática.

Hacerme saber que, arbitrariamente y por decisión de la entonces dirección de Radio Arte, liderada por Luis Fernández, iba a dejar de dirigir “Estrellas y Antorchas”, es aún, así lo experimento, una herida que duele a pesar de los 5 lustros transcurridos.

“Estrellas y Antorchas” es un programa de corte único en la historia de la Radio Cubana, al menos no tengo noticias de otro igual: Dramatizado histórico que expone, hablo en presente porque los capítulos existen y de seguro se emiten, la vida de atletas, no solamente cubanos, y de eventos deportivos.

Desde su comienzo en 1998, formé parte de su staff de escritores, junto a la inolvidable Gloria Martínez Bravo y su hijo Julián Álvarez, que, por razones personales, muy prontamente, abandonaron el proyecto que, en lo que a guiones refiere, asumí solo hasta que me obligaron a abandonarlo.

– Gordo, ahora vas a saber lo que es escribir un libreto diario – comentó mi padre al saber de la labor, no tan titánica como la de él, que me esperaba.

Pero, sucede que desde 1998, repito desde el inicio de “Estrellas y Antorchas”, también me hice cargo en la dirección. El programa, idea de mi gran amigo Wilfredo Gil Figueredo, ex director de la COCO, no solo me reportó satisfacciones personales, sino que me dio la oportunidad de trabajar con actores, actrices, realizadores muy jóvenes que recuerdan, con alegría y nostalgia, aquella serie “loca” que por espacio de 8 años los convocó a trabajar 3 veces por semana.

Todo marchaba sobre ruedas hasta que en Radio Arte comenzó, lo que a título personal, muy personal, llamo “Cacería de Brujas”. Los 3 directores de Radio Progreso que prestábamos nuestros servicios en la institución “comenzamos a molestar” por el simple hecho de que “estábamos quitando trabajo” a empleados de Radio Arte que cumplían nuestra misma función.

Hablo de Héctor Pérez Ramírez, de Alberto Luberta Martínez y de un servidor.

Con Héctor, el inolvidable Héctor, ese señor cauto y sonriente que ayudó, entre los que me incluyo, a generaciones de jóvenes, era imposible, o prácticamente imposible, que pudieran quitarlo del camino.

Quedábamos Cuco y yo.

Mi hermano, director del espacio “¿Qué piensa usted?”, le facilitó el trabajo a Luis al enfermar de hepatitis. Yo le propuse, mientras durara su convalecencia, dirigirle los capítulos y entregarle el monto en cada salario, algo totalmente lícito, algo que muchos hicimos por no pocos compañeros, pero que el director de Radio Arte lo convirtió en ilícito.

– Eso no se puede permitir – me dijo –. Vamos a buscar a alguien que lo dirija.

A Luis no le importó, para nada, el estado de salud de Cuco y, de golpe y plumazo, “lo puso de patitas en la calle”.

Mi hermano estaba fuera del ruedo pero quedaba yo. Yo que no estaba enfermo; yo que en 8 años había cumplido, como me enseñaron mis padres, con el espacio que se había convertido en el hijo que no tengo. Luis no tenía razones para despedirme pero lo hizo, lo hizo usando a Brito, el subdirector, porque él jamás me dio la cara; pero, como si no bastara, lo hizo usando un chantaje que no acepté.

Resulta que mi mayor sostén económico estaba en los guiones de Estrellas y Antorchas. Solo por ese rubro percibía 1.920 pesos (a razón de 80 pesos por cada capítulo y yo escribía, al menos, 24 capítulos mensuales) y él pensó que iba a aceptar quedarme como escritor del programa, pero no; repito, no acepté.

– Si no lo dirijo no lo escribo tampoco – le respondí a Brito días después –. Si es tan fácil escribir “Estrellas y Antorchas búsquense otro que lo haga. Yo renuncio.

“Les diste una lección de dignidad”, me comentaron varios colegas al conocer mi posición. “Es una injusticia”, acotaron otros, aclarando que si el programa seguía que no contaran con ellos.

El programa siguió… Hasta que concluyó el stock de guiones que yo había dejado. Luego, desapareció. Parece que a Luis Fernández no le resultó fácil la tarea de reemplazarme, algo que, me atrevo a afirmar, había considerado, y hago uso del lenguaje característico de los directivos, más aún si son mediocres, como “una tarea de poca envergadura”.

Desde un inicio me dijeron que la idea de sacarnos, a Cuco y a mí, provino del núcleo del PCC o del Sindicato de Radio Arte; no me consta, desconozco la veracidad del dato, pero sí tengo la certeza de que la aprobación fue de Luis, entonces director de la emisora que recuerdo con privilegio y agradecimiento.

Por cierto, “Estrellas y Antorchas” es un espacio que muchos tienen presentes, de hecho, hace muy poco supe, que es patrimonio de la radio cubana, algo que verdaderamente me sorprendió, pero… ¿Conocen a Luis Fernández? ¿Lo recuerdan? ¿Qué será de su vida?

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